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viernes, 18 de agosto de 2017

FICHA DE LECTURA: WALLERSTEIN. ABRIR LAS CIENCIAS SOCIALES. CAP. 1

Immanuel Wallerstein (n. 1930) es un sociólogo estadounidense, quien a comienzos de los años ‘90 del siglo pasado era director del Fernand Braudel Center de la Universidad de Binghamton (New York State). Para esa época era ampliamente conocido por su obra The Modern World-System (cuyo primer volumen apareció en 1974, el segundo en 1980 y el tercero en 1989).


En Portugal tiene su sede la Fundación Calouste Gulbenkian, fundada en los años ‘50 del siglo XX por un millonario petrolero de origen armenio. Dicha Fundación organizó patrocinó varios espacios de reflexión sobre el futuro de Portugal, en los que participaron científicos sociales de diversas disciplinas.


La confluencia entre Wallerstein y la Fundación Gulbenkian tuvo lugar a partir de una propuesta del sociólogo a los directivos de la Fundación, que consistía en conformar una Comisión para la reestructuración de las Ciencias Sociales. Lacomo  Fundación aprobó el proyecto y en julio de 1993 se creó la mencionada Comisión, con Wallerstein como su presidente. La lista de sus miembros es la siguiente: Calestous Juma, Evelyn Fox Keller (n. 1936), Jürgen Kocka (n. 1941), Dominique Lecourt (n. 1944), Valentin Y. Mudimbe, Kinhide Mushakoji, Ilya Prigogine (1917-2003), Peter J. Taylor (n. 1944) y Michel-Rolph Trouillot (1949-2012). Richard Lee se desempeñó como secretario científico de la Comisión.


La Comisión celebró tres reuniones plenarias: la primera se realizó en Lisboa en junio de 1994; la segunda en la Maison de Sciences de l’Homme en París en enero de 1995; la tercera en el Fernand Braudel Center en Binghamton en abril de 1995. Abrir las ciencias sociales es el informe, coordinado por Wallerstein, de los trabajos de la Comisión.


A continuación presento una ficha de lectura del texto, confeccionada a partir de la traducción española realizada por Stella Mastrángelo: Wallerstein, Immanuel, coord. (1999). Abrir las ciencias sociales: Informe de la Comisión Gulbenkian para la reestructuración de las ciencias sociales. México D. F.: Siglo XXI & Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades, UNAM.






Cap. 1. La construcción histórica de las ciencias sociales desde el siglo XVIII hasta 1945 (pp. 3-36)


Wallerstein (W. a partir de aquí) comienza por distinguir entre la sabiduría y la ciencia social. La primera se construyó en torno a “la idea de que podemos reflexionar de forma inteligente sobre la naturaleza de los seres humanos, sus relaciones entre ellos y con las fuerzas espirituales y las estructuras sociales que han creado, y dentro de las cuales viven”. Ejemplos de esta sabiduría: los textos religiosos, los textos filosóficos, la sabiduría oral. (p. 3).


La ciencia social es una empresa del mundo moderno. Surgió en el siglo XVI y fue parte inseparable de la construcción de dicho mundo. Constituye el intento “por desarrollar un conocimiento secular sistemático sobre la realidad que tenga algún tipo de validación empírica” (p. 4).


A partir de la Modernidad, la ciencia “pasó a ser definida como la búsqueda de las leyes naturales universales que se mantenían en todo tiempo y espacio” (p. 5). Se constituyó en torno a dos premisas: a) modelo newtoniano, que postula la simetría entre el pasado y el futuro; b) dualismo cartesiano, que consiste en la distinción entre naturaleza y seres humanos, entre la materia y la mente entre el mundo físico y el mundo social. (p. 4).


En paralelo con la afirmación del carácter infinito del espacio (idea desarrollada por los físicos de los siglos XVII y XVIII), se volvió fundamental la idea de progreso. (p. 5). Se trató de un ideal de progreso ilimitado, que se fortaleció con la noción de la infinitud del tiempo y del espacio. En la práctica, el progreso se tradujo en una exploración de toda la superficie terrestre y, posteriormente, del espacio. Progreso y descubrimiento fueron de la mano.


