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sábado, 4 de noviembre de 2017

MARX Y EL CAMINO HACIA EL CAPITAL: 1859-1867

Ernest Mandel (1923-1995) es un economista marxista, autor de varios trabajos importantes en el campo de la teoría económica. Su obra La formación del pensamiento económico de Marx de 1843 a la redacción de El Capital: estudio genético [1], publicada en 1967, es un libro clásico en la bibliografía sobre Marx y El Capital. No dispongo del tiempo para realizar un extenso comentario crítico de la obras. Por el momento, y para beneficio de los lectores interesados, realizo aquí un resumen de una parte del trabajo de Mandel, dedicada al proceso de elaboración de la obra magna de Marx.




5) El libro “incompleto” Zur Kritik der Politischen Ökonomie (1859) [2]

Marx consideraba al Libro I (1867) como la “continuación” de esta obra. Explicaba la “prolongada pausa” entre la publicación de ellas por la “enfermedad” que lo aquejaba. [3]

En el “Prólogo a la 1° edición” de El Capital (1867), Marx afirma que la Sección primera del Libro I [Mercancía y dinero] “resume el contenido” de Zur Kritik. Pero no se trata de un mero resumen. “Se ha mejorado la exposición. (...) ampliamos el desarrollo de muchos puntos que antes sólo se bosquejaban, mientras que, a la inversa, aquí meramente se alude a aspectos desarrollados allí con detenimiento. Se suprimen por entero (...) las secciones sobre la historia de la teoría del valor y del dinero.” [4]




6) Manuscritos de 1861-1863. [5]

Engels los describe así: “un manuscrito, Contribución a la crítica de la economía política, de 1472 páginas en cuarto, en 23 cuadernos, redactado de agosto de 1861 a junio de 1863. Es la continuación del primer cuaderno aparecido en 1859 en Berlín, bajo el mismo título.” [6]

El contenido de los cuadernos es el siguiente:

Cuadernos I-IV (páginas 1-220) =  tratan temas incluidos en el Libro I de El Capital, desde la transformación del dinero en capital hasta el final, y constituyen la primera redacción del texto correspondiente. Continúan en los Cuadernos XIX-XXIII.

Cuadernos V-XV (páginas 220-972) = fueron utilizados por Karl Kautsky (1854-1938) para publicar las Teorías sobre el plusvalor. Engels afirma “esta sección contiene una historia crítica detallada del punto esencial de la teoría política, la teoría del plusvalor, y desarrolla al mismo tiempo, en antítesis polémica con los predecesores, la mayor parte de los puntos que más adelante se investigan, de manera especial y en su conexión lógica, en el manuscritos correspondientes a los libro II y III.” [7]

Cuadernos XVI, XVII y XVIII (páginas 973-1158) = tratan temas relacionados con el Libro III de El Capital, esto es, el capital y la ganancia, tasa de ganancia, capital comercial y capital dinerario.

Cuadernos XIX-XXIII (páginas 1159-1472) = Continúan los temas de los Cuadernos I-IV. Incluyen un extenso tratamiento de la historia de la técnica y el uso de la maquinaria bajo el capitalismo.

Rosdolsky apunta que “hay partes importantes de ese manuscrito que aún siguen esperando su publicación”, pues Kautsky “se limitó (y lo mismo vale para la nueva edición de las Teorías) a la parte del manuscrito que trataba acerca de las ≪teorías sobre el plusvalor≫”. [8]. Rosdolsky calcula que la parte no publicada de los cuadernos llenaría un volumen de más de 1000 páginas.

7) Un manuscrito de 1864-1865 que trata en su mayoría de temas que aparecen en El Capital, Libro III.

Engels apunta que Marx lo escribió inmediatamente antes de comenzar la redacción definitiva del Libro I. [9]

8) 4 manuscritos redactados entre 1865 y 1870, utilizados por Engels para El Capital, Libro II.

El Manuscrito I consta de 150 páginas y fue redactado en 1865 o 1867, “constituye la primera redacción independiente, aunque más o menos fragmentaria, del Libro II en su ordenamiento actual.”

El Manuscrito II data de 1870. Es la “única redacción hasta cierto punto acabada que poseemos del Libro II”.

