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lunes, 30 de enero de 2012

HISTORIA DEL MOVIMIENTO SOCIALISTA (26): PROUDHON (1809-1865). PRIMERA PARTE.

Esta nota sigue en la serie a la que figura en: http://miseriadelasociologia.blogspot.com/2012/01/historia-del-movimiento-socialista-25.html


Aclaración previa. Todas las citas provienen, salvo indicación en contrario, de: Cole, G. H. D. (1980). Historia del pensamiento socialista. I: Los precursores, 1789-1850. México D. F.: Fondo de Cultura Económica. La traducción es de Rubén Landa. En números romanos indico el número de volumen, y en arábigos la página. Lamennais (1782-1854).

40. Pierre-Joseph-Proudhon (1809-1865) (1)

De entrada, Cole se refiere a Proudhon como uno de los "profetas" del socialismo. Esta afirmación suscita confusión, pues si bien el movimiento socialista presenta componentes de "profetismo", de milenarismo y otras yerbas, es indudable que su formación y su ideología responden a pautas más modernas, ligadas justamente al desarrollo del capitalismo. Por supuesto, aclarar esto no implica afirmar que el socialismo es un movimiento puramente racionalista, ni tampoco implica abrir juicio sobre el papel de las elementos milenaristas en la historia de los movimientos populares. Se trata, simplemente, de enfatizar la ligazón entre el socialismo y las condiciones sociales propias del capitalismo.

El origen social de Proudhon era humilde. Su padre era un tonelero y cervecero modesto, que vivía cerca de Besancon; su madre era una aldeana. Proudhon nunca renegó de su origen social; al contrario, siempre manifestó orgullo por el medio en que había nacido. (I: 202). Autodidacta, fue aprendiz de impresor y llegó a corrector de pruebas (como curiosidad, cabe mencionar que leyó muchos libros de teología en su oficio). Toda su vida fue un gran lector. "De sus compañeros 'socialistas' y 'radicales' fue casi siempre un crítico más bien desdeñoso, especialmente si eran intelectuales, que no tenían sus raíces en la clase baja y que, por lo tanto, no llegaron a comprenderle." (I: 202).

Se opuso a los constructores de sistemas utópicos porque: a) no sabían nada de la naturaleza humana; b) se oponía a la reglamentación de la vida humana. (I: 202). Sus ideales eran la libertad, a la que concebía como la posibilidad de los seres humanos para hacer lo que quisieran; justicia, definida como reciprocidad. Todos los hombres debían gozar de la libertad en forma recíproca (libertad igual a la de los demás). Justicia y libertad, entendidas de este modo, debían convertirse en los fundamentos del sistema social. (I: 203).

Proudhon introdujo la palabra anarquismo en el vocabulario político. Si bien se definía a sí mismo como "socialista", hay que subrayar que esta palabra no tenía, hacia 1840, las connotaciones posteriores en cuanto a la necesidad de acción política y al Estado. (I: 203). Cole indica que el Estado en la primera mitad del siglo XIX "era concebido, por la mayoria de los partidarios de un cambio social, como un poder externo superpuesto a sus súbditos, y no como un organismo que representara a la amplia mayoría de los ciudanos." (I: 203). 

[El punto es interesante, porque permite pensar una especie de sucesión de "ciclos" de difusión del anarquismo en el movimiento obrero y en las corrientes de izquierda. En tanto el Estado estuvo controlado exclusivamente por las clases dominantes (tanto en lo que respecta a su función - reproducción y defensa de las relaciones de poder existentes, en especial de la propiedad privada - como en la correspondiente a la composición de su personal), una parte importante de los dirigentes y militantes obreros y populares concibieron la política por fuera del Estado. Así, los socialistas utópicos - con excepción de Saint-Simon - se dirigieron a los empresarios y a los trabajadores para poner en marcha la reorganización de la sociedad, y no al Estado. También una parte importante de la militancia obrera promovió la autoorganización de los trabajadores, rechazando toda intervención estatal. El cartismo fue la excepción (cosa que lo hace todavía más importante).


Ahora bien, en cuanto las luchas populares por el sufragio universal comenzaron a horadar los sistemas políticos excluyentes, muchos intelectuales empezaron a ver al Estado como una herramienta necesaria para lograr las transformaciones socialistas. De la hostilidad y el rechazo se pasó a la conciencia de la necesidad. Por supuesto, en este cambio de actitud influyó fuertemente la tradición marxista, que desde  el primer momento sostuvo que la clase obrera tenía que tomar el poder para llegar al socialismo. 

