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domingo, 19 de noviembre de 2017

PAUL MATTICK, "LA TEORÍA MARXISTA DEL VALOR"

Paul Mattick (1904-1981) es autor de la colección de artículos Marx and Keynes: The Limits of the Mixed Economý (1969). Esta obra tiene importancia no sólo por la crítica de la política económica keynesiana, sino principalmente por su análisis de la dinámica de la economía capitalista.


La presente ficha de lectura está dedicada al artículo “La teoría marxista del valor-trabajo”, que constituye el capítulo III de la obra. Trabajé con la traducción española de Ana María Palos: Marx y Keynes: Los límites de la economía mixta, Buenos Aires, Razón y Revolución, pp. 65-76. Todas las citas de Mattick pertenecen a dicha traducción.


No acostumbro intercalar cuestiones personales en los escritos que publico en el blog. Haré una excepción. Esta ficha, con toda su sencillez y sus deficiencias, encarna la voluntad de seguir adelante. Nada más.






El objetivo principal del artículo de Mattick consiste en examinar el carácter de las leyes en la teoría de Marx. Más claro, establecer si se trata de leyes “naturales” o “históricas”. Mattick dedica su atención a la teoría del valor-trabajo, un caso particular de esas leyes, más allá del papel central que ocupa en la concepción marxista del capitalismo.


Marx afirma que existen leyes generales, propias de todo proceso de producción. Son abstracciones y se las puede concebir como “naturales”:


“Cuando Marx habla de la ≪ley del valor≫ como referente a una realidad más profunda que subyace a la economía capitalista, se refiere al ≪proceso social de vida, o lo que es lo mismo, del proceso material de la producción≫. Estaba convencido de que en todas las sociedades, incluyendo la esperada sociedad socialista, la distribución proporcional del trabajo social de acuerdo a las necesidades sociales y requerimientos de reproducción resulta una necesidad inevitable.” (p. 82).


Marx abordó el problema de la distinción entre las leyes generales de todo proceso de producción y las leyes específicas de una forma particular de producción social en el capítulo 5 (Proceso de trabajo y proceso de valorización) del Libro Primero de El Capital. Allí puede leerse el siguiente pasaje:


“El proceso de trabajo, tal como lo hemos presentado en sus elementos simples y abstractos, es una actividad orientada a un fin, el de la producción de valores de uso, apropiación de lo natural para las necesidades humanas, condición general del metabolismo entre el hombre y la naturaleza, eterna condición natural de la vida humana y por tanto independiente de toda forma de esa vida, y común, por el contrario, a todas sus formas de sociedad. No entendimos necesario, por ello, presentar al trabajador en la relación con los demás trabajadores. Bastaba con exponer al hombre y su trabajo de una parte; a la naturaleza y sus materiales de la otra.” (1)


El proceso de trabajo en sentido general, en su forma más abstracta, posee leyes que son comunes a todas las formas de producción social.


“...todo lo que Marx dijo sobre este punto [se refiere al carácter de las leyes económicas] fue que existen leyes naturales y necesidades sociales que ninguna ley económica puede violar por mucho tiempo sin destruir a la sociedad.” (p. 83). “Como cualquier otra forma de producción social, también la producción de valores [la producción de mercancías], según el punto de vista de Marx, implica una distribución del trabajo social de acuerdo con las necesidades sociales y naturales.” (p. 84)


Sin embargo, lo que hay de determinado en las leyes más generales de la producción social corresponde a un medio social e históricamente determinado. Sólo podemos comprender las abstracciones cuando tenemos a la vista las formas sociales más desarrolladas. En la Einleitung puede leerse el siguiente pasaje:


“...incluso las categorías más abstractas, a pesar de su validez - precisamente debido a su naturaleza abstracta - para todas las épocas, son no obstante, en lo que hay de determinado en esta abstracción, el producto de condiciones históricas y poseen plena validez sólo para estas condiciones y dentro de sus límites.” (2)


Mattick explica así lo anterior:


“Por ejemplo (...) tanto el hecho y el concepto del trabajo abstracto, de ≪trabajo en general≫ son muy antiguos. Sin embargo, el trabajo abstracto como una categoría económica es una realización moderna. Los fisiócratas todavía consideraban el trabajo agrícola como la única clase de trabajo que creaba valor. Con Adam Smith, sin embargo, es ya el trabajo como tal, bien sea aplicado a la manufactura, al comercio o a la agricultura, el que produce la riqueza de las naciones. La riqueza se obtiene por medio de todos los trabajo, por el trabajo en general.” (p. 90-91). (3)


Dicho de otro modo, la abstracción de las categorías económicas sólo puede ser descubierta cuando se produce el más amplio desarrollo de sus determinaciones concretas. Así, el capitalismo, al igualar todas las mercancías en el valor de cambio, permite formular la categoría de valor.


