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sábado, 17 de septiembre de 2011

HISTORIA DEL MOVIMIENTO SOCIALISTA (21): LOUIS BLANC

Esta nota es la continuación de: http://miseriadelasociologia.blogspot.com/2011/09/historia-del-movimiento-socialista-20.html

El índice de esta serie de notas se encuentra disponible en:http://miseriadelasociologia.blogspot.com/2011/06/historia-del-movimiento-socialista.html

Aclaración previa. Todas las citas provienen, salvo indicación en contrario, de: Cole, G. H. D. (1980). Historia del pensamiento socialista. I: Los precursores, 1789-1850. México D. F.: Fondo de Cultura Económica. La traducción es de Rubén Landa. En números romanos indico el número de volumen, y en arábigos la página.

34. Louis Blanc (1811-1882)

Ocupó el centro de la escena en el socialismo francés luego de la derrota del levantamiento parisino de 1839. Su libro Organisation du travail (1839), fue una de las obras más leídas en la década de 1840 entre los militantes e intelectuales socialistas. El influjo de Blanc se extendió hasta la derrota de la Revolución de 1848.

Algunos datos biográficos: Blanc nació en España, hijo de un emigrado francés y de madre española. Fue a Francia durante la Restauración. Se hizo abogado y periodista. Fue director de LE BONS SENS, luego de LA REVUE DU PROGRÈS. Exiliado en Gran Bretaña luego de la Revolución de 1848. En 1870 regresó a Francia. Se opuso a la Comuna de París. Según Cole, "terminó como representante de una reforma social moderada, actuando generalmente en los radicales-socialistas. Desde el principio hasta el fin fue, en realidad, esencialmente un moderado que no creía en las virtudes de una revolución violenta." (I: 171). "Puede ser considerado como un precursor del socialismo democrático moderno. Influido por los sansimonianos, atribuía al Estado la posición principal en la planificación económica y en el desarrollo de los servicios sociales." (I: 171). (2).

Apoyaba la democracia representativa basada en el sufragio universal. (3) Creía que su intermedio se lograría la transformación del Estado en instrumento de progreso y bienestar. Rechazaba la lucha de clases; proponía la tesis de la verdadera "solidaridad" entre todos los miembros de la comunidad. Quería que el reemplazo del capitalismo se produjera sin violencia, mediante la apelación a la razón. Creía, como Condorcet (1743-1794), que son las ideas las que hacen la historia y que el desarrollo de la inteligencia humana llevaría adelante todos los cambios sociales. La República Social representaba la concreción de una sociedad sin lucha de clases, en la que imperara la solidaridad. (I: 172).

Rechazaba el Socialismo de Estado (y en lo que sigue Cole ve la influencia de los furieristas): "No quería que el Estado dirigiese la industria, pero sí que ayudase a establecer organismos autónomos mediante los cuales los obreros la dirigieran por sí mismos, eligiendo sus propios jefes y repartiéndose la retribución en forma que se ajustase a una serie general de reglas destinadas a asegurar la distribución justa y la provisión adecuada para mantener el capital disponible y para hacer nuevas inversiones. Quería que de los servicios sociales (...) no estuviese encargado el Estado, sino estas asociaciones obreras, que se reservarían parte de sus ingresos para sostenerlos. El Estado, después de haber establecido las leyes necesarias para poner en marcha el nuevo sistema, en general debía mantenerse al margen, dejando que los nuevos organismos económicos dirigiesen los asuntos por sí mismos." (I: 172). Proponía (seguía en esto a los sansimonianos) la creación de un banco de propiedad pública, que concedería la mayor parte de los créditos. También era partidario de la planificación nacional de la producción. Sin embargo, deberían ser los organismos obreros y no el Estado quienes llevaran adelante la producción. (I: 173) (4)

Ahora bien, dejando de lado la cuestión de la vía para llegar al socialismo (la defensa de la democracia representativa no es el camino - por lo menos eso es lo que indica la experiencia histórica -, independientemente de que el movimiento obrero necesite como el aire que respira de las libertades democráticas), corresponde resaltar el papel otorgado a las organizaciones de trabajadores en la producción. Reemplazar la autoorganización de los trabajadores - verdadera escuela de autogobierno - por la dirección estatal, implica limitar severamente la posibilidad de construir una sociedad socialista. En este sentido, el planteo de Blanc es importante, pues rescata la defensa de la organización de la producción por los trabajadores. Y reconoce, implícitamente, el carácter político del proceso productivo, es decir, niega que se trate de un ámbito técnico, aislado de la política.