La ciencia natural se fue separando progresivamente de la filosofía. Cuando la primera pasó a apoyarse en el trabajo experimental y empírico, la filosofía fue equiparada a teología y abandonada. A comienzos del siglo XIX, la separación era completa; ciencia pasó a ser identificada con ciencia natural. (1)


En este punto, W. introduce al análisis la dimensión del poder: “la lucha epistemológica sobre qué era conocimiento legítimo ya no era solamente una lucha sobre quién controlaría el conocimiento sobre la naturaleza (...) sino sobre quién controlaría el conocimiento sobre el mundo humano.” (p. 8). Aquí, “la necesidad del estado moderno de un conocimiento más exacto sobre el cual basar sus decisiones” (p. 8) generó el ambiente para la aparición de un nuevas categorías de conocimiento sobre la sociedad.


La Universidad, moribunda desde el siglo XVI, revivió a fines del siglo XVIII para la creación de ese tipo de conocimiento. (p. 8-9). En torno a la Facultad de Filosofía se constituyeron las nuevas estructuras de conocimiento. A diferencia de los científicos naturales (2), los aspirantes a científicos sociales buscaron el apoyo del Estado y de la Universidad para solventar sus investigaciones.Fueron ellos quienes fortalecieron a la Universidad. Para ello atrajeron hacia ellas a los científicos naturales, por el prestigio que poseían éstos. Como consecuencia, “las universidades pasaron a ser la sede principal de la continua tensión entre las artes o humanidades y las ciencias, que ahora se definían como modos de conocimiento muy diferentes, y para algunos antagónicos.” (p. 10).


La Revolución Francesa modificó las urgencias. No sólo existía el espacio para la aparición de la ciencia social; había una profunda necesidad social de ella. La revolución hacía imposible la explicación de la sociedad que hablaba de un supuesto orden natural de la vida social (3), pues lo natural había desaparecido tras la intervención de las masas en la historia. La irrupción de la “soberanía del pueblo” hizo que las clases dominantes vieran la necesidad de organizar y estudiar el cambio social; para hacer eso era preciso estudiarlo y comprender sus reglas. De ahí surge la corriente positivista, que sostuvo que era posible lograr un conocimiento exacto adoptando los métodos de las ciencias naturales (la física newtoniana). (p. 11).


En otros países, el problema político principal era el logro de la unificación nacional (caso Alemania). Allí los estudiosos de lo social se volcaron a la elaboración de relatos históricos nacionales. Surgió una historia basada en investigaciones empíricas de archivo, que rechazó la especulación como lo habían hecho la ciencia natural y la ciencia social. Pero estos historiadores mostraron desconfianza hacia los intentos de establecer leyes generales de la sociedad. (p. 11-12).


[El análisis de W es sumamente unilateral. La mención a la Revolución Francesa deja de lado el hecho de que la burguesía se vio obligada a movilizar a los campesinos y a los sectores trabajadores de las ciudades, con el objetivo de vencer a los feudales. Esa movilización, sumada al mayor desarrollo político y económico de las masas urbanas, hizo que la burguesía triunfante enfrentara por primera vez a una amenaza por izquierda. La Revolución Industrial, por su parte, dio origen a la clase obrera moderna. W. nada dice de ella ni del proletariado. Esto le permite dejar de lado completamente al socialismo y, en particular, al marxismo. Ahora bien, ¿es posible comprender el desarrollo de las ciencias sociales modernas dejando afuera de la consideración al marxismo?]


El siglo XIX se caracterizó por la multiplicación de disciplinas que cubrían una amplia gama de posiciones epistemológicas. En un extremo, la matemática (actividad no empírica), luego las ciencias naturales experimentales, luego la ciencia social (nomotética, es decir, que procuraba la formulación de leyes generales), la historia (ciencia idiográfica, dedicada a la comprensión de hechos particulares), finalmente en el otro extremo, las humanidades. Los científicos sociales quedaron atrapados en la lucha entre científicos naturales y las humanidades. (p. 12).


