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viernes, 11 de marzo de 2011

APUNTES SOBRE EL PENSAMIENTO "NACIONAL Y POPULAR" EN LOS TIEMPOS DEL KIRCHNERISMO (SEGUNDA PARTE)


Ahora bien, ¿en qué consiste la transformación llevada a cabo por el peronismo? Brienza la describe así: "El peronismo es la forma plebeya que ha encontrado la Argentina para democratizarse. Por eso está vivo. Porque sus militantes, sus cuadros, sus dirigentes tienen hambre, tienen ganas. Desean. (...) En el peronismo todavía hay 'negros muertos de hambre'. Por eso están todo el tiempo conspirando, sucediéndose, peleando y reproduciéndose. Allí encuentra este movimiento. todavía, su valor subversivo en esta sociedad.". Dejando de lado la curiosa afirmación de que sólo los militantes peronistas tienen "hambre y ganas" (a Brienza le vendría bien recorrer algún centro cultural barrial, algún bachillerato popular, alguna agrupación barrial o darse una vuelta por un local de la izquierda "paleolítica" para expandir su visión de la realidad), que resulta todavía más curiosa si se tiene en cuenta que el peronismo ha sido el partido gobernante a lo largo de la última década y que, por tanto, sus militantes han tenido "hambre"...de cargos gubernamentales que estaban al alcance de la mano. Otra vez Brienza nos ofrece, sin querer, una pintoresca muestra de pensamiento elitista, al postular que sólo el peronismo posee el "deseo" y tiene la cualidad de "ser viviente" en política. También pasa por alto el hecho paradójico de que el "deseo" del peronismo encarnó en la década del '90 en el proyecto menemista, detrás del cual se encolumnó el grueso del actual partido gobernante. Todo esto es algo a lo que los intelectuales de la izquierda "híperracionalista" no podremos acceder jamás, habida cuenta de que Brienza nos ha despojado de la capacidad de desear.

Es mejor pasar a la caracterización que hace nuestra autor de la transformación implementada por el "kirchnerismo". Hay que comenzar diciendo que, más allá de sus alusiones a la "democratización", a la "redistribución de la riqueza", los logros apuntado por Brienza son bastante modestos, sobre todo si se tiene en cuenta que afirma que "el hecho de que una muchacha estudiante de Derecho de La Plata sea presidenta de la Nación y, además, ose plantarse de frente a las viejas élites, y decirles que el Estado no responde a las viejas corporaciones, es un hecho subversivo de un alcance inmenso. Significa que en la Argentina todo sigue siendo posible". Grandes expectativas requieren grandes realizaciones, pues de lo contrario se corre el riesgo de quedar un tanto descolocado. ¿Qué realizaciones adjudica Brienza al "kirchnerismo"?

En concreto, Brienza enumera dos grandes logros: a) "ha logrado cierta movilidad social en todos los terrenos"; b) "la construcción de un capitalismo de empresarios amigos que [reemplaza] a los amigos de los 'capitalismos ya construidos'". Vayamos despacio. Respecto al primero de estos "logros" hay que decir lo siguiente. En una sociedad capitalista (capitalismo es una palabra de la que nuestra autor se cuida mucho de utilizar), no existen posiciones sociales inmóviles, que perduren por los siglos de los siglos. Mientras que en el feudalismo los hijos y nietos de un noble siguían siendo nobles por el mero hecho de ser sus descendientes legítimamente reconocidos, en el capitalismo los hijos de Mauricio Macri pueden caer en la pobreza (aunque esto sea altamente improbable) si su padre maneja su fortuna particular con el mismo talento que demuestra en política. Esto es así no porque el capitalismo es una sociedad democrática (esto es otro asunto) , sino porque se trata de una forma de organización social en la que el poder reside en las cosas (cuya expresión más acabada es el dinero) y no en las personas. En Argentina que, repito, es una sociedad capitalista, existe movilidad social pues, de lo contrario, tendríamos otro tipo de organización social.

Llegado a este punto, corresponde preguntarse por el sentido que da Brienza a su afirmación. No puede ser una mera constatación del hecho de la existencia de la movilidad social, debido a que esto impediría diferencial al "kirchnerismo" del menemismo, del alfonsinismo o aún de la dictadura militar, pues en todas estas épocas hubo movilidad social. Este no puede ser el camino. Pero tal vez Brienza quiso decir que durante el gobierno de Cristina Fernández la movilidad social aumentó, es decir, que una número mayor de trabajadores se está convirtiendo en empresarios. Sin embargo, no aporta ningún dato estadístico al respecto.