¿Cómo poner en práctica el derecho al trabajo?

La respuesta se encuentra en Organisation du travail.

El Estado debe asegurar empleo razonablemente bien remunerado a todos los ciudadanos. Pero esto tenía que aportar capital para poner en marcha los Ateliers Nationaux (Talleres Nacionales), cuyos primeros directores serían nombrados por el Estado por el término de un año. Después de esto los obreros elegirían sus propios directores. "El Estado daría estatutos a los talleres, los cuales se agruparían en corporaciones industriales; pero cada taller se gobernaría a sí mismo dentro de una estructura general coordinadora. El capital que fuese suscrito para el desarrollo de los talleres produciría un rédito de interés fijo. No habría ganancia; el salario al principio sería desigual, pero Blanc pensaba que esta desigualdad desaparecería gradualmente a medida que mejorase la moral de los hombres. Su objetivo final era una sociedad en la cual prevaleciese una igualdad completa tanto económica como social. Bajo el nuevo sistema la herencia desaparecería también poco a poco." (I: 173). "Blanc pensaba que el derecho al trabajo con un salario mínimo garantizado, buenas condiciones de empleo y un régimen industrial autónomo haría que todos los obreros mejores acudiesen a los talleres nacionales, de tal manera que los capitalistas , viendo que se les marchaban sus mejores obreros, se verían obligados a transferir sus negocios al nuevo sistema. Creía que la agricultura podría reorganizarse poco a poco siguiendo líneas análogas. Para el campo aconsejaba un sistema de talleres rurales, empezando con uno por cada departamento del país. Éstos serían a la vez granjas colectivas, explotadas con arreglo a las últimas técnicas científicas, y centros de la industria rural. A través de ellos el conocimiento de las mejoras agrícolas se difundiría entre los aldeanos, hasta que el nuevo sistema desterrase al antiguo." (I: 174).

Blanc rechazaba la lucha de clases. "No se proponía (...) acabar con el Estado, que consideraba órgano indispensable del poder, sino transformarlo en el agente de la clase trabajadora, y deseaba realizar estas transformación mediante el consentimiento y la razón y no por la fuerza de una clase social. Su llamamiento era esencialmente ético." (I: 175).

Blanc creía que la caída del capitalismo estaba próxima, como resultado de las crisis y del desempleo. El socialismo era la "consecuencia natural de las revoluciones de 1789 y de 1830; era la forma de armonizar el sistema económico con las ideas de democracia que la Revolución Francesa había puesto en marcha." (I: 175).

En 1848, luego de la Revolución de Febrero, pasó a formar parte del Gobierno Provisional como representante del ala socialista de los republicanos, junto con el dirigente obrero Albert (1815-1895). El resto del Gobierno Provisional era partidario del laissez faire, pero toleró la presencia de Blanc y de Albert con el propósito de calmar a los obreros. Se constituyó la Comisión de Luxemburgo, con Blanc de presidente y Albert como vicepresidente. Integrada por representantes de los patrones y de los obreros, así como también por economistas y personas dedicadas a estudiar la cuestión social. Formada por diversos comités, tenía que analizar los distintos proyectos de reforma social. Carecía de poder para actuar y de dinero. Desde el punto de vista del Gobierno Provisional cumplió dos funciones básicas: a) apartar a los dirigentes obreros de la participación activa en el Gobierno Provisional; b) contentar a los sectores moderados del movimiento obrero, que reclamaban cambios sociales. En los hechos, Blanc actuó como mediador entre obreros y patronos, contribuyendo a evitar numerosas huelgas. (I: 175-176).

Además, el Gobierno Provisional creó los Atelier Nationaux para auxiliar a los desocupados. Esto no tenía nada que ver con el proyecto de Blanc (sólo se parecían en el nombre). Fueron dirigidos por Marie y Emile Thomas. No cumplían ninguna función de organización del trabajo. Inclusive llegaron a reclutar obreros para el mantenimiento del "orden". Luego de que el general Cavaignac (1802-1857) masacrara a los obreros en las Jornadas de Junio, los Talleres fueron cerrados. (I: 176-177).