El contexto de la disputa anterior fue la victoria de la ciencia (newtoniana) sobre la filosofía especulativa (filosofía). Se trató, en rigor, de un repudio de la metafísica aristotélica y no del interés filosófico en sí. “Se proclamó que la ciencia era el descubrimiento de la realidad objetiva utilizando un método que nos permitía salir fuera de la mente, mientras se decía que los filósofos no hacían más que meditar y escribir sobre sus meditaciones.” (p. 13-14).


El sociólogo francés Auguste Comte (1798-1857) propuso elaborar una física social, que debería ser el instrumento de los gobiernos para superar la anarquía intelectual derivada de la Revolución Francesa, permitiendo la reconciliación del orden y el progreso. (p. 14).


Las universidades reconocieron la diversificación de disciplinas sociales recién en el período entre 1850-1914. (p.15) (4). En este punto, “la creación de las múltiples disciplinas de ciencia social fue parte del intento general del siglo XIX de obtener e impulsar el conocimiento ‘objetivo’ de la ‘realidad’ con base en descubrimientos empíricos (lo contrario de la ‘especulación’). Se intentaba ‘aprender’ la verdad, no inventarla o intuirla.” (p. 16).


W. analiza, por orden de aparición, cada una de las disciplinas de la ciencia social.


Primero surgió la historia. Siempre hubo relatos del pasado, pero lo que distinguió a la nueva disciplina fue el énfasis riguroso en conocer lo que realmente ocurrió en el pasado. Los historiadores rechazaron la filosofía especulativa apelando a estos argumentos: a) existencia de un mundo real que es objetivo y cognoscible; b) énfasis en la evidencia empírica; c) neutralidad del investigador; d) los datos tenían que buscarse en los archivos y no en los escritos anteriores (otros autores) o en los propios procesos de pensamiento. A diferencia de otros disciplinas sociales, los historiadores también rechazaban la filosofía porque ésta proponía esquemas generales para explicar los datos empíricos. La historia, en cambio, se propuso desde el comienzo como ciencia ideográfica y antiteórica. Además, los historiadores se concentraron en la elaboración de “historias nacionales”, tanto por su afirmación de la ideografía como por las presiones sociales. En este sentido, contribuyeron a reforzar la cohesión social de los Estados. Los historiadores se ubicaron en las facultades de letras, evitando ser identificados con las ciencias sociales (p. 18-19).


La segunda disciplina en aparecer fue la economía, que surgió a finales del siglo XVIII. El predominio de las teorías liberales hizo que pasara de denominarse “economía política” (s. XVIII) a “economía” (s. XIX). Esta disciplina se volcó hacia el estudio del presente. En Alemania floreció durante el siglo XIX una disciplina que no era ni nomotética ni ideográfica, llamada Staartswissenschaften (“ciencias del estado”), que sucumbió frente a las categorías disciplinarias de Francia e Inglaterra. La economía se estableció en las universidades orientada hacia el presente y nomotética. (p. 20-21).


A continuación surgió la sociología, en la segunda mitad del siglo XIX, “gracias a la institucionalización y transformación dentro de las universidades de la obra de asociaciones de reforma social cuyo plan de acción había tendido principalmente a encarar el descontento y el desorden de las muy crecidas poblaciones de trabajadores urbanos.” (p. 22). Los sociólogos se ubicaron en el campo nomotético. (p. 22).


La ciencia política tuvo origen más tardío, en parte por la resistencia de las facultades de derecho a renunciar a su monopolio en ese campo. Incorporó a su estudio la filosofía política y su desarrollo sirvió también para legitimar a la economía como ciencia separada. (p. 22-23).


El desarrollo del sistema mundial (la colonización del resto del mundo por los europeos) permitió la aparición de la antropología, dedicada al estudio de los pueblos no europeos. Esta nueva disciplina se inició como práctica de exploradores, viajeros y funcionarios de los servicios coloniales de las potencias europeas. Luego fue institucionalizada en el mundo universitario, aunque segregada de las otras disciplinas sociales que estudiaban el mundo europeo. (p. 23-24). Los antropólogos se convirtieron en etnógrafos de pueblos particulares, mediante una metodología muy concreta: el trabajo de campo y la observación participante. (p. 24). Practicaron en su mayoría una epistemología idiográfica. (p. 25).