Rudolf Hilferding (1877-1941) afirmó que Marx, al definir al trabajo como principio del valor, reconoció “el factor por cuya calidad y cantidad, por cuya organización y energía productiva, es controlada causalmente la vida social. [Por esta razón, el principio del valor es] idéntico a la idea fundamental de la concepción materialista de la historia.” (4)


Mattick refuta a Hilferding:


“A pesar de la afirmación de Hilferding, la concepción materialista de la historia no es idéntica a la teoría del valor-trabajo. La primera se refiere al desarrollo social en general, en el que el capitalismo es solamente un caso especial. La teoría del valor-trabajo se refiere a unas relaciones sociales específicas que operan bajo la producción de capital. La producción de capital transforma el proceso de trabajo en un proceso de producción de valor y las relaciones sociales en categorías económicas. La teoría del valor-trabajo se refiere a la inevitable necesidad - común a todas las sociedades - de trabajar y distribuir el trabajo social en proporciones definidas. Pero esta necesidad general se manifiesta en una ley del valor solamente en el capitalismo, y sólo porque la economía de mercado no puede separar el proceso de producción de valor del proceso de producción mismo. La ley del valor no opera fuera de las relaciones del mercado y es un requisito necesario para la organización del trabajo. Pero la organización del trabajo es necesaria para la producción social, y el capitalismo encuentra la respuesta a esta necesidad en la ley del valor.” (p. 89-90).


El propósito de las investigaciones de Marx no consistió en formular una teoría general de todas las formas de organización económica. Su objetivo fue “formular una teoría del desarrollo del capital. Esta teoría, la teoría del valor-trabajo, provenía de su crítica de la teoría clásica del valor.” (p. 79).


La economía política clásica, cuyos principales exponentes fueron Adam Smith (1723-1790) y David Ricardo (1772-1823), planteó que “el precio derivaba del valor y [que] el valor estaba determinado por el trabajo incorporado en los bienes. Esta concepción no rige en los casos específicos en los que el precio no tiene relación con el tiempo de trabajo. Marx encontró que la teoría del valor era indispensable para comprender las tendencias del desarrollo de la producción de capital y que, en realidad, era la única ≪base racional de la economía política≫.” (p. 79).


La teoría del valor-trabajo constituye el fundamento tanto de la economía política clásica como de su crítica marxista.


“La economía clásica, según Marx, alcanzó su apogeo con Ricardo y fue una expresión del capitalismo industrial ascendente en el marco del decadente régimen feudal. Se presentaba como la teoría de las clases productivas, en contraste con las clases no productivas, cuyos privilegios consistían en al apropiación de intereses y rentas. Todavía no se interesaba por el proletariado industrial y por lo tanto podía ver en el trabajo al único creador y la única medida del valor económico.” (p. 79-80).


En la medida en que se agudizó la lucha entre empresarios y trabajadores, la teoría del valor-trabajo se convirtió en una molestia para los economistas burgueses.


“Si el valor de los bienes está determinado por la cantidad de tiempo de trabajo requerida para su producción, y el producto total del trabajo social se divide en renta, beneficio y salarios, parece deducirse que la eliminación del beneficio y de la renta permitiría un intercambio de mercancías de acuerdo con su tiempo de trabajo. La economía ricardiana dio origen a una escuela de ≪socialistas ricardianos≫, que pedía un sistema de cambio que asegurase a los productores el valor completo de su trabajo.” (p. 80).