A lo largo del siglo XX, los regímenes democrácticos mostraron su impotencia para, siquiera, reducir las desigualdades sociales. Esto, sumado a la implosión del "comunismo soviético", generó una apatía generalizada hacia la política. El Estado volvió a ser concebido como un instrumento de los ricos, y los sectores populares se retrajeron dee la política. En este marco florecieron nuevas versiones del anarquismo, para las cuales la transformación social tenía que darse fuera del Estado, sin tomar el poder (John Holloway es el exponente más significativo de esta concepción).]


Proudhon consideraba que la Revolución Francesa habia quedado incompleta, pues la Constitución Republicana de 1793 nunca entró en vigencia. La historia francesa posterior a 1793 (Directorio, Consulado, Imperio, Restauración) mostraba al Estado como "una materialización del poder sobre el pueblo (...) poder coercitivo sobre el pueblo." (I: 203-204). En este punto, pensaba que era necesaria una nueva Constitución, "pero no debería haber un cuerpo permanente de delegados que creyesen representar al pueblo, o que tuviesen autoridad sobre éste. La autoridad permanente habría de ser (...) la ley misma, no un grupo de hombres que seguramente la pervertirían, y que serían víctimas del afán de poder sobre los demás." (I: 204). [Proudhon manifiesta aquí un doble fetichismo. De un lado, la ley adquiere propiedades humanas, puede sostenerse a sí misma; del otro, el poder hace malos a los hombres que gobiernan. Afirmar esto último equivale a no decir nada, pues en la historia ha habido muchas formas de poder, siendo justamente lo interesante el establecer las diferencias entre éstas.]


Rechaza el asociacionismo (2) como forma de organización de la nueva sociedad: "Desconfiaba del elemento de poder del asociacionismo, tanto como en el del Estado, desconfiaba de toda clase de organización que limitase la libertad del individuo más allá de lo que fuese absolutamente necesario para asegurar su carácter 'recíproco', es decir, que no negase la misma libertad a los demás hombres." (I: 205).


La clave de la nueva organización social estaba en la familia, a la que concebía "como un grupo patriarcal bajo un hombre, que era su cabeza, el padre. (I: 204-205). Rechazaba tanto los ataques al matrimonio como la herencia; en verdad, no era contrario a la herencia sino a sus perversiones bajo arreglos constitucionales injustos. (I: 206).

A partir de la familia, Proudhon proponía una reorganización del orden social, que contenía fuertes elementos de la ideología de los pequeños propietarios (campesinos y artesanos). Ya se ha indicado que concebía a la sociedad como una reunión de familias, cada una de las cuales perseguía fines propios. Según él, esto era una ley natural, pero no tenía que conducir necesariamente a la expansión de la discordia y del conflicto. Proudhon pensaba que "era posible conseguir que las discordias producidas de este modo [cada familia buscaba satisfacer sus propios fines] se armonizasen dentro de una amplia estructura social basada en la justicia recíproca." (I: 206). 


[En definitiva, Proudhon separaba a las leyes de la circulación mercantil, que establecían el intercambio de equivalentes - cantidades iguales - entre productores libres e iguales, de la producción capitalista, basada en la desigualdad inmanente entre capitalistas y trabajadores en el proceso de producción. Como tantos otros reformistas, Proudhon la circulación de mercancías sin los males producidos por la apropiación capitalista de los productos de la producción. Por lo tanto, se trata de corregir los inconvenientes de la circulación sin tocar la propiedad privada de los medios de producción (base de la producción capitalista).]


Proudhon rechaza las apelaciones a la igualdad económica formuladas por los socialistas utópicos tipo Cabet. (3) Promover la igualdad era, en su opinión, una locura, pues "hacer esto sería destruir todo eI todo estímulo de trabajo, porque el estímulo efectivo es el deseo de mejorar el grupo familiar." (I: 206). "Lo que es necesario abolir no es la desigualdad, sino la injusticia, es decir, no las desigualdades basadas en trabajos desiguales, sino las que nacen del privilegio y del monopolio. Cada individuo, cada familia, debe recibir todo el fruto de su trabajo de acuerdo con el principio del justo intercambio. Este principio es el que todos los proyectos económicos de Proudhon tratan de fomentar y de proteger." (I: 206). 


[Lejos de impugnar a la producción mercantil  - y la producción mercantil es la base del capitalismo -, Proudhon transforma el problema social en un problema moral. No se trata de eliminar las relaciones de producción capitalista, sino de establecer la justicia recíproca en los intercambios.]