El Manuscrito III se compone en parte de un conjunto de citas y referencias a los cuadernos de resúmenes de Marx, en parte análisis de puntos diversos (crítica de las tesis de Adam Smith respecto al capital fijo y al capital circulante y a la fuente de la9 ganancia). También contiene una exposición acerca de la relación entre la tasa de plusvalor y la tasa de ganancia (Libro III).

El Manuscrito IV es una redacción para la imprenta de la 1° Sección y de los primeros capítulos de la Sección 2° del Libro II.




9) La versión final del Libro I de El Capital, redactada en 1866-1867.




En un trabajo posterior resumiré las distintas modificaciones que sufrió el plan de El Capital, hasta la publicación del Libro I (1867).


Villa del Parque, sábado 4 de noviembre de 2017



NOTAS:
[1] Traducción española de Francisco González Aramburu: 6° edición, Madrid, Siglo XXI, 1974.
[2] Hay traducción española de León Mamés: Marx, Karl. (2000). [1° edición: 1859]. Contribución a la crítica de la economía política. México D. F.: Siglo XXI.
[3] Traducción española de Pedro Scaron: Marx, Karl. (1996). [1° edición: 1867]. El Capital. Crítica de la economía política: Libro Primero. El proceso de producción de capital. México D. F.: Siglo XXI (p. 5).
[4] Marx, K., El Capital, p. 5.
[5] En el “Prólogo” a El Capital, Libro II, Engels describió los materiales que utilizó al momento de preparar la edición. Marx, Karl. (1998). [1° edición: 1885]. El Capital: Crítica de la economía política: Libro Segundo: El proceso de circulación del capital. México D. F.: Siglo XXI. (pp. 4-7).
[6] Engels en Marx, 1998: 4.
[7] Engels en Marx, 1998: 4-5.
[8] Rosdolsky, Roman. (1989). [1° edición: 1968]. Génesis y estructura de El capital de Marx. México D. F.: Siglo XXI. (p. 40).

[9] Engels en Marx, 1998: 5.

miércoles, 25 de octubre de 2017

EL LARGO CAMINO HACIA EL CAPITAL: EL ORIGEN DE LOS GRUNDRISSE

Roman Rosdolsky (1898-1967) fue uno de los mejores especialistas en la obra de Karl Marx (1818-1883), en especial en el estudio de la redacción y elaboración de ese vasto océano de escritos publicados e inéditos que conforman El Capital. Su trabajo más importante es Génesis y estructura de El Capital de Marx (estudios sobre los Grundrisse), cuya primera edición apareció en alemán en 1968 (1), está dedicado a los Grundrisse (G a partir de aquí), un largo manuscrito que puede ser considerado como la primera redacción de El Capital.

Las historia de la publicación de los G es fascinante y sólo puedo hacer una breve referencia aquí.

Los G son el “fruto de 15 años de estudios, en cuyo transcurso enfocó los problemas de la economía política desde puntos de vista siempre renovados, creando sólo entonces las bases para su propia construcción teórica en la economía.” (p. 27).

Rosdolsky distingue las siguientes etapas en el camino que llevó a Marx a escribir los G:

1) El manuscrito Kritik der Politik und Nationalökonomie (1844-46), del que se conservan los fragmentos publicados como Ökonomisch-Philosophische Manuskripte [Manuscritos económicos-filosóficos de 1844] en MEGA, III, 31-172. (2). Predomina el enfoque filosófico. Marx aplica a la economía política su concepción materialista de la historia. Rosdolsky caracteriza así a la etapa: “a menudo recoge simplemente las categorías económicas tradicionales para demostrar el carácter ≪cosificado≫, alienado con relación al hombre, tanto del orden social imperante como de la ciencia económica que refleja su desarrollo.” (p. 27).

Se trata de un “marco general”, que llenaron las investigaciones posteriores.

Debe incluirse en esta etapa el trabajo pionero de Engels, “Umrisse zu einer Kritik der Nationalökonomie” (3), que influyó sobre el pensamiento de Marx, constituyendo un estímulo de primer orden para que éste se volcara al estudio de la economía política.

Refiriéndose al entusiasmo despertado por los Manuscritos de 1844, Rosdolsky señala que “no podemos evitar la impresión de que mucho de lo que parece tan sorprendente [en ellos] ya hubiese podido encontrarse en El Capital, de habérselo leído correctamente. El hecho de que permaneciera inadvertido debe atribuirse, ante todo, a la concepción tradicional, puramente ≪economicista≫ de la obra fundamental de Marx.” (p. 27).