Cabe la posibilidad que estemos enfocando mal la cuestión. Brienza no plantea las cosas tan a la tremenda. Él simplemente dice que el "kirchnerismo" ha logrado cierta movilidad social en todos los "terrenos". ¿Cuáles son estos terrenos? Aparentemente se refiere a los terrenos moral, económico, político y cultural: "En nuestro país (...) hay una desprolija movilidad social que pone los pelos de punta a todos aquellos que se creen parte de una aristocracia moral, económica, política y cultural, por ejemplo." La "subversión" llevada a cabo por el peronismo se reduce a decir en forma rebuscada y confusa algo que ya había sido dicho hace más de 160 años. En el Manifiesto Comunista (una lectura que supongo que Brienza considera anticuada), Marx y Engels, que hasta donde sabemos no eran "kirchneristas", habían afirmado que en el capitalismo todo lo sólido se desvanece en el aire. Pongamos las cosas en su sitio. En Argentina hubo un crecimiento económico fenomenal a partir de 2003. Dado que no se produjo una revolución ni nada parecido, ese crecimiento tuvo un carácter capitalista (que inclusive aprovechó la legislación laboral menemista de los '90). El capitalisno significa explotación, y esto ha sido particularmente evidente en el caso de los trabajadores rurales, los textiles, los tercerizados, etc. Sin embargo, una economía capitalista en auge genera posibilidades de enriquecimiento y de ascenso social. Esto es evidente, pero resulta oscuro para autores que han quedado deslumbrados por las invocaciones a lo "nacional y popular", y que han dejado la reflexión en manos de los "híperracionalistas". A esto se reduce la movilidad social a la que alude Brienza.

El otro gran logro del "kirchnerismo", siempre según Brienza, consiste en la construcción de un capitalismo de "amigos de los 'capitalismos ya construidos'". Brienza sostiene que esto es otra expresión de la "cierta movilidad social" a la que hicimos referencia en los párrafos anteriores. Para evitar repetir lo ya escrito, hay que decir que una economía capitalista en crecimiento como es la argentina desde 2003 (y en la que se han modificado las pautas del modelo de acumulación imperante en la década del '90) supone, entre otras cosas, la aparición de nuevos capitalistas, que pueden llegar a constituir o no nuevas fracciones de la clase dominante. Así planteadas las cosas, resulta difícil comprender el porqué deberíamos preferir estos capitalistas a los anteriores (que, por otra parte, tampoco desaparecieron), pues estos nuevos empresarios son amigos del gobierno "nacional y popular", pero no son tan "amigos" de los trabajadores que trabajan en sus empresas. Creo que la expresión que emplea Brienza es particularmente desafortunada, y que expresa mal una idea que forma parte de las tesis centrales del pensamiento "nacional y popular", esto es, la tesis de la burguesía nacional.

Brienza plantea que el carácter subversivo del "kirchnerismo" radica en que en la Argentina "todo sigue siendo posible". Como ya hemos tenido oportunidad de ver, ese "todo se encuentra limitado por la existencia del capitalismo. No podemos ir más allá. La "subversión" que nos propone Brienza está muy lejos del "combatiendo al capital", y puede conciliarse perfectamente con las compras en el shopping. Es el mismo Brienza quien, refiriéndose a la situación del periodismo, aclara el carácter de la nueva "subversión": "...en el periodismo (...) nadie quiere que desaparezcan o sean reemplazados los miembros de la élite que ocupan espacios de poder desde hace varios paradigmas. Se trata simplemente de que, además de aquellos empresarios de medios hegemónicos, cuyo valor principal es el de haber heredado las empresas de sus antepasados, exista la posibilidad de que gente como Roberto Caballero, hijo de un carpintero de Villa Celina, también tenga el derecho de ser director de un diario. Eso es subversivo en sí mismo. Y el Estado debería garantizar esa posibilidad ofreciendo una pauta oficial que asegure un tratamiento desigual hacia los desiguales. Porque esa es la verdadera igualdad. Lo otro es, sencillamente, apego a los privilegios heredados por parte de los anticuarios." Para nuestro autor el hecho "subversivo en sí mismo" es... el reconocimiento del carácter natural y eterno del capitalismo. Nada más.

Mataderos, viernes 11 de marzo de 2011

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