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sábado, 1 de septiembre de 2012

NOTAS DE METODOLOGÍA: EL CONCEPTO DE VARIABLE Y EL PROCESO DE OPERACIONALIZACIÓN EN CIENCIAS SOCIALES: NOTAS A UN TEXTO DE FRANCIS KORN


Francis Korn es una socióloga argentina, graduada en la UBA en 1961. Se doctoró en Antropología por la Universidad de Oxford (1970). Fue directora del Centro de Investigaciones Sociales del Instituto Di Tella. También se desempeñó como Directora del Departamento de Sociología de la UBA.

Korn es autora de la “Introducción” a la obra Conceptos y variables en la investigación social (Buenos Aires, Nueva Visión, 1971), una compilación de artículos sobre la problemática de las variables en las ciencias sociales. El libro reúne trabajos de Paul Lazarsfeld (1901-1976), Barton y Menzel.

El estudiante de ciencias sociales suele padecer los cursos de Metodología de la Investigación como una especie de tormento refinado, sobre todo porque la práctica de la investigación se encuentra divorciada de la práctica cotidiana de los estudiantes. Además, los manuales presentan la materia como una especie de recetario de cocina, con el que el chef de turno puede manipular todo lo humano y lo divino.

Es por eso que conviene revisar viejos textos, que presentan con claridad cuestiones que han adquirido la dignidad de embrollos. En este sentido, la introducción mencionada constituye una buena presentación del concepto de variable.

La autora comienza señalando el carácter impreciso del término, consecuencia de su uso indiscriminado, que lleva a que se utilice la palabra “variable” como sinónimo de “dimensión de un objeto” (p. 9). Si la teoría social pretende no quedar relegada al territorio del ensayo, es preciso que se vea confrontada permanentemente con la realidad para poder así calibrar la validez de sus explicaciones. De allí que resulte importante transcribir la definición formulada por Korn del concepto de variable:

“el significado completo de la palabra «variable», tal como es usada en ciencias sociales, contiene no sólo la connotación de «aspecto» o «dimensión» de un fenómeno, sino también la propiedad de estos aspectos o dimensiones de asumir distintos valores.” (p. 10).

Cuando se habla de variable, se corren dos riesgos: por un lado, la noción puede quedar reducida a la del concepto, es decir, limitada a lo exclusivamente teórico; por otro lado, puede ser confundida con la de indicador, circunscripta por tanto a los aspectos empíricos de la cuestión. En otras palabras, puede designar tanto a la definición puramente teórica, como a los aspectos meramente empíricos. Para superar esta imprecisión, Korn enlaza la definición de variable con la del proceso de operacionalización.

“El tipo de clasificación (real o nominal) y la particular connotación de los términos incluidos en una proposición sociológica dependen del completo cuerpo teórico en que esta proposición está contenida. Pero si una proposición tiene el status de hipótesis científica, es decir, si su verdad depende de la posibilidad de refutación empírica, sus variables deben ser traducidas a conceptos mensurables. Normalmente, las proposiciones sociológicas se expresan en términos que se refieren a cualidades de objetos o relaciones entre ellos, y no a perceptos. Corresponden a la categoría de «hechos sociales no manifiestos» en la terminología de Durkheim. Como la prueba empírica implica medición, es necesario estudiar estos hechos sociales no manifiestos por los hechos sociales manifiestos que las representan. Es decir, es necesario definir las variables teóricas contenidas en una hipótesis en términos de variables empíricas. A estas últimas se las llama indicadores.” (p. 10-11).

La operacionalización es el proceso por medio del cual los conceptos (que son, aunque suene tautológico, teóricos, es decir, que no tienen directamente referentes empíricos) son convertidos en indicadores. Es el proceso que media entre la teoría y la realidad. No es realizado de manera automática o siguiendo una receta prestablecida, sino que es construido por el investigador a partir de su marco teórico. Esto es así porque a partir de la definición del concepto se desprende la cantidad de dimensiones analizadas. Y, como es sabido, existen diferentes corrientes teóricas en las disciplinas sociales. Dichas corrientes se encuentran enfrentadas entre sí y proponen diferentes maneras de ver la realidad social. Además, cada investigador construye un problema particular, determinando así la mayor o menor complejidad de la operacionalización.

Korn describe así las etapas del proceso:

“el proceso lógico en la operacionalización de una variable requiere los siguientes pasos:
(i)            Definición nominal de la variable a medir;
(ii)          Definición real: enumeración de sus dimensiones;
(iii)         Definición operacional: selección de indicadores.” (p. 11).

La definición nominal no es otra cosa que el concepto. La noción de dimensión se refiere a la propiedad de ser parte de una totalidad mayor, a cada uno de los aspectos discernibles de una variable (p. 11). Si los conceptos son las variables teóricas, los indicadores son las variables empíricas, que pueden indagarse directamente en la realidad.

En este punto, Korn hace una aclaración importante:

“Obviamente, la cantidad de operaciones que hay que realizar con cada una de las dimensiones de una variable para volverla mensurable depende de su distancia al plano empírico. También hay que tener en cuenta que la cantidad de indicadores que se use para representar una variable dependerá no sólo de su complejidad conceptual, sino de la cantidad de pruebas empíricas que requerirá su validación.” (p. 10-11).

A partir de lo anterior, la autora explica la noción de índice:

“La medida compleja que se obtiene combinando los valores obtenidos por un individuo en cada uno de los indicadores propuestos para la medición de una variable se llama índice. La diferencia entre un índice y un indicador es entonces de grado. Un índice es un complejo de indicadores de dimensiones  de una variable y constituye, por lo tanto, el indicador total de una variable compleja.” (p. 12).

La práctica del proceso de operacionalización sirve para demostrar que la metodología no puede ser reducida a una receta aplicable por igual a todos los problemas. El pasaje desde el concepto al indicador es guiado en todo momento por la teoría. El investigador que pretende invocar la neutralidad de la ciencia recurriendo a las técnicas olvida que sin teoría no hay investigación. Y la teoría no es neutral, implica un punto de partida determinado, un lugar especial desde donde mirar el mundo.


Buenos Aires, sábado 1 de septiembre de 2012

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