2) Con posterioridad a los Manuscritos de 1844, “se revela en toda su estatura como investigador de la economía, totalmente independiente y original, plenamente consciente de su parentesco con la escuela clásica como de su profunda oposición a ella” (p. 28).

Hacia 1848 había elaborado las “líneas fundamentales” de su teoría del plusvalor, pero quedaba por desarrollarla en detalle, proceso que realizó en los G. Todavía no había superado a David Ricardo en teoría del dinero, teoría de la renta de la tierra, ni tampoco había elaborado su teoría específica de la ganancia. (p. 28).

Obras principales de la etapa: Das Elend der Philosophie (4), Manifest der Kommunistischen Partei (5) y Lohnarbeit und Kapital (6).

La Revolución de 1848-49 interrumpió los estudios económicos de Marx. [En esta etapa realizó la crítica práctica de la política, sentando las bases para un análisis científico de la misma.]

3) Retomó su estudio de la economía política en el verano de 1850, exiliado en Londres.

En primer lugar, “de acuerdo con la concepción materialista de la historia (...) tratábase de investigar en qué medida habían estado determinados por el aspecto económico el estallido y la derrota de la revolución.” (p. 28). Así, basándose en los datos publicados en THE ECONOMIST, estudió la historia económica concreta del período 1848-50.

En septiembre de 1850, por pedido de sus compañeros (7), retomó sus estudios de economía. Leía en inglés (ya no en francés, como en la época de los Manuscritos de 1844). Parece que también influyeron las clases de economía política que dictaba para sus amigos más íntimos. Rosdolsky supone que estas clases continuaron, en su contenido, las conferencias pronunciadas en Bruselas y que fueron compiladas con el título de Trabajo asalariado y capital.

Entre septiembre de 1850 y octubre de 1851 copió extractos de obras de no menos de 52 economistas. Ya en mayo o junio de 1851 creía poder empezar a redactar la obra propiamente dicha. En una carta a Engels, del 2 de abril de 1851, Marx indica esa posibilidad y, además, afirma que la economía “ya no hizo progreso alguno desde A. Smith y D. Ricardo, por mucho que haya ocurrido en algunas investigaciones aisladas” (p. 29).

Es un problema no resuelto saber si Marx efectivamente redactó esta obra. David Riazánov dice que no se encontró ningún manuscrito en el legado de Marx. Se sabe que Marx negoció infructuosamente con varios editores para y publicación y que envió al periodista H. Ebner, de Francfort, un memorándum (hoy perdido). Riazánov dice que es posible que “se limitara a la confección de un memorándum y a la preparación del material, para luego, una vez celebrado el contrato, abocarse a la elaboración de la obra” (p. 29). En favor de la redacción del manuscrito, Rosdolsky cita las cartas a Engels del 14 de agosto y del 13 de octubre de 1851, en que le pida ayuda para realizar otras tareas, que se halla abocado a la “elaboración de la economía”. Además, Rosdolsky menciona la carta de Engels al editor Löwenthal, de Francfort, del 27 de noviembre de 1851, y la carta de Marx a Engels, del 13 de febrero de 1855: “Me he echado a perder la vista por leer mis propios cuadernos sobre economía…” (p. 29-30).

Rosdolsky concluye: “acaso pueda deducirse la confección, por lo menos iniciada, de un proyecto de la ≪Economía≫ planeada. Pero qué ocurrió con ese manuscrito, y por qué no se ha conservado es un interrogante al que tal vez jamás pueda responderse.” (p. 30).

Sobre el contenido y estructura de esta obra, Rosdolsky remite a la citada carta de Engels a Löwenthal, y a una carta de Marx a Engels del 24 de noviembre de 1851. De dichas cartas se infiere:

a) Marx renunció a incluir la crítica de la ≪Política≫, dado que quería limitarse a un “ajuste de cuentas” con la economía anterior y los sistemas socialistas;

b) La obra constaría de 3 tomos. El 1°, crítica de las categorías económicas tradicionales. El 2°, crítica de los socialistas. El 3°, la historia de la ciencia de la economía. Löwenthal pidió empezar por la 3° parte. Engels sugirió a Marx aceptar la propuesta, pero aumentado a dos el número de tomos dedicados a la historia, dado que resultarían “inevitables numerosas ≪anticipaciones del aspecto crítico≫. Luego vendría el 3° tomo (crítica de los socialistas) y como 4° lo ≪positivo≫, lo que Marx quería en realidad. (p. 30-31).

