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martes, 20 de julio de 2010

COMENTARIOS A «IDEOLOGÍA Y APARATOS IDEOLÓGICOS DEL ESTADO», DE LOUIS ALTHUSSER (5)

Seguimos comentando el artículo de Althusser, "Ideología y aparatos ideológicos del Estado" (1969). (1) . Los comentarios anteriores se publicaron el 7 y el 13 de junio, y el 11 y 19 de julio de 2010.

5) La teoría de la ideología.

La problemática de la ideología es abordada, principalmente, en dos secciones del artículo. En la primera (p. 108-120) es estudiada en el marco de los AIE (estudiados anteriormente en este comentario); este análisis guarda puntos de contacto formales con el marco teórico marxista y, en rigor, puede ubicarse todavía dentro de la problemática de la ideología en Marx (luego justificaremos porque nos parece que esta relación es formal). En la segunda (p. 120-138) Althusser intenta avanzar más allá de Marx, formulando una teoría de la ideología en general, y termina por refugiarse en la metafísica y el esencialismo, los cuales pasan a constituir los pilares de su concepción de la ideología.

En el análisis que sigue nos veremos obligados a caer en algunas repeticiones, puesto que las cuestiones de la metáfora del edificio y de los AIE ya han sido tratadas en estos comentarios.

Un camino posible para llevar adelante la crítica de la teoría althusseriana de la ideología puede ser el siguiente: a) la relación entre práctica e ideología a partir del examen del modelo infraestructura-superestructura; b) el desplazamiento desde la lucha de clases hacia la problemática, resultado de la peculiar concepción de la práctica defendida por Althusser, en el marco de la cual la ideología es concebida como ritual que construye a los sujetos al interpelarlos; c) el desplazamiento desde la problemática de la clase social hacia la del sujeto; d) el reemplazo de la dialéctica por la metafísica y el positivismo en el papel de basamentos teóricos de su concepción de la ideología. (2) Aquí sólo se trabajará, de manera muy somera, el primer punto de esta enumeración.

La relación práctica - ideología.

Ya hemos indicado que para Karl Marx (1818-1883) la práctica y la ideología se constituían como tales en el proceso de producción. En el sentido fuerte de la expresión, práctica e ideología iban juntos, no podían ser escindidos (esto último era lícito, y siempre dentro de estrechos límites, sólo para fines analíticos). Ahora bien, el modelo infraestructura-superestructura contiene elementos que tienden a generar dicha escisión. Althusser no hace ninguna crítica de la metáfora espacial, y la única dificultad importante que ve en dicha metáfora radica en lo que él denomina su carácter "descriptivo".

No es este el lugar para hacer una crítica del modelo infraestructura-superestructura. Hay que decir que posee un gran valor pedagógico, y una de sus virtudes es, precisamente, la sencillez. Pero esto no tiene que hacernos perder de vista que se trata de una metáfora epistémica (3), que puede conducirnos directamente a un estrecho determinismo económico. En este punto nos interesa analizar una de las vías que ligan esta metáfora al determinismo, esto es, la separación entre práctica (que se verifica en el nivel de la infraestructura) y teoría (localizada en las regiones de la superestructura). Ahora bien, en el artículo que estamos analizando, Althusser ignora completamente las dificultades de la metáfora, la adopta y compra así todo los inconvenientes de la misma. (4).

Para Althusser el uso de la metáfora espacial "ofrece la siguiente ventaja: permite inscribir en el dispositivo teórico de sus conceptos esenciales lo que hemos llamado su índice respectivo de eficacia." (p. 103). ¿A qué se refiere este índice? Justamente a la primacía de la base económica sobre la superestructura. En palabras de Althusser, "la metáfora del edificio tiene (...) por objeto representar, antes que otra cosa, el hecho de la «determinación en última instancia» por la base económica. Esta metáfora espacial afecta, pues, la base, con un índice de eficacia conocido por los famosos términos: lo que acontece en la base económica determina en última instancia lo que acontece en los «pisos» (de la superestructura)." (p. 103). Esta primacía de lo económico, concebida como determinación, es "la gran ventaja teórica del tópico marxista, y de la metáfora espacial del edificio (base y superestructura) [la cual] consiste en mostrar a un tiempo que las cuestiones de determinación (o de índice de eficacia) son capitales (...) y, como consecuencia, en obligar a pensar lo que la tradición marxista designa con los términos de la autonomía relativa de la superestructura y de acción de retorno de ésta sobre la base." (p. 104).