Blanc, convencido de la falta de interés del gobierno en la instalación de los verdaderos talleres nacionales, pasó a propugnar que fueran los propios obreros los que los instalasen. Propuso el establecimiento de asociaciones voluntarias de productores (sociedades cooperativas de productores). Entabló contacto con Philippe Buchez (1792-1865). Aunque el gobierno otorgó algún apoyo económico a estas asociaciones, Blanc fue acusado de complicidad en los sucesos de mayo de 1848. Acto seguido, se exilió en Gran Bretaña. (I: 177).

Fue el inventor o el divulgador, de la divisa: "De cada uno con arreglo a su capacidad; a cada uno con arreglo a sus necesidades." (I: 178-179).

Es conveniente destacar la ingenuidad del planteo en lo que hace al comportamiento de los capitalistas (y, subyacente a éste, la concepción puramente instrumental del Estado). ¿Por qué habrían de aceptar sin resistencia la instalación de empresas controladas por los obreros? Hay que tener presente que el ámbito de la producción es un ámbito esencialmente político, esto es, es el lugar donde se asientan las bases de la dominación de la burguesía sobre la sociedad. Este ámbito sólo puede ser ocupado por la clase trabajadora luego de quebrar la resistencia de los capitalistas. Y esta resistencia va a estar encabezada por el Estado, en tanto órgano de dominación de clase. La burguesía puede hacer muchas cosas, posee una enorme cintura política, pero no puede ceder un ápice las bases de su poder. Y éstas siguen residiendo en el proceso de producción. En segundo lugar, hay que remarcar una cuestión más "económica". Según Blanc, los Talleres Nacionales competirían con las empresas capitalistas, obteniendo ventaja gracias a su mayor eficiencia (los obreros serían más productivos trabajando para sí mismos). Ahora bien, esto implica aceptar las condiciones, las reglas de juego del capitalismo. Los Talleres Nacionales producirían mercancías, lo cual implicaría el pasaje de las leyes de la producción mercantil a las leyes de la producción capitalista. En otros términos, el desarrollo de las relaciones de producción socialistas requiere que éstas pasen a ser hegemónicas desde el primer momento. No sirven las cooperativas, las fábricas recuperadas, etc. No se trata de un problema económico, consistente en mostrar mayor "eficiencia", sino de una cuestión política, de poder político. Hay que romper el espinazo del poder capitalista mediante la revolución.



Mataderos, sábado 17 de septiembre de 2011

NOTAS:

(1) Cole dedica el capítulo 15 del volumen 1 de su libro al examen de la vida y obra de Blanc. (I: 171-179).

Su obras principales son: Organisation du travail (1839). La 5º edición (1848) se encuentra disponible en: http://www.archive.org/stream/organisationdut00blangoog#page/n8/mode/2up

Le Socialisme: Droit au travail (1849).

Catéchisme des socialistes (1849).

Plus de Girondins (1851)

En la lista precedente se encuentran exclusivamente las obras referidas al socialismo. También es autor de libros sobre la historia de Francia y sobre asuntos ingleses contemporáneos. (I: 171).

(2) En sus primeros escritos proponía la nacionalización de los ferrocarriles como punto de partida del desarrollo de la economía pública. (I: 172).

(3) Propugnaba la existencia de una cámara legislativa basada en el voto de todos los varones y una autoridad ejecutiva responsable ante ella. Estos organismos debían mantener la estructura de la república social. (I: 204).

(4) Se opuso a los sansimonianos, "acusándolos de querer que el Estado se adueñe de la industria y, bajo el nombre del socialismo, dirija todo por medio de una jerarquía de administradores industriales seleccionados desde arriba." (I: 173).


miércoles, 14 de septiembre de 2011

HISTORIA DEL MOVIMIENTO SOCIALISTA (20): BLANQUI Y EL PROBLEMA DEL PODER.


El índice de esta serie de notas se encuentra disponible en: http://miseriadelasociologia.blogspot.com/2011/06/historia-del-movimiento-socialista.html

Aclaración previa. Todas las citas provienen, salvo indicación en contrario, de: Cole, G. H. D. (1980). Historia del pensamiento socialista. I: Los precursores, 1789-1850. México D. F.: Fondo de Cultura Económica. La traducción es de Rubén Landa. En números romanos indico el número de volumen, y en arábigos la página.

