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jueves, 13 de junio de 2013

EL CHOQUE DE TRENES EN CASTELAR: LA CLASE OBRERA NO VA AL PARAÍSO



Reproduzco la nota que escribí el 22 de febrero del año pasado, sin modificar ni una coma. Lamentablemente, mantiene plena vigencia.

La recientemente fallecida Amalia Lacroze de Fortabat no viajaba en el Sarmiento. Los empresarios dueños del maíz, de la soja y de los otros productos de nuestras fértiles llanuras, tampoco viajaban en el Sarmiento. Los banqueros y los traficantes de divisas, tampoco viajaban en el Sarmiento. Los dueños de las multinacionales mineras que se dedican a reconstruir el paisaje de nuestras montañas ricas en recursos naturales, tampoco viajaban en el Sarmiento. Los empresarios católicos de Pérez Companc, los empresarios de los grupos económicos y de las multinacionales, tampoco viajaban en el Sarmiento. Los dueños de las Pymes que “negrean” a sus trabajadores, tampoco viajaban en el Sarmiento. Los empresarios del trabajo “esclavo” tampoco viajaban en el Sarmiento. Los dueños y gerentes de los multimedios de prensa, tanto los de la “corpo” privada como los de la “corpo” oficial, tampoco viajaban en el –Sarmiento. Los dueños de los shoppings, los empresarios de la construcción, los dueños de las grandes cadenas de electrodomésticos, tampoco viajaban en el Sarmiento. Los senadores y diputados que sancionan las leyes y se aumentan las dietas, tampoco viajaban en el Sarmiento. La señora presidenta, el inefable Mauricio Macri  y los demás “lideres” de la oposición de derecha, tampoco viajaban en el Sarmiento. Los miembros de la Corte Suprema, los jueces, los jefes de las fuerzas de seguridad, tampoco viajaban en el Sarmiento.

Los dueños de la Argentina no viajaban en el Sarmiento.

En el Sarmiento viajaban trabajadores. Por eso el servicio se prestaba en condiciones pésimas, por eso las demoras y cancelaciones constantes de servicios, por eso el hacinamiento en los vagones, por eso la falta de respeto cotidiana de la empresa TBA. Por eso la persecución a los trabajadores del ferrocarril toda vez que denunciaban las condiciones de prestación del servicio y/o se atrevían a disputarle poder a la burocracia del gremio. Por eso la persecución de funcionarios del gobierno (caso Aníbal Fernández) a los delegados combativos (el Pollo Sobrero, etc.). Por eso la falta de inversión, por eso la falta de mantenimiento, por eso la tercerización de servicios de parte de TBA. Por eso los accidentes de los años anteriores.

Por eso la masacre de hoy.
 
En estos días en que tanto se habla de soberanía, los trabajadores no son dueños de su país. Desde que se levantan hasta que se acuestan su vida es manejada por los empresarios, por el gobierno y/o por la yunta de ambos. Recuperar la soberanía significa, ante todo, que los trabajadores consigan el poder de decidir sobre sus vidas. Para que la democracia no sea sólo una bella palabra y para que no haya más masacres como la de hoy. 

Mientras tanto, los trabajadores seguirán viajando en el Sarmiento, y los dueños del país seguirán lucrando con el trabajo de esos trabajadores. Por supuesto, sin viajar en el Sarmiento.



  Villa del Parque, jueves 13 de junio de 2013

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