Las citas anteriores muestran como Althusser se apoya en la metáfora del edificio para justificar su concepción particular del problema de la determinación. (5). Pero hay otra cuestión más significativa para nuestro análisis. La interpretación althusseriana amplifica los rasgos más nocivos del tópico del edificio, pues promueve la escisión entre teoría y práctica. La teoría (en este caso en su variante de ideología) pertenece a la superestructura y, por tanto, se halla determinada en última instancia por la base económica. La práctica, reducida aquí a la mera práctica económica, aparece separada espacialmente de los elementos de la superestructura.

Buenos Aires, jueves 22 de julio de 2010


ABREVIATURAS:
AIE = Aparatos Ideológicos del Estado.
ARE= Aparatos Represivos del Estado.

NOTAS:
(1) Para todas las citas del texto de Althusser, utilizo la traducción de Oscar L. Molina, "Ideología y aparatos ideológicos del estado (Notas para una investigación)", incluida en: Althusser, Louis. (1988). La filosofía como arma de la revolución. México D. F: Ediciones Pasado y Presente (pp. 97-141 y notas en pp. 144-145).
(2) En verdad, hablar de "reemplazo" o de "abandono" de la dialéctica por Althusser no es correcto. Una lectura atenta de sus obras muestra que nunca incorporó a la dialéctica como forma de pensar los procesos.
(3) Ver el desarrollo del concepto en Palma, Héctor. (2004). Metáforas en la evolución de la ciencia. Buenos Aires: Jorge Baudino Ediciones. (p. 56).
(4) Un análisis exhaustivo de los textos anteriores de Althusser mostraría que su concepción de la práctica calza perfectamente con la vetas deterministas del modelo, pues en todo momento Althusser tiende a divorciar teoría y práctica.
(5) Esto debe ser desarrollado en otro lugar. Tiene que quedar claro que esta teoría de la determinación se separa de la posición de Marx.

lunes, 19 de julio de 2010

COMENTARIOS A «IDEOLOGÍA Y APARATOS IDEOLÓGICOS DEL ESTADO», DE LOUIS ALTHUSSER (4)

Seguimos comentando el artículo de Althusser, "Ideología y aparatos ideológicos del Estado" (1969). (1) . Los comentarios anteriores se publicaron el 7, el 13 de junio y el 11 de julio de 2010.

4) El aparato ideológico escolar.

Es un caso particular de los AIE, pero Althusser le dedica una especial atención. En el artículo que estamos comentando, es mencionado en el listado de los AIE (p. 110); luego, se hace referencia a la preocupación de Lenin (1870-1924) por las escuelas (p. 112); finalmente, se lo trata en extenso (p. 116-120). Este tratamiento contrasta con la menor atención puesta en los demás AIE.

El argumento de Althusser puede resumirse así. La escuela comparte con los otros AIE la búsqueda de un mismo resultado: la reproducción de las relaciones capitalistas de explotación. Para alcanzar ese objetivo, la escuela opera de un modo específico. Toma a los niños de todos las clases sociales en el momento en que son más vulnerables a los mecanismos de inculcación ideológicos, y les transmite los distintos saberes que son necesarios para las diversas posiciones que ocuparán en la sociedad (2). La fuerza de la escuela radica en: a) la capacidad para tener una audiencia obligatoria los cinco días a la semana durante un período de varios años; b) el poder de la "ideología universalmente vigente de la escuela", que define a la institución escolar como un medio neutro, desprovisto de ideología, y a los maestros como una especie de sacerdotes "librepensadores". Para esta ideología, la función reproductora de la escuela es presentada como una función "liberadora" (que emancipa de la ignorancia, de la opresión, etc.). Aún los maestros que "tratan de volver a la ideología contra el sistema" y luchan abnegadamente en soledad, refuerzan con su sacrificio la "neutralidad" de las escuela e, indirectamente, contribuyen a reforzar su función reproductora.

En definitiva, Althusser sostiene que "la escuela ha reemplazado a la iglesia en el papel de aparato ideológico dominante. Forma pareja con la familia tal como la iglesia formaba pareja antaño con la familia." (p. 119).

La escuela aparece dotada de una fenomenal capacidad reproductiva, y tiene la propiedad de aprovechar para sí aún los intentos de docencia alternativa o transformadora. Su ideología específica resulta particularmente impermeable a las críticas. Pero este planteo presenta los mismos defectos que tienen los AIE en general.

En primer lugar, el acento puesto en la escuela diluye el hecho de que el proceso de trabajo representa el lugar central donde se reproducen las relaciones de producción. La escuela puede ocupar el sitio que tiene porque el proceso capitalista de producción requiere que la formación de la fuerza de trabajo se haga, en su mayor parte, fuera del propio ámbito de trabajo (a diferencia de las sociedades precapitalistas, donde se llevaba a cabo en el mismo lugar en que se trabajaba). Del mismo modo, la división capitalista del trabajo se traslada a la escuela, determinando la aparición de diversos tipos de institución escolar.