32. Auguste Blanqui (1805-1881) (1)

Socialista francés. Su biografía constituye, en sí misma, una historia del socialismo revolucionario en la Francia del siglo XIX. En 1821 se unió a los Carbonarios (sociedad secreta de carácter democrático revolucionario).Tomó parte en la Revolución de 1830, siendo herido. Trabajó luego en el GLOBE de Pierre Leroux. (I: 162).

La Revolución de 1830 instauró la dominación de la gran burguesía en Francia. Los republicanos, descontentos, formaron multitud de sociedades que reclamaban la vuelta a la tradición de la Revolución Francesa. Se produjeron levantamientos republicanos en París en 1832 y 1834 (I: 162-163). En esta década, Blanqui se fue alejando del republicanismo, adoptando una posición proletaria revolucionaria. En 1835, con Armand Barbès (1809-1870) formó una nueva sociedad republicana clandestina, la Société des Familles. Su base eran las "familles", pequeños grupos que se dedicaban a preparar la insurrección armada en París. La policía detuvo a Blanqui y a los demás conspiradores. (I: 163).

En 1837 Blanqui salió de prisión y organizó la Société des Saisons, donde los jefes de los grupos tenían los nombres de los días de la semana, de los meses y de las estaciones del año. También se incitaba a los soldados a la rebelión. En mayo de 1839 se produjo el levantamiento, forzado por la policía. Unos 600 insurrectos asaltaron las armerías y sedes de la policía, contando con la idea de provocar una insurrección masiva de la capital. El gobierno aplastó la rebelión; Barbès fue herido y apresado; Blanqui, detenido luego de algunos meses de vivir en la clandestinidad. (I: 163).

En 1848, luego de la Revolución de Febrero, recuperó su lugar como jefe republicano. Organizó la Sociedad Central Republicana, que disputaba el espacio con el Club de la Revolución (liderada por Barbès, quien se había distanciado de Blanqui luego de 1839). Se opuso al Gobierno Provisional, cuya política moderada llevaba al fracaso, pero se opuso con mayor energía aún a un levantamiento: "Aunque pudiese conquistarse París, las provincia (...) vencerían a los revolucionarios." (I: 164). [Esto sucedió tanto en 1848 como en 1871, y es una variante del "solo fúnebre" del proletariado, cuya raíz debe buscarse en la necesidad de contar con una estrategia de toma de poder que contemple la concreción de alianzas con otros sectores sociales.] "En este momento, el objetivo principal de Blanqui era evitar que el Gobierno Provisional convocase a una elección nacional inmediata, pues pensaba que daría por resultado una mayoría reaccionaria elegida por las provincias, lo cual supondría que el poder iba a pasar de manos de los obreros de París a la burguesía. [Hay que aclarar que tampoco el poder estaba en manos de los obreros de París, pero éstos estaban armados. Esto es fundamental. ¿Qué política proponía Blanqui para los campesinos? Ahí estaba la clave. La mayoría de la población de Francia eran campesinos, es decir, pequeños propietarios.] En lugar de esto, quería que el Gobierno Provisional permaneciese en el poder, y propuso que quedase sujeto a la presión constante del ala izquierda republicana para llevar la revolución más adelante. [En definitiva, proponía la dictadura. No hay que escandalizarse por el uso de este último término, pues la Revolución es el acto "antidemocrático" por naturaleza, en el sentido de que debe aplastar la resistencia de grupos de ciudadanos para imponer los cambios sociales. Pero esto tienen que ser analizado en un contexto concreto, determinado. El Gobierno Provisional era burgués, y no podía decirse que fuera una herramienta fácilmente maleable a las presiones obreras.] Blanqui nunca creyó en elecciones generales como medio para averiguar la voluntad democrática. Sostenía que un pueblo sometido durante largo tiempo al dominio de las fuerzas reaccionarias no se podía esperar que votase por la verdadera libertad, y que la política democrática no podía significar nada hasta que, mediante un largo proceso de educación, se inculcasen las ideas de la verdadera libertad. [Su planteo es mucho más realista que el de los cartistas, por más que el trabajo de movilización de las masas de éstos fuera extraordinariamente meritorio. Hay que buscar la causa del carácter inofensivo del sufragio universal en que el capitualismo funda su dominación en la coerción extraeconómica.] Se llamaba a sí mismo «comunista», pero afirmaba que el comunismo no podía establecerse sino por etapas, a medida que el pueblo se fuese preparando para él bajo el influjo de esta educación en las verdaderas ideas republicanas." (I: 164-165; los pasajes entre corchetes son de mi autoría.).