La existencia de civilizaciones como el mundo árabe musulmán, China y Japón, hizo que aparecieran los estudios orientales, separados de la antropología. Se distinguieron de los estudios clásicos, abocados a la investigación de la antigüedad griega y romana, concebida como el prólogo de la Modernidad. (p. 26-27).


W. señala que hubo tres campos que nunca llegaron a ser completamente incluidos en las ciencias sociales: geografía (5), psicología (6) y derecho (7).


[Nada acerca de la relación entre cada una de las ciencias sociales estudiadas aquí y el desarrollo del capitalismo. Así, por ejemplo, el surgimiento de la economía moderna es inconcebible sin la expansión de la producción y circulación de mercancías. Así, por ejemplo, la ciencia política se desarrolló a la par que se extendía el sufragio universal y la democracia representativa. Sólo en el caso de la antropología, W. establece la relación con el proceso de expansión colonial del capitalismo.]


En síntesis, entre 1850 y 1945 se formó el campo de conocimiento conocido como ciencia social: institucionalización de la enseñanza en las universidades; institucionalización de la investigación; construcción de asociaciones de estudiosos según líneas disciplinarias; creación de colecciones y bibliotecas catalogadas por disciplinas. Todo el período de surgimiento de la clase social estuvo marcado por la búsqueda de la extensión del ámbito de cada disciplina. En primer lugar, se estableció la distinción entre la historia (ideográfica) y el resto de las ciencias sociales (nomotéticas). Luego, entre cada una de las disciplinas nomotéticas. (p. 34-35).


[El texto de W. es un documento de época. Escrito poco después de la caída de la URSS, da la impresión de que procura limpiar las ciencias sociales de todo contacto con “la antigualla” marxista. Es, si cabe, una versión progresista del fin de la historia proclamado por Fukuyama.]

Villa del Parque, viernes 18 de agosto de 2017


NOTAS:

(1) En paralelo, se desarrolló la distinción entre ciencia (=conocimiento cierto) y lo que no era ciencia (=conocimiento imaginado e incluso imaginario) (p. 7).
(2) Estas ciencias “tenían la capacidad de solicitar apoyo social y político con base en su promesa de producir resultados prácticos de utilidad inmediata.” (p. 10).
(3) Se refiere a la filosofía contractualista (Hobbes, Locke, Rousseau).
(4) La institucionalización de las ciencias sociales se produjo en Gran Bretaña, Francia, las Alemanias, las Ias Italias y Estados Unidos. Fueron reconocidas cinco ciencias: historia, economía, sociología, ciencia política y antropología.
(5) La geografía tiene un origen muy antiguo. En el siglo XIX se transformó en una disciplina nueva en las universidades alemanas. Fue la primer ciencia social que se dedicó al estudio del conjunto del mundo, con una orientación generalista, sintetizadora y no analítica. La división de las disciplinas sociales en compartimentos separados y su encierro en lo nacional convirtieron a la geografía en disciplina anacrónica. Esto motivó que las disciplinas sociales descuidaran el tratamiento del tiempo y del espacio.(p. 28-29).
(6) La psicología se separó de la filosofía y trató de convertirse en una ciencia. Para ello se acercó al campo de la medicina, pretendiendo ser una psicología fisiológica, e incluso química. Por eso se trasladó a las facultades de ciencias naturales. (p. 31).

(7) Los estudios legales estaban demasiado ligados a la formación de abogados, por ello no fueron considerados parte de las disciplinas sociales. (p. 32).

jueves, 10 de agosto de 2017

GIDDENS: TEORÍA DE LA ESTRUCTURACIÓN

Nota bibliográfica:
Redacté esta ficha en base a: Ritzer, George. (1997). Teoría sociológica contemporánea. México D. F.: McGraw-Hill.

El objetivo de este trabajo es presentar de manera sintética la teoría de la estructuración (TE a partir de aquí), desarrollada por Anthony Giddens (n. 1938) en su obra The Constitution of Society: Outline of Theory of Structuration (Berkeley: University of California Press, 1984). (CoS a partir de aquí). (1)

En la exposición no hago más que glosar el texto de Ritzer, quien dedica a Giddens unos pasajes al comienzo de su obra y un apartado del capítulo 11 (Integración acción - estructura) (pp. 422-497). En los casos en que formulo comentarios que exceden el marco del mero resumen del texto de Ritzer, los mismos se encuentran entre corchetes.