Marx siguió un camino diferente al de los ricardianos:


“Aunque Marx aceptó y desarrolló la teoría del valor de Ricardo, él no era ≪el más grande≫ de los economistas clásicos, sino su adversario. Sabía que el mismo proceso social del trabajo no tiene nada que ver ni con el valor ni con el precio sino solo con los esfuerzos físicos y mentales de la población trabajadora y el tiempo que consumían, y que ≪valor≫ y ≪precio≫ eran categorías fetichistas en las relaciones de producción existentes. Su crítica a la economía política estaba concebida como parte de una lucha social para abolir el capitalismo junto con las teorías económicas que racionalizaban su existencia.” (p. 81; el resaltado es mío - AM-).


Mientras que para la economía clásica las relaciones capitalistas de producción eran “naturales”, Marx afirmaba que “el capitalismo era solamente una forma histórica de producción social.” (p. 81). La importancia de la historia se manifiesta en todo el análisis marxista. Así sucede, por ejemplo, en la cuestión de la economía del tiempo (5):


“Pero aunque la ≪economía del tiempo≫ determine la distribución del trabajo en el socialismo como en el capitalismo, la distribución en sí misma será diferente para cada uno de estos sistemas. En el capitalismo está determinada por la producción de capital como valor de cambio; en el socialismo, la producción es supuestamente una producción para el uso, libre de valor. Por lo tanto, la distribución del trabajo en el capitalismo no es idéntica a la distribución del trabajo que prevalece en otras formas de producción social. Es una forma capitalista modificada de esta necesidad de distribuir el trabajo en proporciones determinadas. Y es precisamente esta modificación la que hace que la distribución del trabajo en el capitalismo aparezca como una ≪ley económica≫ operando ciegamente como una ley natural. Porque es la naturaleza del proceso de producción la que determina la distribución del trabajo según las necesidades planteadas por la economía del tiempo. Aunque la producción de valor también descansa en el trabajo social y en la economía del tiempo, no se deriva del proceso de trabajo mismo. Más precisamente, la producción de valor deriva del proceso de trabajo tal como lo modifican y cambian las relaciones sociales del capitalismo.” (p. 88-89).


Mattick afirma que Marx formula la siguiente definición de capitalismo:


“El capitalismo no es una sociedad de trabajadores independientes que cambian sus productos de acuerdo con el promedio social de tiempo de trabajo incorporado en ellos: es una economía productora de plusvalía empeñada en la persecución competitiva del capital. La fuerza de trabajo es una mercancía; su valor (valor de cambio) está determinada por sus requerimientos de producción y reproducción medida en términos de tiempo de trabajo. Su valor de uso tiene la capacidad de producir, además de su propio valor de cambio, plusvalía. Ese modo de producción es posible porque los trabajadores están separados de los medios de producción, y de esa manera están forzados a vender su fuerza de trabajo a los dueños de capital. Obviamente, el cambio ≪igual≫ entre capital y trabajo en términos de valor se basa en el hecho de que parte del trabajo social no es cambiado en absoluto, sino que sencillamente es apropiado por los compradores de fuerza de trabajo.


Pero tanto si es enajenado como si es cambiado, el producto social entra en el mercado en forma de mercancías. Cualquier parte de él no puede ser vendida carece de valor, aunque se haya incorporado trabajo en ella. La parte no vendida del trabajo social será un despilfarro de trabajo excedente; simplemente habrá menos plusvalía que trabajo excedente. Para realizar toda la plusvalía producida, es necesario producir mercancías para que exista una demanda suficiente. Los capitalistas, individualmente, ajustarán su producción a través de pruebas y errores a la cambiante demanda del mercado social.” (p. 94-95).


Mattick describe así la lógica del empresario:


“El trabajo y el tiempo de trabajo es una preocupación de todo empresario, aun cuando tenga su atención fija en los precios del mercado en el intento de llevar al máximo sus beneficios. Porque para obtener esos beneficios, primero debe llevar al máximo el trabajo excedente en el proceso de producción. Puede lograr esto bien alargando el tiempo de trabajo o bien aumentando la intensidad y productividad del trabajo durante un tiempo dado. En cualquiera de estos casos, tratará de reducir al mínimo el valor de cambio de los trabajadores y aumentar al máximo su plusvalía. Lo que se aplica al empresario individual se aplica también a la sociedad globalmente: de la producción total, un mínimo de salarios producirá un máximo de beneficios.” (p. 95).