En esta época formuló su teoría de la renta de la tierra, apartándose de Ricardo (puede consultarse al respecto el intercambio de opiniones con Engels en enero de 1851). Sus reparos a la fundamentación de la renta diferencial por parte de Ricardo aparecen luego en el Libro III y en el Libro IV de El Capital. (p. 31).

En carta a Engels, del 3 de febrero de 1851 formuló su crítica de la Currency Theorie, separándose de Ricardo en la teoría del dinero. (p. 31).

En el epistolario se menciona la crítica del libro Idée générale de la révolution au XIX siècle, de Proudhon. Sobre este libro, Marx escribió un folleto de considerables dimensiones y que ofreció sin éxito a varios editores; el folleto se perdió, salvo el fragmento Das vollendete Geldsystem [El sistema monetario perfecto]. (p. 31-32).

En agosto de 1852 ofreció al editor Brockhaus, un tratado sobre Die Moderne Nationalökonomische Literature in England von 1830-1852. Brockhaus rechazó el ofrecimiento de inmediato. Rosdolsky supone que no pasó de la etapa de plan. Estaba dividido en: 1) obras generales; 2) trabajos especiales sobre población, colonias, problema bancario, protección aduanera y libertad de conciencia. (p. 32).

Entre el verano de 1852 y el otoño de 1856 se produjo un nuevo parate en sus estudios económicos. El motivo fueron sus actividades periodísticas y propagandísticas. Pero se ocupó de cuestiones prácticas, que luego sirvieron a su obra (en especial, sus artículos y estudios sobre las relaciones agrarias en Irlanda y en Escocia, así como sobre política inglesa respecto de la India). De esta época datan sus estudios sobre la forma de producción asiática y los resabios de comunismo agrario en Europa y Asia. (p. 33).

4) Los G fueron redactados entre julio de 1857 y marzo de 1858. (8)

Dos causas motivaron su redacción: a) el estallido de la crisis económica de 1857, que hizo pensar a Marx y Engels que la nueva revolución europea estaba próxima (de allí el apuro de Marx por formular los elementos fundamentales de su teoría). La crisis operó como un disparador del pensamiento de Marx: “hasta dónde el hecho de ocuparse intensivamente de los fenómenos de la crisis de 1857-1858 agudizó la visión de Marx, puede verse en la brillante digresión acerca del problema de la realización y la crisis, que se halla en los G” (p. 34) ;

b) la aspiración de Marx de ajustar cuentas con el proudhonismo, de moda en Francia. Los G comienzan con una polémica contra el proudhonista Alfred Darimon. Marx consideraba que la refutación del proudhonismo era uno “de los resultados de la 1° parte de la obra. La lucha contra las ideas de Proudhon contribuyó “en forma fundamental a la formación de la teoría marxiana del dinero.” (p. 34-35).


Villa del Parque, miércoles 25 de octubre de 2017


NOTAS:
(1) Rosdolsky, Roman. (1968). Zur Entstehungsgeschichte des Marxschen ‚Kapital‘. Der Rohentwurf des Kapital 1857–1858. 3. Frankfurt am Main/ Wien: Europäische Verlagsanstalt (EVA)/Europa Verlag.
Para la redacción de esta ficha utilicé la traducción española de León Mames: Rosdolsky, Roman. (1989). Génesis y estructura de El Capital de Marx. México D. F.: Siglo XXI. Es la 6° edición española.
(2) Hay traducción española por Miguel Vedda, Fernanda Aren y Silvina Rotemberg: Marx, Karl. (2004). [1° edición: 1932]. Manuscritos Económico-Filosóficos de 1844. Buenos Aires: Colihue.
(3) Traducción española por Miguel Vedda, Fernanda Aren y Silvina Rotemberg: Engels, Friedrich. (2004). [1° edición: 1844]. “Esbozos para una crítica de la economía política”. Incluido en: Marx, Karl. (2004). Manuscritos Económico-Filosóficos de 1844. Buenos Aires: Colihue. (pp. 1-39).
(4) Traducción española: Marx, Karl. (1981). [1° edición: 1847]. Miseria de la Filosofía: Respuesta a la ≪Filosofía de la Miseria≫ del señor Proudhon. Moscú: Progreso.
(5)Traducción española: Marx, Karl y Engels, Friedrich. (2008). [1° edición: 1848). El Manifiesto Comunista. Buenos Aires: Ediciones Libertador.
(6) Traducción española: Marx, Karl. (1985). Trabajo asalariado y capital. Barcelona: Planeta - De Agostini.
(7) Rosdolsky menciona una carta de la Liga Comunista de Colonia, fechada el 14 de septiembre de 1850.