Para Blanqui, la conquista del poder debía realizarse "mediante un golpe de Estado organizado por una minoría de revolucionarios disciplinados, adiestrados en las armas y dispuestos a hacer uso de ellas (...) aspiraba a crear, no un partido de masas, sino una elite revolucionaria, relativamente pequeña, de hombres escogidos. Estos, elegido el momento adecuado, cuando el descontento llegase a su punto, podrían asumir la dirección efectiva de los trabajadores, para guiar a los sindicatos y otras organizaciones obreras por el verdadero camino revolucionario, y poco a poco, mediante una dictadura, poner los cimientos de una nueva sociedad." (I: 165). El mayor mérito de Blanqui consiste en haber puesto en el centro de la escena el problema del poder. Esto no había ocurrido en el movimiento obrero inglés desde 1825 en adelante. A partir de 1789, la experiencia francesa se había distinguido por la primacía otorgada a la conquista del Estado (la burguesía había enfatizado esta cuestión tanto en 1789 como en 1830). Está claro que la clase obrera no adquiere una conciencia de clase completa si no se plantea el problema de la toma del poder. Dejar esta cuestión de lado supone, en última instancia, aceptar la dominación de la burguesía, con las reglas que impone al juego político. Blanqui percibió con claridad (y enorme clarividencia, pues en 1848 la burguesía no disponía de tantos medios de dominación como hoy en día) que la democracia (el sufragio universal) no era el medio para la conquista del poder político. Es evidente que lo mismo ocurre con la vía del asambleísmo desaforado propuesto por muchos izquierdistas. En Blanqui está la conciencia de que sólo la organización permite enfrentar con éxito al sistema capitalista (parece seguir, en el plano político, la misma trayectoria que los sindicatos, que vieron que sólo la centralización podía permitirles afrontar con éxito a la fuerza de la patronal). Antes de juzgar con rigor su "sectarismo" y su "espíritu conspirador", hay que tener presente las cuestiones mencionadas. En todo caso, el problema con la estructura propuesta por Blanqui radica en la desconexión entre los revolucionarios y las masas obreras: ¿Por qué éstas deben apoyar el golpe de Estado si los revolucionarios son ajenos a ellas?

En mayo de 1848 los clubes revolucionarios organizaron una manifestación en favor de Polonia, para que Francia interviniese en su apoyo. En contra de Blanqui y Barbès, la petición fue presentada en la Asamblea. Los manifestantes invadieron el recinto de la Asamblea, y Blanqui y Barbès pronunciaron discursos en favor de los reclamos populares, pero llamaron a los manifestantes a dispersarse. Blanqui se retiró. Barbès cambió de opinión y condujo a los manifestantes hacia el Ayuntamiento. Allí pidió la disolución del Gobierno Provisional y la formación de uno nuevo constituido por socialistas y obreros. Las fuerzas del gobierno detuvieron con facilidad a los insurrectos. Blanqui fue encarcelado, de modo que la izquierda de la Revolución quedó descabezada y se despejó el camino para que la burguesía aplastase a los trabajadores en las Jornadas de Junio. (I: 165-166).

"Blanqui fue siempre sobre todo un jefe insurrecto y el representante de una teoría de la dictadura revolucionaria, cuya idea general la derivó sobre todo de Babeauf y de Buonarroti, pero lo hizo mucho más explícito que ellos. Su creencia fundamental estribaba en la eficacia de un pequeño partido armado y disciplinado, organizado para la revolución y destinado a establecer una dictadura que dirigiría la educación del pueblo con vistas a introducir el nuevo sistema social del comunismo. No creía en un partido de masas, punto en el cual su doctrina difiere esencialmente de la de Marx." (I: 167-168). "Lo mismo que Marx, concebía todo el problema del cambio social como una cuestión de poder de clase. Formuló la doctrina de la dictadura del proletariado en realidad con más claridad que Marx, y en muchos aspectos más que Lenin [¿En qué aspectos? Cole es muy vago aquí]; pero (...) se distingue de los dos por su hostilidad a la idea de un partido revolucionario de masas y por su confianza en un ejército revolucionario secreto como agente de este cambio." (I: 168).