¿Cómo asegurar la vigencia de la justicia recíproca en los intercambios? Como dijimos, Proudhon consideraba que era necesario remover los monopolios y los privilegios para asegurar la justicia. Además, era preciso asegurar a los productores (que Proudhon equiparaba a los campesinos, artesanos, pequeños propietarios) las condiciones para que pudieran desarrollar sin trabas ni limitaciones su trabajo. En este punto, su principal propuesta era la instauración de un sistema de crédito gratuito: "Esto (...) es lo que se necesita a fin de permitir que los productos del trabajo sean cambiados equitativamente, y para que la propiedad individual quede asegurada (...) censuraba el patrón oro como el instrumento según el cual los monopolistas podían negar el derecho de producir riqueza. No se necesitaba otro patrón o norma, sostenía, que el proporcionado por los artículos mismos, como productos del trabajo de los hombres. Un sistema de crédito que pusiese el dinero al alcance de todos en proporción a su capacidad para producir, aseguraría trabajo para todos y producción abundante sin necesidad de ningún sistema estatal de 'talleres nacionales' (4) o cuaquier otra estructura elaborada de asociaciones. El crédito gratuito (5), y limitado sólo por la capacidad de producción, aseguraría amplios mercados y la retribución de todo productor con arreglo al valor social de su producto. Asegurado esto, nada más había que hacer por el Estado o por cualquier otra autoridad dotada de poder coactivo. Los productores individuales, empleando sólo las formas de asociación voluntaria que las condiciones de producción requiriesen, harían lo demás por sí mismos." (I: 207).

[Para Proudhon los males de la sociedad moderna residen en la esfera de la circulación de mercancías, donde el monopolio coarta los sanos esfuerzos de los productores. En este punto, Proudhon aparece como la versión pequeñoburguesa del liberalismo de Adam Smith. Proudhon no ataca la apropiación privada de los frutos del trabajo ni la división de la sociedad en individuos atomizados ("recíprocamente indiferentes", diría Marx). El trabajo sobre la base de la propiedad privada es visto como natural, y sólo es censurable en la medida en que adquiriere el carácter de monopolio. Ahora bien, el punto de vista de Proudhon surge del ambiente social de las pequeñas ciudades de Francia en la primera mitad del siglo XIX, pero se muestra incompatible con las condiciones de la gran industria (aún con el nivel de desarrollo alcanzado por ésta a mediados del siglo XIX). Proudhon no comprende el capitalismo, ni el papel que juega en este el Estado.]

La instauración de un sistema de crédito gratuito requiere, a pesar de los reparos de Proudhon, de la intervención del Estado. Pero ésta debe ser limitada: "Corresponde al Estado declarar cuáles son las relaciones económicas justas, no determinar las manifestaciones de la libertad." (I: 206) (6). El resto tenía que ser reservado a la libre actividad de los productores. Proudhon confiaba en "la capacidad inherente en la clase obrera para su propia expresión y su propia organización. Siendo un autodidacta, estaba convencido de que la sagacidad natural del aldeano le permitía dominar fácilmente cualquier rama del saber que le interesase." (I: 207) (7). 

Buenos Aires, miércoles 1 de febrero de 2012

NOTAS:

(1) Cole dedica a Proudhon el capítulo XIX de su obra (I: 202-219). 
Las obras principales de Proudhon son: 

Qu'est-ce que la propriété? (1840). La edición de 1849 se encuentra disponible online en: http://www.archive.org/stream/questcequelapro02prougoog#page/n8/mode/2up


Avertissment aux propriétaires (1842)


Système de contradictions économiques, ou philosophie de la misère (1846). Ver online la primera edición en: http://www.archive.org/stream/systmedescontra00prougoog#page/n13/mode/2up


(2) Bajo este rótulo incluía tanto al sansimonismo ortodoxo (sociedades anónimas dirigidas por sabios e industriales) como las escuelas de Blanc, Fourier, Owen, Buchez. 

(3) Para una exposición general de las ideas de Cabet, ver  http://miseriadelasociologia.blogspot.com/search/label/Cabet%20Etienne

(4) Para la propuesta de los Talleres Nacionales (1848), impulsada por el socialista francés Louis Blanc, puede consultarse: http://miseriadelasociologia.blogspot.com/2011/09/historia-del-movimiento-socialista-21.html

(5) El crédito gratuito era un proyecto que consistía en proporcionar capital a todos los productores dispuestos a producir bienes y servicios. El capital sería proporcionado por un banco nacional, cuyos fondos iniciales serían reunidos mediante una contribución impuesta a los capitalistas y latifundistas, más una deducción sobre los salarios de los empleados públicos. El banco debía ser una entidad autónoma (no dependiente del Estado).Daría crédito a productores individuales y, de ser necesario, a asociaciones obreras. Por sus créditos, el banco cobraría un pequeño interés, destinado a cubrir sus gastos de administración. Proudhon llamó mutualismo a este sistema.