(8) Todo el manuscrito (casi 50 pliegos de imprenta) fue redactado entre julio de 1857 y marzo de 1858. (p. 33).

lunes, 9 de octubre de 2017

ORÍGENES DEL MATERIALISMO HISTÓRICO: LOS JÓVENES HEGELIANOS

Göran Therborn (1) es autor de una obra sobre los orígenes de la sociología que merece ocupar un lugar destacado en los trabajos sobre la historia de la teoría social. Se trata de Ciencia, clase y sociedad: Sobre la formación de la sociología y del materialismo histórico, Madrid, 1980, Siglo XXI (Traducción española de Santos Juliá Díaz). (2)

El capítulo 6 del libro de Therborn (Luchas obreras y rupturas teóricas: La formación social y teórica del materialismo histórico) está dedicado a los orígenes del marxismo, proyecto teórico y político contrapuesto al de la sociología. Presento a continuación una ficha de lectura dedicada al tratamiento por Therborn de la influencia de la filosofía hegeliana en dichos orígenes.



El materialismo histórico (MH a partir de aquí) surgió hacia 1845, con la redacción por Karl Marx (1818-1883) y Friedrich Engels (1820-1895) del manuscrito de la Ideología alemana. (p. 317 y 353).

Therborn propone distinguir tres componentes básicos en la formación del MH:

1) La existencia de un tipo particular de intelectuales radicalizados, consecuencia de la combinación del subdesarrollo económico y político de Alemania (producto del fracaso de la Revolución Burguesa) y la experiencia de los países desarrollados de Europa occidental (Inglaterra y Francia). Estos intelectuales fueron los Jóvenes Hegelianos (JH a partir de aquí), quienes se desempeñaron como mediadores entre el “sentido teórico” del pueblo alemán y la clase obrera real.

Los JH realizaron dos contribuciones al surgimiento del MH: a) dedicación a la teoría abstracta y a la investigación seria. Ambas cualidades eran el resultado de la cultura universitaria alemana de comienzos del siglo XIX; b) su cualidad de intelligentsia radical y alienada, conformada por publicistas ≪libres≫ y, con frecuencia, perseguidos. No disfrutaba de seguridad académica (pp. 322-324).

Therborn destaca que la influencia de los JH en la génesis del MH constituyó “un componente social de una importancia fundamental en la formación de Marx y en medida algo menor, de Engels (p. 324). No fue sólo un componente meramente ideológico. Nuestro autor equipara, más adelante, a los JH con los bolcheviques rusos. (p. 333).



2) Encuentro y unión de parte de los intelectuales radicalizados con la clase obrera (con la parte revolucionaria del movimiento obrero). Hay aquí una diferencia decisiva con la sociología académica y con otras corrientes radicales posteriores. En la coyuntura política pueden distinguirse tres elementos que potenciaban dicho encuentro:

a) Revolución Burguesa como fenómeno político actual (no sólo el recuerdo de 1789, sino la Revolución de 1830 y la reforma electoral inglesa de 1832);

b) fracaso de la Revolución Burguesa en Alemania (ofensiva de Federico Guillermo IV, rey de Prusia, contra los liberales y los JH en 1842-1843);

c) aparición del proletariado con sus propias reivindicaciones (cartismo inglés; insurrecciones de los obreros de Lyon en 1831 y 1834; rebelión de los tejedores de Silesia en 1844). (pp. 324-325).

Therborn plantea que “la unión de la teoría materialista histórica y el movimiento obrero es la esencia del marxismo” (p. 325; el resaltado es mío - AM-).

Marx y Engels tuvieron que aprender del proletariado: a) el mundo real en su concreta materialidad; b) descubrir la lucha de clases; c) la lucha organizada y revolucionaria de la clase obrera. (p. 326-332).