En cuanto a sus ideas económicas, su concepción fundamental "es la de una deficiencia constante del poder de compra bajo el capitalismo, debido a la exacción del interés de los dueños del capital. Sostiene que esto implica que el precio de los artículos sobrepasa a lo que los trabajadores pueden pagar por ello, con la consecuencia de que los recursos de la producción no pueden emplearse de una manera completa, y de que a los capitalistas les beneficia la existencia de un sobrante de trabajadores que buscan colocación (...) Según Blanqui, el capital es «trabajo robado y retenido, es decir, separado de los ingresos de los consumidores." (I: 169). Los grandes capitalistas están eliminando a los pequeños capitales, debido a que comprendieron mejor que los pequeños capitalistas y los obreros el "principio de asociación" (sería más preciso afirmar que la gran burguesía posee conciencia de clase, y que esa conciencia deriva de la posición dominante que ocupa en el proceso productivo). "Sostenía que la asociación es impotente sin la ayuda del poder político. Por eso es por lo que están condenados a fracasar los utopistas y los mutualistas , que tratan de empezar la construcción de una nueva sociedad antes de la revolución." (I: 169).

Su epigrama era: "El comunismo [el de Cabet] y el proudhonismo están a la orilla de un río discutiendo si el campo que está del otro lado es de maíz o de trigo. Crucemos el río y veamos." (I: 170).

33. El partido blanquista.

Blanqui escapó de la prisión en 1864 y se refugió en Bélgica. Se convirtió en la cabeza de un ejército revolucionario secreto. Poco antes de estallar la guerra franco-prusiana (1870) estaba preparado para el levantamiento, que fue abortado a tiempo, permaneciendo intacta la organización. Los blanquistas participaron de la insurrección que derrocó a Napoleón III. En octubre de 1870 unió sus fuerzas a las de Flourens (1831-1871) y trató de derribar al nuevo gobierno. La rebelión fracasó. Durante la Comuna de París (marzo-mayo de 1871) estuvo en prisión. (I: 166-167). Los blanquistas se habían negado a participar en la I Internacional, dado que los sindicatos franceses habían aceptado las condiciones fijadas por Napoleón III para poder ser tolerados. En la Comuna, los blanquistas estuvieron en minoría, pero jugaron un importante papel. (I: 170).

En 1871 el blanquismo fue reorganizado en Londres como La Commune Revolutionaire, dirigida por Emile Eudes (1844-1888). Permaneció en contacto con los grupos clandestinos en Francia. La amnistía de 1880 permitió al movimiento actuar abiertamente. Pasó a ser Comité Central Revolucionario, y luego Partido Socialista Revolucionario, dirigido por Edouard Vaillant (1840-1915). En 1905 el partido blanquista ingresó en la alianza del socialismo francés llamada Partido Socialista Unificado. (I: 167).

Mataderos, viernes 16 de septiembre de 2011

NOTAS:

(1) Cole dedica el capítulo 14 del volumen 1 de su libro al examen de la vida y obra de Blanqui (I: 162-170). Hay que decir que Blanqui (su nombre completo era Louis-Auguste Blanqui) pasó 33 de sus 76 años de vida en prisión.

jueves, 8 de septiembre de 2011

HISTORIA DEL MOVIMIENTO SOCIALISTA (19): EPÍGONOS DEL CARTISMO



Aclaración previa. Todas las citas provienen, salvo indicación en contrario, de: Cole, G. H. D. (1980). Historia del pensamiento socialista. I: Los precursores, 1789-1850. México D. F.: Fondo de Cultura Económica. La traducción es de Rubén Landa. En números romanos indico el número de volumen, y en arábigos la página.

29. Epígonos del cartismo: Ernest Jones (1819-1869). (1).

Fuertemente influenciado por Karl Marx (1818-1883), aunque su socialismo seguía siendo más agrícola que industrial.

"Su dogma central fue la lucha de clases como forma necesaria del desarrollo social; y a esto iba unido una insistencia en la doctrina de la plusvalía (2) y en la tendencia histórica hacia la concentración del capital. Jones daba gran importancia a los sindicatos obreros como instrumentos para organizar la lucha de clases, y para que se desarrollase su conciencia de clase; y siempre pensó que los sindicalistas necesitaban una fuerte dirección política que ampliase sus objetivos y que los convirtiese en auxiliares para una lucha esencialmente política contra el capitalismo." (I: 155).