Villa del Parque, domingo 19 de noviembre de 2017

NOTAS:
(1) Marx, Karl, El Capital, México D. F., Siglo XXI, 1996, p. 223.
(2) Marx, Karl, Elementos fundamentales para la crítica de la economía política: Borrador 1857-1858, México D. F., Siglo XXI, 1997, p. 26. Los Grundrisse der Kritik der Politischen Ökonomie (título en alemán de la obra) constituyen un grupo de manuscritos redactados por Marx entre octubre de 1857 y marzo de 1858. Puede ser considerada como la primera redacción de El Capital. Entre agosto y septiembre de 1857, escribió la Einleitung [Introducción] a los Grundrisse.
(3) Marx desarrolló en la Einleitung el ejemplo del trabajo abstracto: “La indiferencia frente a un género determinado de trabajo supone una totalidad muy desarrollada de géneros reales de trabajo, ninguno de los cuales predomina sobre los demás. Así, las abstracciones más generales surgen únicamente allí donde existe el desarrollo concreto más rico, donde un elemento aparece como lo común a muchos, como común a todos los elementos. Entonces, deja de ser pensado solamente bajo una forma particular. Por otra parte, esta abstracción del trabajo en general no es solamente el resultado intelectual de una totalidad concreta de trabajos. La indiferencia por un trabajo particular corresponde a una forma de sociedad en la cual los individuos pueden pasar fácilmente de un trabajo a otro y en la que el género determinado de trabajo es para ellos fortuito y, por lo tanto, indiferente. El trabajo se ha convertido entonces, no sólo en cuanto categoría, sino también en la realidad, en el medio para crear la riqueza en general y, como determinación, ha dejado de adherirse al individuo como una particularidad suya. Este estado de cosas alcanza su máximo desarrollo en la forma más moderna de sociedad burguesa, en los Estados Unidos. Aquí, pues, la abstracción de la categoría ≪trabajo≫, el ≪trabajo en general≫, el trabajo sans phrase, que es el punto de partida de la economía moderna, resulta por primera vez prácticamente cierta. De este modo, la abstracción más simple que la economía moderna coloca en el vértice, y que expresa una relación antiquísima y válida para todas las formas de sociedad, se presenta no obstante como prácticamente cierta en este grado de abstracción sólo como categoría de la sociedad moderna.” (Marx, Elementos fundamentales, p. 25-26).
(4) Hilferding, Rudolf, "Böhm-Bawerk's Marx-Kritik". [La crítica de Bohm-Bawerk a Marx]. (Publicado por primera vez en MARX STUDIEN, Viena, 1904). Mattick cita a partir de la traducción inglesa de dicho artículo, incluida en Sweezy, Paul, ed. (1949). Karl Marx and the Close of his System. New York: Augustus Kelly. (p. 133-134).
(5) Marx planteaba que toda economía se reducía, en definitiva, a la “economía del tiempo”. (Marx, Elementos fundamentales, p. 101).

sábado, 4 de noviembre de 2017

MARX Y EL CAMINO HACIA EL CAPITAL: 1859-1867

Ernest Mandel (1923-1995) es un economista marxista, autor de varios trabajos importantes en el campo de la teoría económica. Su obra La formación del pensamiento económico de Marx de 1843 a la redacción de El Capital: estudio genético [1], publicada en 1967, es un libro clásico en la bibliografía sobre Marx y El Capital. No dispongo del tiempo para realizar un extenso comentario crítico de la obras. Por el momento, y para beneficio de los lectores interesados, realizo aquí un resumen de una parte del trabajo de Mandel, dedicada al proceso de elaboración de la obra magna de Marx.