Ya en la mencionada Ideología alemana, Marx y Engels fijaron el papel de la teoría, que era servir al proletariado mediante la clarificación de los antagonismos de clase. (p. 333).

[Es importante indicar que Marx y Engels no sólo fueron intelectuales orgánicos de la clase obrera - en el sentido gramsciano del término -], sino que desde el principio participaron como comunistas revolucionarios en la actividad organizativa. Esta es la divisoria de aguas con la sociología: “[Ambas] son reflexiones sobre el capitalismo y la sociedad burguesa. Ambos expresan a su modo la desilusión producida por la revolución burguesa, a través de una intelligentsia desarrollada. (...) No hay ni un sólo sociólogo importante en el mundo capitalista que, como tal sociólogo, se haya formado en un movimiento obrero militante y haya tomado parte en él.” (p. 334).



3) La filosofía de la izquierda hegeliana, mediación intelectual mediante la cual Marx y Engels procesaron sus experiencias. Según Therborn, “favorecía mucho más el desarrollo de un discurso teórico sistemático sobre la sociedad que las respuestas relativamente efímeras de la agitación por cuestiones parciales, el periodismo y la literatura.” (p. 317).

Marx, inicialmente un idealista objetivo, rompió con el idealismo en el período que va de 1843 a 1845/46. En ese camino, cuyo punto culminante es la Ideología Alemana, rompió con dos líneas de comunicación posibles con la incipiente sociología: a) el determinismo idealista de la escuela histórica del Derecho; b) el determinismo idealista de Hegel, con su “espíritu del pueblo”. (pp. 337-343).

Therborn resalta la importancia fundamental de la distinción hegeliana entre Estado y sociedad civil para el descubrimiento marxiano “de la sociedad como una realidad empírica regida por leyes” (p. 343).

La superación del idealismo hegeliano fue un proceso complejo. En primer lugar, un desarrollo materialista de la mencionada distinción hegeliana, lo llevó a los utilitaristas franceses e ingleses del siglo XVIII y a los economistas liberales. En este punto, comenzó a desarrollar la noción de alienación: “Un desarrollo continuo y lineal desde la concepción hegeliana de sociedad civil, la esfera de las necesidades y el egoísmo individual hasta la economía habría exigido centrarse en la competencia y en la división del trabajo como hecho económico fundamental - esto es, el descubrimiento del mercado- y en la guerra de todos contra todos como blanco fundamental de la crítica social.” (p. 346). Therborn opina que el concepto de alienación del hombre oscureció en este período el pasaje desde la sociedad civil a la crítica de la economía política. (p. 347).

Hasta noviembre de 1844, un poco después de la publicación de La Sagrada Familia, la teoría de Marx y Engels era una mezcla de humanitarismo, utilitarismo y socialismo. (p. 350).

La ruptura (o el pasaje a posiciones definidamente socialistas) se dio en la Ideología alemana, donde la estructura económica de la sociedad y la lucha de clases determinada por aquélla aparecen en el centro de la nueva teoría. En esta obra, Marx y Engels, “rompen con ese tipo de teoría de la sociedad basada en la idea de sujeto soberano y creador del mundo, sea un hombre, una nación, una clase o cualquier otra cosa. La nueva ciencia del MH se centra en la totalidad social compleja ya dada, el mundo ≪mundo ya existente≫, su estructura, sus efectos sobre los hombres que en él viven, sus ≪leyes de movimiento≫ y su posible transformación.” (p. 352-353).


Villa del Parque, lunes 9 de octubre de 2017




NOTAS:
(1) Therborn es un sociólogo sueco, nacido en 1941 en Kalmar. Realizó sus estudios en la Universidad de Lund, donde se doctoró en 1974. Desarrolló toda su carrera profesional en Gran Bretaña; profesor de Sociología en la Universidad de Cambridge; publicó sus obras en idioma inglés, entre las que se destacan: What Does the Ruling Class do When it Rules?: State Apparatuses and State Power under Feudalism, Capitalism and Socialism (Londres, Verso, 1978); The Ideology of Power and the Power of Ideology (Londres, Verso, 1980).
(2) Fue redactado en la primera mitad de los años ‘70 del siglo pasado (el prefacio está fechado en Gotemburgo en septiembre de 1975) y publicado por primera vez en inglés en 1976: Science, Class and Society, Londres, Verso.

domingo, 24 de septiembre de 2017

INTERACCIONISMO SIMBÓLICO: UNA INTRODUCCIÓN

El presente trabajo es la primera de una serie de fichas de lectura sobre el interaccionismo simbólico (IS a partir de aquí). Para su redacción tomé como base: Ritzer, George. (1997). Teoría sociológica contemporánea. México D. F.: McGraw-Hill.