En segundo lugar, la "omnipotencia" reproductiva que Althusser parece atribuir a la escuela, hace difícil de entender que ella misma sea "el LUGAR" de la lucha de clases (tal como vimos en el comentario de fecha 11 de julio). Si la ideología escolar tiene tal capacidad para anular los intentes contestatarios, ¿cómo es posible que los trabajadores hagan pie en ella y puedan ensayar proyectos contrahegemónicos? El modelo de Althusser no da respuesta al problema, y las menciones a la lucha de clases no bastan para ocultar que concibe el proceso como una lucha entre la estructura y el individuo. El docente que se opone a desempeñar su función reproductora del capitalismo queda encadenado al sacrificio inútil y a la desesperación. Esto más allá de que Althusser no tenga esta intención al formular su teoría.

Buenos Aires, lunes 19 de julio de 2010

ABREVIATURAS:
AIE = Aparatos Ideológicos del Estado.
ARE= Aparatos Represivos del Estado.

NOTAS:
(1) Para todas las citas del texto de Althusser, utilizo la traducción de Oscar L. Molina, "Ideología y aparatos ideológicos del estado (Notas para una investigación)", incluida en: Althusser, Louis. (1988). La filosofía como arma de la revolución. México D. F: Ediciones Pasado y Presente (pp. 97-141 y notas en pp. 144-145).
(2) Distingue así entre papel de explotado, papel de agente de explotación y papel de agentes profesionales de la ideología (p. 118).

domingo, 11 de julio de 2010

COMENTARIOS A «IDEOLOGÍA Y APARATOS IDEOLÓGICOS DEL ESTADO», DE LOUIS ALTHUSSER (3)

Seguimos comentando el artículo de Althusser, "Ideología y aparatos ideológicos del Estado" (1969). (1) . Los comentarios anteriores se publicaron el 7 y el 13 de junio de 2010.

3) Los aparatos ideológicos del Estado.

Cuando Althusser resume los puntos principales de la "teoría marxista del Estado" en su fase descriptiva, destaca que la misma se concentra en el carácter represivo del aparato estatal y en la distinción entre poder del Estado y aparato del Estado. (p. 108). Esto es correcto, pero Althusser advierte que la reproducción de las relaciones sociales capitalistas no puede basarse exclusivamente en la represión. Tiene que haber algo más, que reproduzca la sumisión de los explotados y la habilidad de los explotadores para manipular la ideología dominante. Estas funciones son llevadas a cabo por los AIE, quienes constituyen precisamente ese "algo mas" al que aludíamos más arriba (2).

Ahora bien, la forma en que Althusser trabaja la cuestión de los AIE demuestra cómo el punto de vista estructuralista puede esterilizar planteos potencialmente fructíferos. Veamos esto con más detenimiento. Los AIE son "instituciones precisas y especializadas" (p. 109), que "funcionan con ideologías" (p. 111). A diferencia del aparato represivo del Estado (gobierno, administración, ejército, policía, tribunales, prisiones), que está concentrado en la esfera pública y que actúa predominantemente por medio de la represión, los AIE son mucho más numerosos y se hallan diseminados tanto en el espacio público como en el privado. Frente a tanta diversidad, lo que los unifica es el hecho de que la ideología con la que funcionan está ella misma unificada en torno a la ideología dominante, que es, como afirmaba Marx, la ideología de la clase dominante (p. 111). (3).

Frente a la concepción marxista clásica, que acentuaba el papel del aparato represivo, Althusser plantea que "ninguna clase puede detentar durablemente el poder del Estado sin ejercer al mismo tiempo su hegemonía sobre y en los AIE" (p. 112).

Las insuficiencias de la visión estructuralista resaltan en la incapacidad de Althusser para analizar adecuadamente los AIE (4). ¿A qué me refiero al aludir a su incapacidad? Sobre todo, a dos cuestiones importantes:

a) Los AIE son definidos más como "instituciones" que como "relaciones", y esto supone de por sí un método no dialéctico de abordar el problema. Así, "llamamos aparatos ideológicos del estado a cierto número de realidades que se presentan al observador bajo la forma de instituciones precisas y especializadas" (p. 109);

b) La distinción entre el aparato represivo del Estado y los AIE es planteada en términos de "funciones". Mientras que el primero actúa por medio de la violencia, los segundos funcionan con ideologías (p. 110-111). El concepto de función (y esto tiene una larga tradición, en la que Emile Durkheim constituye un exponente importante) nos conduce al de organismo (o al de estructura), y contribuye a impedir que consideremos a la sociedad como una totalidad dialéctica.