5) El libro “incompleto” Zur Kritik der Politischen Ökonomie (1859) [2]

Marx consideraba al Libro I (1867) como la “continuación” de esta obra. Explicaba la “prolongada pausa” entre la publicación de ellas por la “enfermedad” que lo aquejaba. [3]

En el “Prólogo a la 1° edición” de El Capital (1867), Marx afirma que la Sección primera del Libro I [Mercancía y dinero] “resume el contenido” de Zur Kritik. Pero no se trata de un mero resumen. “Se ha mejorado la exposición. (...) ampliamos el desarrollo de muchos puntos que antes sólo se bosquejaban, mientras que, a la inversa, aquí meramente se alude a aspectos desarrollados allí con detenimiento. Se suprimen por entero (...) las secciones sobre la historia de la teoría del valor y del dinero.” [4]




6) Manuscritos de 1861-1863. [5]

Engels los describe así: “un manuscrito, Contribución a la crítica de la economía política, de 1472 páginas en cuarto, en 23 cuadernos, redactado de agosto de 1861 a junio de 1863. Es la continuación del primer cuaderno aparecido en 1859 en Berlín, bajo el mismo título.” [6]

El contenido de los cuadernos es el siguiente:

Cuadernos I-IV (páginas 1-220) =  tratan temas incluidos en el Libro I de El Capital, desde la transformación del dinero en capital hasta el final, y constituyen la primera redacción del texto correspondiente. Continúan en los Cuadernos XIX-XXIII.

Cuadernos V-XV (páginas 220-972) = fueron utilizados por Karl Kautsky (1854-1938) para publicar las Teorías sobre el plusvalor. Engels afirma “esta sección contiene una historia crítica detallada del punto esencial de la teoría política, la teoría del plusvalor, y desarrolla al mismo tiempo, en antítesis polémica con los predecesores, la mayor parte de los puntos que más adelante se investigan, de manera especial y en su conexión lógica, en el manuscritos correspondientes a los libro II y III.” [7]

Cuadernos XVI, XVII y XVIII (páginas 973-1158) = tratan temas relacionados con el Libro III de El Capital, esto es, el capital y la ganancia, tasa de ganancia, capital comercial y capital dinerario.

Cuadernos XIX-XXIII (páginas 1159-1472) = Continúan los temas de los Cuadernos I-IV. Incluyen un extenso tratamiento de la historia de la técnica y el uso de la maquinaria bajo el capitalismo.

Rosdolsky apunta que “hay partes importantes de ese manuscrito que aún siguen esperando su publicación”, pues Kautsky “se limitó (y lo mismo vale para la nueva edición de las Teorías) a la parte del manuscrito que trataba acerca de las ≪teorías sobre el plusvalor≫”. [8]. Rosdolsky calcula que la parte no publicada de los cuadernos llenaría un volumen de más de 1000 páginas.

7) Un manuscrito de 1864-1865 que trata en su mayoría de temas que aparecen en El Capital, Libro III.

Engels apunta que Marx lo escribió inmediatamente antes de comenzar la redacción definitiva del Libro I. [9]

8) 4 manuscritos redactados entre 1865 y 1870, utilizados por Engels para El Capital, Libro II.

El Manuscrito I consta de 150 páginas y fue redactado en 1865 o 1867, “constituye la primera redacción independiente, aunque más o menos fragmentaria, del Libro II en su ordenamiento actual.”

El Manuscrito II data de 1870. Es la “única redacción hasta cierto punto acabada que poseemos del Libro II”.

El Manuscrito III se compone en parte de un conjunto de citas y referencias a los cuadernos de resúmenes de Marx, en parte análisis de puntos diversos (crítica de las tesis de Adam Smith respecto al capital fijo y al capital circulante y a la fuente de la9 ganancia). También contiene una exposición acerca de la relación entre la tasa de plusvalor y la tasa de ganancia (Libro III).

El Manuscrito IV es una redacción para la imprenta de la 1° Sección y de los primeros capítulos de la Sección 2° del Libro II.




9) La versión final del Libro I de El Capital, redactada en 1866-1867.




En un trabajo posterior resumiré las distintas modificaciones que sufrió el plan de El Capital, hasta la publicación del Libro I (1867).