No puede considerarse al IS como una corriente sociológica homogénea; por el contrario, se despliega en diversas teorías, que comparten cierta orientación general.

Su núcleo inicial estuvo constituido por la teoría de George Herbert Mead (1863-1931); en menor medida, por las concepciones de Charles Horton Cooley (1864-1929) y William J. Thomas (1863-1947) (1). El representante del IS “clásico” es Herbert Blumer (1900-1987). Posteriormente, surgieron otras perspectivas, como la de Manford Kuhn (1911-1963), Erving Goffman (1922-1982), y corrientes afines, como la etnometodología y la fenomenología.

Ritzer comienza su recorrido por el IS con un examen de las ideas de Mead. Éste fue profesor de Filosofía en la Universidad de Chicago en el período comprendido entre 1899 y 1931; muchos estudiantes de Sociología siguieron sus cursos y, posteriormente, elaboraron en base a sus apuntes de clase la obra Mind, Self and Society: From the Standpoint of a Social Behaviorist (1934) (2). Mead fue influido por el pragmatismo y del conductismo psicológico.


La influencia del pragmatismo sobre Mead

El pragmatismo constituye “una amplia perspectiva filosófica”. Mead mostró atención especial por cuatro aspectos del pragmatismo:

a) La verdadera realidad no existe “fuera” del mundo real;

b) Las personas recuerdan y basan su conocimiento del mundo sobre lo que se ha demostrado útil para ellos;

c) Las personas definen los “objetos” físicos y sociales con los que tienen relación en el mundo de acuerdo a su utilidad para ellas;

d) Si pretendemos entender a los actores, nuestra comprensión debe basarse en lo que hacen en el mundo.

De los cuatro puntos enumerados se desprenden tres aspectos centrales del IS: 1) análisis de la interacción entre el actor y el mundo; 2) concepción del actor y del mundo como procesos dinámicos, no como estructuras estáticas; 3) la importancia asignada a la capacidad del actor para interpretar el mundo social. (p. 215).

La obra del filósofo John Dewey (1859-1952) influyó sobre el IS. Dewey concebía la mente como un proceso de pensamiento compuesto por una serie de fases: i) definición de los objetos del mundo social; ii) determinación de los posibles modos de conducta; iii) anticipación de las consecuencias de cursos alternativos de acción; iv) eliminación de posibilidades improbables; v) elección del modo óptimo de acción.

También se hizo sentir el influjo de William James (1842-1910).

David Lewis y Richard Smith (3) identificaron dos corrientes filosóficas que incidieron en el IS. De un lado, el pragmatismo nominalista (Dewey y James), que reconoce la existencia de los macrofenómenos, pero sin que éstos tengan efectos determinantes sobre la conducta de los individuos: “actores existencialmente libres que aceptan, rechazan, modifican o, en cualquier caso, definen las normas, los roles, las creencias, etc., etc., de la comunidad de acuerdo con sus intereses personales y planes del momento” (Lewis y Smith, p. 24; citados por Ritzer, p. 215). Del otro lado, el realismo filosófico (Mead). Para esta corriente lo importante es la sociedad y como constituye y controla los procesos mentales de los individuos. El individuo no es libre, está controlado por el conjunto de la sociedad. (p. 215).

A partir de la distinción anterior, la obra de Mead se ubica en la perspectiva realista; no concuerda con el nominalismo adoptado por la corriente principal del IS. H. H. Blumer, si bien expresó reconocimiento por Mead, es un representante del nominalismo.

Lewis y Smith resumen así las diferencias entre Mead y Blumer: “Blumer (...) se orientó completamente hacia el interaccionismo psíquico (...) A diferencia del conductismo social meadiano, el interaccionismo psíquico mantiene que los significados de los símbolos no son universales y objetivos; antes bien, los significados son individuales y subjetivos en el sentido de que es el receptor el que ‘asigna’ a los símbolos de acuerdo con el modo en que los ‘interpreta’.” (4)


La influencia del conductismo en la obra de Mead (5)

La influencia del conductismo psicológico reforzó la orientación realista empírica de la obra de Mead.