Mientras que para Marx la reproducción es un proceso donde lo central son las relaciones sociales, para Althusser ésta es el resultado del desarrollo de las funciones de ciertas instituciones sociales. Ésto último implica el abandono, también, de la perspectiva de la producción y conduce el análisis hacia el determinismo.

Lo anterior permite explicar la dificultad que tiene Althusser para incorporar a la lucha de clases a su modelo. Dada la división de tareas, entre ARE y AIE, las funciones de cada uno de ellos, el rol de la ideología dominante, resulta muy difícil comprender cómo la clase trabajadora puede desafiar la hegemonía capitalista. El abandono del terreno de la producción (más allá de la continuas alusiones a la práctica) se paga en términos teóricos.

Las referencias a la lucha de clases (p. 112 y nota 10) tienden a mostrar cómo las clases explotadas pueden aprovechar las luchas entre las clases y fracciones dominantes en los AIE, "conquistando por la lucha posiciones de combate" (p. 112). Los AIE constituyen "el lugar de la lucha de clases" (p. 112). Esta última afirmación es significativa porque, luego de puntualizar que la reproducción tiende a reproducir las condiciones de producción existentes y de señalar la centralidad de la infraestructura (la forma althusseriana de referirse al proceso de producción), Althusser termina sosteniendo que ... la ideología es el terreno de la lucha de clases. (5). No está claro cómo las clases explotadas pueden eludir el funcionamiento de la reproducción en el proceso de trabajo, ni cómo escapan a la doble acción del ARE y de los AIE, para plantarse como rivales ideológicos de la burguesía. Althusser no tiene lugar, pues, para la contrahegemonía en su esquema teórico.

Buenos Aires, domingo 11 de julio de 2010

ABREVIATURAS:
AIE = Aparatos Ideológicos del Estado.
ARE= Aparatos Represivos del Estado.

NOTAS:
(1) Para todas las citas del texto de Althusser, utilizo la traducción de Oscar L. Molina, "Ideología y aparatos ideológicos del estado (Notas para una investigación)", incluida en: Althusser, Louis. (1988). La filosofía como arma de la revolución. México D. F: Ediciones Pasado y Presente (pp. 97-141 y notas en pp. 144-145).
(2) En una nota al texto, Althusser reconoce que Antonio Gramsci (1891-1937) fue el único marxista que transitó por esta vía (la elegida por Althusser al trabajar los AIE). Pero el filósofo francés no avanza un paso en el desarrollo de la teoría gramsciana de la hegemonía, la cual constituye, a nuestro juicio, una superación real de los problemas acarreados por el uso de la metáfora de la infraestructura-superestructura.
(3) La afirmación clásica de Marx (y de Engels) se encuentra en La ideología alemana: "Las ideas de la clase dominante son las ideas dominantes en cada época;o, dicho en otros términos, la clase que ejerce el poder material dominante en la sociedad es, al mismo tiempo, su poder espiritual dominante. La clase que tiene a su disposición los medios para la producción material dispone con ello, al mismo tiempo, de los medios para la producción espiritual, lo que hace que se le sometan, al propio tiempo, por término medio, las ideas de quienes carecen de los medios necesarios para producir espiritualmente. Las ideas dominantes no son otra cosa que la expresión ideal de las relaciones materiales dominantes, las mismas relaciones dominantes concebidas como ideas; por tanto, las relaciones que hacen de una determinada clase la clase dominante son también las que confieren el papel dominante a sus ideas." (Marx, Karl y Engels, Friedrich. (1985). La ideología alemana. Buenos Aires: Pueblos Unidos y Cartago, págs. 50-51. La traducción es de Wenceslao Roces.).
(4) Ver al respecto las páginas 108-113 del texto que estamos comentando.
(5) En la nota núm. 10 al texto, Althusser parece advertir las implicaciones de la afirmación que acabamos de citar y expresa que, aunque la lucha de clases "se expresa y se ejerce, entonces, en formas ideológicas y también, por tanto, en las formas ideológicas de los AIE (...) la lucha de clases sobrepasa ampliamente estas formas, y porque las sobrepasa, la lucha de las clases explotadas puede también ejercerse en las formas de los AIE y así volver el arma de la ideología en contra de las clases dominantes." (p. 144-145). Althusser dice que la lucha de clases sobrepasa los AIE porque está enraizada "en la infraestructura, en las relaciones de producción." (p. 145). Pero Althusser no analiza la lucha de clases en las relaciones de producción, y todo queda en una especie de invocación religiosa. La ideología queda como el lugar de la lucha de clases, que, en este esquema, parece más una protesta desesperada que un proyecto colectivo de las clases trabajadoras.