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viernes, 4 de septiembre de 2015

FICHA DE LECTURA: DURKHEIM, LECCIONES DE SOCIOLOGÍA. LECCIÓN CUARTA. MORAL CÍVICA: DEFINICIÓN DE ESTADO

Vuelvo a retomar la publicación de fichas de lectura de los clásicos de la sociología. En ellas me limito, por lo general, a copiar extractos, a organizar el material y poco más que eso. Theodor Adorno dijo que la mejor manera de estudiar sociología era leer a los clásicos. Suscribo plenamente esa idea.

Nota bibliográfica:

Para la redacción de esta ficha utilicé la traducción española de Federico Lorenc Valcarce: Durkheim, Emile. (2003). Lecciones de Sociología. Física de las costumbres y del derecho y otros escritos sobre el individualismo, los intelectuales y la democracia. Buenos Aires: Miño y Dávila.


LECCIÓN CUARTA. MORAL CÍVICA: DEFINICIÓN DEL ESTADO (pp. 105-117).
Nuestro autor dedica las lecciones 4 a 9 del curso a examinar la relación del individuo con el grupo más extenso que existe en la actualidad, esto es, el grupo político. Las relaciones entre el individuo y dicho grupo constituyen la moral cívica, definida como “el conjunto de las reglas sancionadas que determinan lo que deben ser estas relaciones” (p. 105).

Durkheim considera que el paso previo para estudiar la moral cívica es la definición de la sociedad política.

Para que exista la sociedad política es preciso que estén presentes varios elementos:

1)    Presencia de una organización gubernamental.
Para poder afirmar que se está en presencia de una sociedad política es esencial “la oposición entre los gobernantes y los gobernados, entre la autoridad y los que están sometidos a ella.” (p. 105). En este sentido, Durkheim traza una divisoria entre las sociedades en las que existe la mencionada oposición, y aquellas en las que esta no se da; sólo las primeras pueden ser denominadas políticas. En consecuencia, al hablar de sociedades políticas estamos mentando “toda organización, al menos rudimentaria, constitución de un poder, estable o intermitente, débil o fuerte, cuya acción – cualquiera que sea – se ejerce sobre los individuos.” (p. 105) (1)
Durkheim acota que esta característica se encuentra presente en otros grupos (menciona expresamente a la familia).

2)  Reunión de grupos sociales secundarios, ya sea cierto número de sociedades domésticas (familias), como de profesiones o de castas diversas. (2). Dichos grupos “no son necesarios sólo para la administración de los intereses particulares, domésticos, profesionales, que envuelven y que son su razón de ser, sino que también son la condición fundamental de toda organización social más elevada. Lejos de estar en contradicción con el grupo social encargado de la autoridad soberana – que llamamos Estado -. Éste supone su existencia y no existe más que donde ellos existen. Si no hay grupos secundarios, no hay autoridad política, al menos ninguna autoridad que pueda ser llamada propiamente de este modo.” (p. 108).

A partir de estos elementos, construye su definición:

Sociedad política = “una sociedad formada por la reunión de un número más o menos considerable de grupos sociales secundarios, sometidos a una misma autoridad, que no depende ella misma de ninguna otra autoridad superior regularmente constituida.” (p. 108).
  
Durkheim rechaza la teoría patriarcal de la sociedad política, formulada por Henry Summer Maine (1822-1888) y Numa Denis Fustel de Coulanges (1830-1889), teoría que sostiene que “la sociedad elemental de la que habrían surgido las sociedades más complejas sería un grupo familiar extendido, formado por todos los individuos unidos por lazos de sangre o por lazos de adopción, y ubicado bajo la dirección del miembro varón más viejo de la familia, el patriarca.” (p. 108). De este modo, la autoridad suprema de las ciudades, de los reinos, de las naciones, no tendría nada de original, sino que sería una derivación de la autoridad del patriarca (la sociedad política no sería más que una familia ampliada). Según Durkheim, la evidencia empírica refuta a la teoría patriarcal.

“Las partes [los grupos secundarios] no se han organizado primero para formar luego un todo organizado a su imagen, sino que el todo y las partes se han organizado al mismo tiempo.” (p. 109).

En consecuencia, “dado que las sociedades políticas implican la existencia de una autoridad y esta autoridad no aparece más que allí donde las sociedades comprenden una pluralidad de sociedades elementales, las sociedades políticas son necesariamente policelulares o polisegmentarias.” (p. 109).