Es preciso trazar la distinción entre el conductismo social (Mead) y el conductismo radical (6). Éste último estudió las conductas de los individuos y planteó que los estímulos provocan respuestas (conductas). No le concedió importancia a los procesos mentales encubiertos que ocurren en el tiempo transcurrido entre el estímulo y la respuesta. En este punto, cabe agregar que Watson creía que no existía diferencia entre los seres humanos y los demás animales; Mead, en cambio, sostenía que existía una diferencia cualitativa: el lenguaje. (p. 216-217).

Mead reconocía la importancia de la conducta observable, pero creía en la existencia de los aspectos encubiertos de la conducta. Pretendió estudiar empíricamente el espacio entre estímulo y conducta. La unidad de estudio era el acto, concebido como el conjunto de los aspectos encubiertos y los aspectos visibles de la acción humana. Incluía la atención, la percepción, la imaginación, el razonamiento, la emoción, etc. (p. 216).

Por su parte, Charles Morris (1901-1979), en su introducción a la primera edición de la obra de Mead, Mind, Self and Society (1934), enumeró tres diferencias entre Mead y Watson:

1) Mead creía que el enfoque de Watson era simplista pues excluía a la conducta de su contexto social. Para Mead, la conducta era parte del complejo mundo social;

2) Watson rechazó extender el conductismo a los procesos mentales. Mead, en cambio, estaba de acuerdo en realizar dicha extensión;

3) Mead consideraba que, al rechazar la mente, Watson tenía una concepción pasiva del actor. Mead pensaba que éste era activo y dinámico.

Ritzer señala una tercera influencia sobre los futuros interaccionistas simbólicos: la obra del sociólogo alemán Georg Simmel (1858-1918), cuyo interés por la acción y la interacción compatibilizaba con la teoría de Mead.

En síntesis, pragmatismo, conductismo y Simmel fueron las influencias recibidas por muchos estudiantes de la Universidad de Chicago en los años ‘20 del siglo pasado. (p. 217).



Villa del Parque, domingo 24 de septiembre de 2017



NOTAS:
(1) Para una buena presentación de las teorías de Cooley y Thomas, puede consultarse: Timasheff, Nicholas S. (1961). La teorías sociológica: Su naturaleza y desarrollo. México D. F.: Fondo de Cultura Económica. (Capítulo 12).
(2) Los ex alumnos de Mead destacan la maestría de su maestro en la conversación y en la exposición de los temas en la clase. Según parece, Mead era un intelectual cuya influencia se ejercía a través de la oralidad y no tanto por la palabra escrita. El sociólogo Leonard Cottrel comenta lo siguiente: “Para mi, el curso del profesor Mead fue una experiencia única e inolvidable... el profesor Mead era un hombre alto y de aspecto amable que llevaba un fabuloso bigote y barba al estilo Vandyke. Le caracterizaba una sonrisa benévola, algo tímida y aderezada con un guiño de ojos, como si estuviera gastando una broma secreta a su audiencia (...) Cuando impartía clase -siempre sin notas- el profesor Mead manipulaba un trozo de tiza y la miraba fijamente (...) Cuando subrayaba alguna cuestión determinada durante la clase levantaba la mirada y nos echaba una sonrisa casi de disculpa sobre nuestras cabezas y jamás fijaba la mirada en ninguno de nosotros. Sus palabras fluían y enseguida nos dimos cuenta que no nos gustaban las preguntas o comentarios durante el transcurso de la ciase. En efecto, cuando alguien osaba hacer una pregunta se oía un murmullo de desaprobación entre los estudiantes. Protestaban por cualquier interrupción del brillante flujo de palabras.” (Citado por Ritzer, p. 220).
No hay que olvidar que la Universidad de Chicago, donde Mead daba sus clases, se convirtió en el centro de la sociología estadounidense.
(3) Lewis, David y Smith, Richard. (1980). American Sociology, and Pragmatism: Mead, Chicago Sociology, and Symbolic Interaction. Chicago: University of Chicago Press.
(4) Lewis y Smith, op. cit., p. 172. (Citado por Ritzer, p. 216).
(5) Ritzer, op. cit., p. 216-217.

(6) Ritzer se refiere a la teoría elaborada por el psicólogo John B. Watson (1878-1958), quien fue alumno de Mead.