Villa del Parque, sábado 4 de noviembre de 2017



NOTAS:
[1] Traducción española de Francisco González Aramburu: 6° edición, Madrid, Siglo XXI, 1974.
[2] Hay traducción española de León Mamés: Marx, Karl. (2000). [1° edición: 1859]. Contribución a la crítica de la economía política. México D. F.: Siglo XXI.
[3] Traducción española de Pedro Scaron: Marx, Karl. (1996). [1° edición: 1867]. El Capital. Crítica de la economía política: Libro Primero. El proceso de producción de capital. México D. F.: Siglo XXI (p. 5).
[4] Marx, K., El Capital, p. 5.
[5] En el “Prólogo” a El Capital, Libro II, Engels describió los materiales que utilizó al momento de preparar la edición. Marx, Karl. (1998). [1° edición: 1885]. El Capital: Crítica de la economía política: Libro Segundo: El proceso de circulación del capital. México D. F.: Siglo XXI. (pp. 4-7).
[6] Engels en Marx, 1998: 4.
[7] Engels en Marx, 1998: 4-5.
[8] Rosdolsky, Roman. (1989). [1° edición: 1968]. Génesis y estructura de El capital de Marx. México D. F.: Siglo XXI. (p. 40).

[9] Engels en Marx, 1998: 5.

miércoles, 25 de octubre de 2017

EL LARGO CAMINO HACIA EL CAPITAL: EL ORIGEN DE LOS GRUNDRISSE

Roman Rosdolsky (1898-1967) fue uno de los mejores especialistas en la obra de Karl Marx (1818-1883), en especial en el estudio de la redacción y elaboración de ese vasto océano de escritos publicados e inéditos que conforman El Capital. Su trabajo más importante es Génesis y estructura de El Capital de Marx (estudios sobre los Grundrisse), cuya primera edición apareció en alemán en 1968 (1), está dedicado a los Grundrisse (G a partir de aquí), un largo manuscrito que puede ser considerado como la primera redacción de El Capital.

Las historia de la publicación de los G es fascinante y sólo puedo hacer una breve referencia aquí.

Los G son el “fruto de 15 años de estudios, en cuyo transcurso enfocó los problemas de la economía política desde puntos de vista siempre renovados, creando sólo entonces las bases para su propia construcción teórica en la economía.” (p. 27).

Rosdolsky distingue las siguientes etapas en el camino que llevó a Marx a escribir los G:

1) El manuscrito Kritik der Politik und Nationalökonomie (1844-46), del que se conservan los fragmentos publicados como Ökonomisch-Philosophische Manuskripte [Manuscritos económicos-filosóficos de 1844] en MEGA, III, 31-172. (2). Predomina el enfoque filosófico. Marx aplica a la economía política su concepción materialista de la historia. Rosdolsky caracteriza así a la etapa: “a menudo recoge simplemente las categorías económicas tradicionales para demostrar el carácter ≪cosificado≫, alienado con relación al hombre, tanto del orden social imperante como de la ciencia económica que refleja su desarrollo.” (p. 27).

Se trata de un “marco general”, que llenaron las investigaciones posteriores.

Debe incluirse en esta etapa el trabajo pionero de Engels, “Umrisse zu einer Kritik der Nationalökonomie” (3), que influyó sobre el pensamiento de Marx, constituyendo un estímulo de primer orden para que éste se volcara al estudio de la economía política.

Refiriéndose al entusiasmo despertado por los Manuscritos de 1844, Rosdolsky señala que “no podemos evitar la impresión de que mucho de lo que parece tan sorprendente [en ellos] ya hubiese podido encontrarse en El Capital, de habérselo leído correctamente. El hecho de que permaneciera inadvertido debe atribuirse, ante todo, a la concepción tradicional, puramente ≪economicista≫ de la obra fundamental de Marx.” (p. 27).

2) Con posterioridad a los Manuscritos de 1844, “se revela en toda su estatura como investigador de la economía, totalmente independiente y original, plenamente consciente de su parentesco con la escuela clásica como de su profunda oposición a ella” (p. 28).

Hacia 1848 había elaborado las “líneas fundamentales” de su teoría del plusvalor, pero quedaba por desarrollarla en detalle, proceso que realizó en los G. Todavía no había superado a David Ricardo en teoría del dinero, teoría de la renta de la tierra, ni tampoco había elaborado su teoría específica de la ganancia. (p. 28).

Obras principales de la etapa: Das Elend der Philosophie (4), Manifest der Kommunistischen Partei (5) y Lohnarbeit und Kapital (6).

La Revolución de 1848-49 interrumpió los estudios económicos de Marx. [En esta etapa realizó la crítica práctica de la política, sentando las bases para un análisis científico de la misma.]