Desde 1825 las trade unions habían adquirido un fuerte desarrollo. Las derrotas de 1834, 1839, 1842 y 1848, tanto de los sindicatos como del cartismo, pusieron como tema principal de los debates en el movimiento obrero inglés la cuestión de los medios para enfrentar al capitalismo. Los militantes obreros se encontraban, en principio, ante dos caminos principales: a) Discutir las condiciones y el precio de venta de la fuerza de trabajo, aceptando el sistema capitalista y adoptando una actitud meramente mercantil, cuyo emblema es la lucha salarial. Este camino conduce a la construcción de un movimiento obrero funcional al capitalismo; b) Discutir el hecho mismo de la venta de la fuerza de trabajo y la base en que se apoya la misma, esto es, la propiedad privada de los medios de producción. Esta vía lleva a la construcción de un movimiento socialista, anticapitalista. En este último camino, los problemas son, por supuesto, mucho más serios que en caso del primero. Entre otras cosas, supone construir una organización política autónoma, que trascienda el "regateo" por la fuerza de trabajo, que discuta los pilares mismos de la dominación capitalista. El Estado ya no puede ser visto como un interlocutor o un árbitro,sino que pasa a ser una posición a conquistar, un obstáculo a remover. Para ello hay que construir organización política, poner en el centro de la acción política el problema del poder y transformar la insurrección y la lucha armada en cuestiones prácticas, no en quimeras o en bravatas adolescentes.

Tomando el planteo de Jones, ¿pueden los sindicatos cumplir el papel del partido revolucionario? La experiencia histórica muestra que no. Los sindicatos están demasiado atados a la lucha económica, y deben cobijar a trabajadores de todos las tendencias políticas. Los cartistas no tuvieron éxito en encarar la construcción de un partido político propio.

En la década de 1850, Jones defendió la nacionalización de la tierra. "Quería que un Estado reformado, basado en el sufragio universal, comprase la tierra, o la adquiriese confiscándola, y estableciese en ella al exceso de obreros urbanos mediante colonias interiores, que seguía concibiendo como formadas por agricultores trabajando individualmente." (I: 155). (3)

Radicado en Manchester, se fue apartando del marxismo y pasó a defender la tesis de la necesidad de contar con las clases medias para que los obreros lograran el derecho de voto. Cole dice que Marx siguió respetándolo. (I: 156).

30. Epígonos del cartismo: George Julian Harney (1817-1897).

Harney secundó a O'Connor y había colaborado en THE NORTHERN STAR. Publicó RED REPUBLICAN y la DEMOCRATIC REVIEW. En 1850 publicó la 1º traducción inglesa del Manifiesto Comunista. Trató de transformar a la RED REPUBLICAN en órgano del movimiento revolucionario internacional del movimiento revolucionario internacional de 1848. (I: 156).

En 1850 Harney y los Demócratas Fraternales se unieron al grupo de Marx y a los partidarios de Blanqui. Surgió la Liga Universal de Comunistas Revolucionarios, con sede en Londres. La Liga defendió la dictadura del proletariado y la revolución permanente hasta la concreción del comunismo. (I: 156).

Harney entró en lucha con Jones por la jefatura del ala izquierda del cartismo: "Quería que todos fuesen amigos, y que todos se diesen la mano en un movimiento único animado por el espíritu de fraternidad republicana. Pensaba que Marx era egoísta e intolerante, y Marx pensaba de él que era un estúpido presumido." (I: 156). Jones, que contaba con el apoyo de Marx, desplazó rápidamente a Harney. (I: 156).

En la década de 1850 se estableció en las islas del Canal, donde hizo causa común con los exiliados franceses establecidos allí, entre los que se encontraba el escritor francés Victor Hugo (1802-1885). (I: 155).

31. Epígonos del cartismo: Bronterre O'Brien (1805-1864). (4).

Antes de la última ofensiva cartista (1848), había pertenecido al grupo partidario de la "fuerza física" (6). Difundió las ideas de Babeauf (1760-1797) en Gran Bretaña con su traducción anotada del libro de Buonarroti. Lugarteniente de O'Connor, luego se opuso al proyecto agrario de éste. (I: 157).