No es necesario fundamentar la importancia de Giddens en la teoría sociológica contemporánea. Su obra constituye uno de los intentos más elaborados por desarrollar una síntesis superadora del individualismo metodológico y el estructuralismo. En este blog ya tuve oportunidad de glosar otro texto de Giddens. Espero tener, alguna vez, la oportunidad de escribir algo más denso sobre la sociología contemporánea. Por el momento, vayan estas notas, que pueden resultar útiles para algún lector.



Ritzer ubica a Giddens en la teoría social europea contemporánea. Lo identifica como una de las cuatro líneas de trabajo agrupadas bajo el encabezado de la integración acción - estructura (ver el capítulo 11 mencionado arriba).

Giddens concibe a la acción y a la estructura como una dualidad. Ambas no pueden ser separadas: la acción está involucrada en la estructura y viceversa. Rechaza que la estructura sea simple coerción; es, a la vez, coercitiva y permisiva (p. 94).

En la obra de Giddens se aprecia una fuerte influencia marxista, aunque Giddens no sea partidario del materialismo histórico. Está de acuerdo con la frase de Marx, “los hombres hacen su propia historia,pero no lo hacen como ellos quieren, bajo circunstancias elegidas por ellos mismos, sino bajo circunstancias directamente dadas y heredadas del pasado.” (Marx citado por Ritzer, p. 492).

A pesar de lo anterior, puede decirse que el enfoque de Giddens es ecléctico. En CoS comienza examinando diversas teorías sociológicas, que parten del actor/individuo (por ejemplo, el interaccionismo simbólico) o de la sociedad (como es el caso del funcionalismo estructural). Giddens rechaza que alguna de ellas pueda explicar la temática de la estructuración,y adopta como punto de partida las “prácticas sociales recurrentes” (CoS, p. 2).


Los principios fundamentales de su sociología están expuestos en la obra La constitución de la sociedad: Esbozo de una teoría de la estructuración (1984). Su teoría de la estructuración gira en torno a la elaboración de la relación entre acción social y estructura social.

El punto de partida de Giddens se encuentra en “las prácticas sociales recurrentes” (2):

“De acuerdo con la teoría de la estructuración, el dominio básico del estudio de las ciencias sociales no es ni la experiencia del actor individual, ni la existencia de cualquier forma de totalidad social, sino las prácticas sociales ordenadas a través del tiempo y el espacio.” (CoS, p. 2; citado en Ritzer, p. 493).

Para analizar las prácticas sociales hay que tener en cuenta que acción y estructura forman una dualidad: toda acción de un individuo implica estructura, y toda estructura existe porque hay acciones. A partir de este supuesto, Giddens aborda la cuestión de cómo se producen la práctica, la estructura y la conciencia.

En su análisis hay que tener en cuenta los siguientes conceptos:

Doble hermenéutica: los actores están obligados a interpretar las acciones de los demás; a esta primera interpretación le sigue una segunda, formulada por los sociólogos. La hermenéutica es doble porque hay dos interpretaciones. [La exposición de Ritzer es aquí rápida e imprecisa. La doble hermenéutica abreva en la idea del carácter simbólico del mundo social, que afirma que éste se encuentra constituido por símbolos que tienen que ser interpretados. La primera interpretación es realizada por los “legos”; la segunda, por los científicos sociales.] Los actores sociales y los sociólogos emplean el lenguaje: los primeros para explicar lo que hacen; los segundos para dar cuenta de las acciones de los actores sociales. [Ritzer concluye que la comprensión por los sociólogos puede ser “errónea” - Muy pobre para una noción tan importante.]

Ritzer presenta a continuación los distintos elementos que componen la TE:

Los actores tienen capacidad de racionalización (reflexividad), es decir, pueden desarrollar rutinas que los capacitan para desenvolverse con eficacia en la vida social. También poseen motivaciones para actuar, es decir, deseos que impulsan la acción. Sin embargo, las motivaciones suelen ser inconscientes, de modo que podemos afirmar que nuestras acciones no están motivadas directamente.