3) Retomó su estudio de la economía política en el verano de 1850, exiliado en Londres.

En primer lugar, “de acuerdo con la concepción materialista de la historia (...) tratábase de investigar en qué medida habían estado determinados por el aspecto económico el estallido y la derrota de la revolución.” (p. 28). Así, basándose en los datos publicados en THE ECONOMIST, estudió la historia económica concreta del período 1848-50.

En septiembre de 1850, por pedido de sus compañeros (7), retomó sus estudios de economía. Leía en inglés (ya no en francés, como en la época de los Manuscritos de 1844). Parece que también influyeron las clases de economía política que dictaba para sus amigos más íntimos. Rosdolsky supone que estas clases continuaron, en su contenido, las conferencias pronunciadas en Bruselas y que fueron compiladas con el título de Trabajo asalariado y capital.

Entre septiembre de 1850 y octubre de 1851 copió extractos de obras de no menos de 52 economistas. Ya en mayo o junio de 1851 creía poder empezar a redactar la obra propiamente dicha. En una carta a Engels, del 2 de abril de 1851, Marx indica esa posibilidad y, además, afirma que la economía “ya no hizo progreso alguno desde A. Smith y D. Ricardo, por mucho que haya ocurrido en algunas investigaciones aisladas” (p. 29).

Es un problema no resuelto saber si Marx efectivamente redactó esta obra. David Riazánov dice que no se encontró ningún manuscrito en el legado de Marx. Se sabe que Marx negoció infructuosamente con varios editores para y publicación y que envió al periodista H. Ebner, de Francfort, un memorándum (hoy perdido). Riazánov dice que es posible que “se limitara a la confección de un memorándum y a la preparación del material, para luego, una vez celebrado el contrato, abocarse a la elaboración de la obra” (p. 29). En favor de la redacción del manuscrito, Rosdolsky cita las cartas a Engels del 14 de agosto y del 13 de octubre de 1851, en que le pida ayuda para realizar otras tareas, que se halla abocado a la “elaboración de la economía”. Además, Rosdolsky menciona la carta de Engels al editor Löwenthal, de Francfort, del 27 de noviembre de 1851, y la carta de Marx a Engels, del 13 de febrero de 1855: “Me he echado a perder la vista por leer mis propios cuadernos sobre economía…” (p. 29-30).

Rosdolsky concluye: “acaso pueda deducirse la confección, por lo menos iniciada, de un proyecto de la ≪Economía≫ planeada. Pero qué ocurrió con ese manuscrito, y por qué no se ha conservado es un interrogante al que tal vez jamás pueda responderse.” (p. 30).

Sobre el contenido y estructura de esta obra, Rosdolsky remite a la citada carta de Engels a Löwenthal, y a una carta de Marx a Engels del 24 de noviembre de 1851. De dichas cartas se infiere:

a) Marx renunció a incluir la crítica de la ≪Política≫, dado que quería limitarse a un “ajuste de cuentas” con la economía anterior y los sistemas socialistas;

b) La obra constaría de 3 tomos. El 1°, crítica de las categorías económicas tradicionales. El 2°, crítica de los socialistas. El 3°, la historia de la ciencia de la economía. Löwenthal pidió empezar por la 3° parte. Engels sugirió a Marx aceptar la propuesta, pero aumentado a dos el número de tomos dedicados a la historia, dado que resultarían “inevitables numerosas ≪anticipaciones del aspecto crítico≫. Luego vendría el 3° tomo (crítica de los socialistas) y como 4° lo ≪positivo≫, lo que Marx quería en realidad. (p. 30-31).

En esta época formuló su teoría de la renta de la tierra, apartándose de Ricardo (puede consultarse al respecto el intercambio de opiniones con Engels en enero de 1851). Sus reparos a la fundamentación de la renta diferencial por parte de Ricardo aparecen luego en el Libro III y en el Libro IV de El Capital. (p. 31).

En carta a Engels, del 3 de febrero de 1851 formuló su crítica de la Currency Theorie, separándose de Ricardo en la teoría del dinero. (p. 31).