El año 1848 representó una divisoria de aguas en su trayectoria. Se opuso a los proyectos de insurrección defendido por varios grupos cartistas, separándose de la asamblea cartista en señal de protesta. O' Brien pasó a liderar a los grupos moderados del cartismo en la Liga Nacional de la Reforma, que intentaba aglutinar a owenistas, otros socialistas utópicos y partidarios de la reforma constitucional. (I: 157).

En 1849 publicó la primera parte de su libro, The Rise, Progress and Phases of Human Slavery (5), que nunca llegó a terminar. Sostuvo que "las llamadas clases obreras constituyen la población esclava de los países civilizados" (I: 157; la cita entrecomillada es reproducida por Cole del texto de O'Brien). La esclavitud moderna sólo terminaría con una conmoción social, que podría tomar la forma de una revolución violenta o la de una reforma pacífica. O'Brien era partidario de la 2º opción. (I: 157).

En 1850 se produjo la formación de la Liga Nacional de la Reforma, a través de la confluencia de O' Brien, G. W. M. Reynolds (1814-1879) y el propagandista oweniano Lloyd Jones (1811-1886). Elaboraron las Propuestas de la Liga Nacional de la Reforma, influenciados por el socialismo francés de la década de 1840.

El programa de la Liga puede sintetizarse en los siguientes puntos:

1) Reforma de la Ley de Beneficencia, para proporcionar trabajo o auxilio en condiciones razonables. Para lograr esto, proponían un sistema centralizado de impuestos equitativos.

2) Compra de tierras por el Estado, para establecer en ella a los obreros desocupados, ya fuera en comunidades cooperativas owenianas, o en colonias agrícolas tipo O' Connor. Cada beneficiario debía escoger entre dichas formas de organización.

3) Rebaja de la deuda nacional en proporción a la baja de precios desde las guerras napoleónicas. Liquidación de la deuda restante mediante una contribución sobre la propiedad.

4) Nacionalización gradual de la tierra (incluyendo minerales, minas y pesquerías). Con esos recursos debían ejecutarse las obras públicas y financiarse un sistema de educación pública.

5) Nuevo sistema monetario.

6) Sistema de crédito público para fomentar las cooperativas y las pequeñas empresas.

7) Establecimiento en todas partes de bolsas de trabajo. Allí se cambiarían los productos de los distintos oficios. La idea era sustituir a la competencia.

8) Nacionalización, en una etapa posterior, de los ferrocarriles, canales, puentes, puertos, obras hidráulicas, etc.

Al final del programa se defendía la tesis de la "religión racional" de Owen (I: 158-159).Conviene hacer notar que el programa no contiene nada referido a la propiedad privada de los medios de producción, ni a la cuestión del sufragio universal.

El programa de la Liga fue apoyado por la Asociación Nacional de la Carta y por los Demócratas Fraternales. El REYNOLD'S NEWSPAPER pasó a ser vocero del movimiento. (I: 158). Todo esto duró poco. La Asociación Nacional de la Carta dejó de apoyar a la Liga. En 1855 O' Brien abandonó la política. El REYNOLD'S NEWSPAPER terminó por ser el vocero del movimiento cooperativista. (I: 158).

Mataderos, jueves 8 de septiembre de 2011

NOTAS:

(1) En las décadas de 1840 y 1850, Jones proclamó su adhesión al cartismo de la "fuerza física". Para esta corriente del movimiento cartista, consultar la nota anterior de esta serie: http://miseriadelasociologia.blogspot.com/2011/07/historia-del-movimiento-socialista-18.html

(2) Marx descubrió su teoría del plusvalor hacia fines de la década de 1850. Esto quedó plasmado en los Grundrisse. Cole confunde aquí la teoría marxista del plusvalor con los planteos de los ricardianos de izquierda. Ver al respecto la nota: http://miseriadelasociologia.blogspot.com/2011/07/historia-del-movimiento-socialista-15.html

(3) Para el programa agrario cartista, consultar la nota mencionada en (1).

(4) Cole afirma que era O' Brien era alcohólico. (I: 157).

(5) En The Open Library se encuentra disponible online la edición inglesa de 1885: http://www.archive.org/stream/riseprogressphas00obriuoft#page/n5/mode/2up

(6) Ver al respecto la nota 1.