En la conciencia del actor existe una conciencia discursiva (capacidad de expresar con palabras las cosas) y una conciencia práctica (lo que hacen los actores). Para Giddens es más importante la segunda. Las acciones sociales suelen producir consecuencias inesperadas, que no están contenidas en las intenciones de la acción inicial.

El agente es el actor social que posee capacidad de introducir cambios en las prácticas sociales. Si un agente pierde esa capacidad, deja de ser agente. En palabras de Ritzer, “la acción implica poder o la capacidad para transformar la situación.” (p. 495).

A partir de lo anterior, Giddens elabora sus conceptos principales.

Estructura: consiste en propiedades estructuradoras (normas y recursos) que hacen posibles las prácticas sociales. (3) La estructura no sólo es coercitiva (ejerce presión sobre el actor), sino también capacitadora (permite que los actores hagan cosas que no podrían hacer estando solos). (4)

Sistema social: conjunto de prácticas sociales reproducidas entre actores y colectividades organizadas como prácticas sociales regulares. Los sistemas sociales no tienen estructuras, sino propiedades estructurales. La estructura no existe per se en el tiempo y el espacio; se manifiesta dentro de los sistemas sociales como dichas propiedades estructurales. (5) Giddens considera que los sistemas sociales son consecuencias inesperadas de la acción humana.

Estructuración: es el proceso por el que se constituyen simultáneamente los agentes y las estructuras. Las acciones de los agentes y las estructuras constituyen una dualidad, no pueden existir las unas sin las otras.

Giddens describe así a la estructuración: “la constitución de los agentes y la de las estructuras no son dos conjuntos independientes dados de fenómenos, un dualismo, sino que representan una dualidad (...) las propiedades estructurales de los sistemas sociales son tanto un medio como un producto de las prácticas que organizan recurrentemente” o “el momento de la producción de la acción es también el de la reproducción en los contextos de la realización cotidiana de la vida social” (CoS, p. 25-26).

En definitiva, plantea la existencia de una relación dialéctica entre estructura y acción. Giddens describe dicha relación como dualidad, estructura y acción no pueden existir la una sin la otra. (p. 496).

En su análisis, Giddens dedica especial atención a la cuestión del espacio y del tiempo y a su relación con lo social. (p. 496).

Giddens define así a las instituciones: “conjuntos de prácticas e identifica cuatro de éstos: órdenes simbólicos, instituciones políticas, instituciones económicas y derecho.” (p. 496).

Ritzer concluye así el espacio que dedica a Giddens en su obra: “Lo que más nos satisface del enfoque de Giddens es que su preocupación central, la estructuración, se define en términos intrínsecamente integradores. La constitución de los agentes y las estructuras no son independientes una de otra; las propiedades de los sistemas sociales son considerados como medios y productos de las prácticas de los actores, y esas propiedades de los sistemas organizan recurrentemente las prácticas de los actores.” (p. 497).


Villa del Parque, jueves 10 de agosto de 2017




NOTAS:
(1) La primera formulación de la TE aparece en la obra de Giddens, New Rules of Sociological Method: A Positive Critique of Interpretatives Sociologies. (New York: Basic Books), publicada en 1976.
(2) Las actividades no son “creadas por los actores sociales, sino continuamente recreadas por ellos a través de los diversos medios por los que se expresan a sí mismos como actores. Por medio de sus actividades los agentes producen las condiciones que hacen posible esas actividades.” (CoS, p. 2). Los actores se implican en las prácticas, y mediante esas prácticas producen la conciencia y la estructura. (Ritzer, p. 493).
(3) “Las propiedades estructuradoras [normas y recursos] (...) las propiedades que hacen posible la existencia de prácticas sociales discerniblemente similares a través de
(4) “Las estructuras sociales suelen permitir a los agentes hacer cosas que no podrían hacer sin ellas.” (p. 495).

(5) Las estructuras se concretan en sistemas sociales y se expresan, a nivel micro [conciencia humana], “como recuerdos que orientan la conducta de los agentes humanos cognoscibles.” (p. 496).