(6) "No concebía la abolición del Estado en el sentido de implicar la falta de una constitución o de una base legal para la nueva sociedad. El Estado al que se oponía era el que llamaba Estado de la 'política', en oposición a la estructura constitucional requerida para proporcionar una base adecuada a la organización del trabajo." (I: 213). Las tareas fundamentales del nuevo "Estado" consistirían en garantizar el sistema reformado de propiedad y el banco de crédito gratuito. (I: 213).


(7) Proudhon tenía facilidad para aprender. Fue un "hombre de negocios sumamente competente". Tomó parte en varios negocios, incluyendo la gerencia de una empresa de transportes. (I: 208).

5 comentarios:

Bocha... el sociólogo dijo...

Hola, te he enlazado a mi blog www.bochaelsocilogo.blogspot.com
espero tu visita por mi tallerblog.


Saludos rituales, Bocha.

Ariel Emilio Ernesto Mayo (1970) dijo...

Muchas gracias Bocha, paso por tu blog.

Anónimo dijo...

Proudhon en ningún momento manifiesta que la ley se pueda sostener a sí misma, al contrario, en Proudhon la ley está siempre en constante transformación a partir de la acción humana.
Proudhon en ningún momento dice que el poder hace malos a los hombres, Proudhon propone un sistema de democracia directa, similar a los antiguos griegos o a la propuesta de Gramsci (digo similar, para darte una idea, porque se ve que no conocés sobre anarquismo).
En ningún momento Proudhon concibe la sociedad como una reunión de familias, absolutamente nada que ver. ¿De dónde sacaste eso?.
Proudhon no es reformista, en el sistema de producción los productos circulan como en cualquier sociedad, en sus sistema existe un mercado como existe en cualquier sociedad nos guste o no. Parta entender mejor la historia de los mercados podés recurrir a Polanyi. Una sociedad sin mercado es utopía, el mercado solo puede ser eliminado por coerción (autoritarismo) y a la vez siempre surgió, surge y surgirá un mercado negro.
Proudhon no transforma el problema social en moral, Proudhon intentá una nueva forma de organización social y eliminar las relaciones de producción capitalistas.
¿Proudhon no ataca la apropiación privada de los futos del tarbajo ni la división de la sociedad en individuos atomizados? Proudhon ataca eso mucho antes que Marx ¿Proudhon no comprende el capitalismo? ¿Es una broma eso?

Ariel Mayo (1970) dijo...

Comienzo, como muchas veces, con un agradecimiento y una queja. Agradezco al lector anónimo por su lectura del texto y por los comentarios; me quejo de no tener un nombre para poder referirme en mi respuesta. Voy al grano. El propósito de estas notas (reconozco que el título "Historia de movimiento socialista" es pomposo) consiste en extractar y comentar la obra clásica de Cole. Ni más ni menos. En la medida de lo posible (mis tiempos son cada vez más escasos y ello se nota en la discontinuidad en la publicación de las notas), pretendo agregar fichas de lectura de los autores clásicos, como es el caso de Prodhon, entre otros. Es por ello que en la nota comentada la obra de Proudhon está analizada en base al texto de Cole. ¿Es preferible una lectura directa de la obra de Proudhon? Por supuesto que sí. De hecho, al final del texto agrego enlaces a las principales obras de Proudhon en su lengua original, para que el lector inquieto se forme su propia opinión sin necesidad de recurrir a andadores. Respecto a la cuestión del mercado y de la circulación mercantil, intentaré formular mi posición al respecto en un artículo en este mismo blog. Adelanto al lector que no estoy de acuerdo con sus afirmaciones de que "una sociedad sin mercado es utopía" y de que "el mercado sólo puede ser eliminado por coerción (autoritarismo)". Saludos,

Simon dijo...

Hola, gracias por la respuesta. No tengo blog. Mas allá de eso, soy un laburante autodidacta. Entiendo que es el texto es un comentario de la obra de Cole, su desconocimiento de la obra de Proudhon es notorio, por eso las aclaraciones pertinentes. Se tergiversan tanto las ideas de Proudhon, que parece hubiera un afán de ocultarlo, más que de debatirlo. Con respecto al tema del mercado, muchos compañeros anarquistas son partidarios del sistema anarco-comunista donde el mercado desaparece por completo, otros son mutualistas o colectivistas, sistemas donde sigue existiendo un mercado. También muchos anarco-comunistas tienen la opinión de que tanto el mutualismo como el colectivismo son casi imprescindibles como modelos de transición, en fin hay diferentes opiniones y personalmente todas me parecen respetables y deseables. Aguardo tu texto sobre la cuestión del mercado. Saludos