Una vez establecidos los rasgos fundamentales de la sociedad política, Durkheim define la moral cívica: “las reglas esenciales de esta moral son aquellas que determinan las relaciones de los individuos con la autoridad soberana a que están sometidos.” (p. 110).

También elabora la definición de Estado: “grupo especial de funcionarios que están encargados de representar esta autoridad [de la sociedad política]”. (p. 110).

Nuestro autor sintetiza la cuestión de las relaciones entre el Estado y la sociedad política determinando el alcance de uno y otro: “llamaremos específicamente Estado a los agentes de la sociedad soberana y sociedad política al grupo complejo cuyo órgano eminente es el Estado.” (p. 110-111; el resaltado es mío). De este modo, los deberes de la moral cívica “son aquellos que los ciudadanos tienen respecto al Estado y, recíprocamente, aquellos que el Estado tiene para con los individuos.” (p. 111).

A partir de aquí, el resto de la Lección está dedicado a estudiar la naturaleza y función del Estado.

Ante todo, Durkheim distingue entre el Estado (enfatiza en todo momento que es un grupo complejo) y sus órganos de ejecución (como es el caso de los servicios públicos.

¿Qué es lo específico del Estado? Producir representaciones colectivas. Los órganos estatales (los específicos del Estado, no sus órganos de ejecución) “son los únicos que tienen la capacidad para pensar y actuar en nombre de la sociedad” (p. 111). (3)

“Cuando el Estado piensa y decide, no hay que decir que es la sociedad la que piensa y decide a través de él, sino que él piensa y decide por ella. No es un simple instrumento de canalizaciones y concentraciones. Es, en cierto sentido, el centro organizador de los subgrupos mismos.” (p.112).

La consciencia colectiva reside en toda la sociedad, no únicamente en el Estado. Sin embargo, sólo el Estado tiene la capacidad de presentar de manera precisa dicha consciencia. Los funcionarios estatales se dedican a producir representaciones colectivas que son obligatorias para la sociedad en su conjunto.

“El Estado es un órgano especial encargado de elaborar ciertas representaciones que valen para la colectividad. Estas representaciones se distinguen de otras representaciones colectivas por su más alto grado de conciencia y de reflexión.” (p. 113).

Nuestro autor enfatiza que el Estado no ejecuta nada; se dedica a pensar: “El Estado, al menos en general, no piensa por pensar, para construir sistemas de doctrinas, sino para dirigir la conducta colectiva. Pero, no obstante, su función esencial es pensar.” (p. 113).

Durkheim dedica la parte final de la Lección a dar respuesta a la pregunta de hacia dónde está orientado el pensamiento del Estado. En este punto distingue entre la solución propuesta por los individualistas y la solución a la que denomina mística.

Los individualistas colocan al individuo por sobre el Estado, y consideran que éste tiene por objeto preservar los derechos individuales; de ahí que la tarea estatal sea esencialmente negativa y pueda ser satisfecha con un Estado reducido. El supuesto principal de los individualistas es que el individuo es lo único que hay de real en la sociedad. Durkheim descarta esta solución pues se encuentra en contradicción con los hechos: la evolución de la sociedad muestra un crecimiento constante de la función estatal.

La solución mística encuentra su expresión más elevada en las teorías sociales de Hegel (1770-1831), quien sostiene que el Estado tiene que cumplir los fines sociales (que son superiores a los individuales), y que el individuo es un simple instrumento para la realización de los mismos. Finaliza la Lección constatando el agotamiento de la solución individualista.


Villa del Parque, viernes 3 de septiembre de 2015

NOTAS:

(1)  El enfoque durkheimiano puede compararse con el de Marx, quien establece una distinción entre las sociedades de clase y aquellas en las que no existen las clases sociales. Sólo en las primeras existe el Estado, pues éste es el instrumento de dominación de una clase sobre otra.

(2)  Durkheim descarta al territorio (porque ésta es una característica compartida también con la familia) y a la importancia numérica de la población (porque el número de individuos que constituyen una sociedad política es sumamente variable) como elementos esenciales de la sociedad política.


(3)  Durkheim aclara que la sociedad también produce representaciones colectivas, pero es tarea exclusiva del Estado tomar las decisiones por la sociedad.

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