En el epistolario se menciona la crítica del libro Idée générale de la révolution au XIX siècle, de Proudhon. Sobre este libro, Marx escribió un folleto de considerables dimensiones y que ofreció sin éxito a varios editores; el folleto se perdió, salvo el fragmento Das vollendete Geldsystem [El sistema monetario perfecto]. (p. 31-32).

En agosto de 1852 ofreció al editor Brockhaus, un tratado sobre Die Moderne Nationalökonomische Literature in England von 1830-1852. Brockhaus rechazó el ofrecimiento de inmediato. Rosdolsky supone que no pasó de la etapa de plan. Estaba dividido en: 1) obras generales; 2) trabajos especiales sobre población, colonias, problema bancario, protección aduanera y libertad de conciencia. (p. 32).

Entre el verano de 1852 y el otoño de 1856 se produjo un nuevo parate en sus estudios económicos. El motivo fueron sus actividades periodísticas y propagandísticas. Pero se ocupó de cuestiones prácticas, que luego sirvieron a su obra (en especial, sus artículos y estudios sobre las relaciones agrarias en Irlanda y en Escocia, así como sobre política inglesa respecto de la India). De esta época datan sus estudios sobre la forma de producción asiática y los resabios de comunismo agrario en Europa y Asia. (p. 33).

4) Los G fueron redactados entre julio de 1857 y marzo de 1858. (8)

Dos causas motivaron su redacción: a) el estallido de la crisis económica de 1857, que hizo pensar a Marx y Engels que la nueva revolución europea estaba próxima (de allí el apuro de Marx por formular los elementos fundamentales de su teoría). La crisis operó como un disparador del pensamiento de Marx: “hasta dónde el hecho de ocuparse intensivamente de los fenómenos de la crisis de 1857-1858 agudizó la visión de Marx, puede verse en la brillante digresión acerca del problema de la realización y la crisis, que se halla en los G” (p. 34) ;

b) la aspiración de Marx de ajustar cuentas con el proudhonismo, de moda en Francia. Los G comienzan con una polémica contra el proudhonista Alfred Darimon. Marx consideraba que la refutación del proudhonismo era uno “de los resultados de la 1° parte de la obra. La lucha contra las ideas de Proudhon contribuyó “en forma fundamental a la formación de la teoría marxiana del dinero.” (p. 34-35).


Villa del Parque, miércoles 25 de octubre de 2017


NOTAS:
(1) Rosdolsky, Roman. (1968). Zur Entstehungsgeschichte des Marxschen ‚Kapital‘. Der Rohentwurf des Kapital 1857–1858. 3. Frankfurt am Main/ Wien: Europäische Verlagsanstalt (EVA)/Europa Verlag.
Para la redacción de esta ficha utilicé la traducción española de León Mames: Rosdolsky, Roman. (1989). Génesis y estructura de El Capital de Marx. México D. F.: Siglo XXI. Es la 6° edición española.
(2) Hay traducción española por Miguel Vedda, Fernanda Aren y Silvina Rotemberg: Marx, Karl. (2004). [1° edición: 1932]. Manuscritos Económico-Filosóficos de 1844. Buenos Aires: Colihue.
(3) Traducción española por Miguel Vedda, Fernanda Aren y Silvina Rotemberg: Engels, Friedrich. (2004). [1° edición: 1844]. “Esbozos para una crítica de la economía política”. Incluido en: Marx, Karl. (2004). Manuscritos Económico-Filosóficos de 1844. Buenos Aires: Colihue. (pp. 1-39).
(4) Traducción española: Marx, Karl. (1981). [1° edición: 1847]. Miseria de la Filosofía: Respuesta a la ≪Filosofía de la Miseria≫ del señor Proudhon. Moscú: Progreso.
(5)Traducción española: Marx, Karl y Engels, Friedrich. (2008). [1° edición: 1848). El Manifiesto Comunista. Buenos Aires: Ediciones Libertador.
(6) Traducción española: Marx, Karl. (1985). Trabajo asalariado y capital. Barcelona: Planeta - De Agostini.
(7) Rosdolsky menciona una carta de la Liga Comunista de Colonia, fechada el 14 de septiembre de 1850.

(8) Todo el manuscrito (casi 50 pliegos de imprenta) fue redactado entre julio de 1857 y marzo de 1858. (p. 33).