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domingo, 4 de marzo de 2012

HISTORIA DEL MOVIMIENTO SOCIALISTA (27): PROUDHON (1809-1865). SEGUNDA PARTE.

Esta nota es la continuación de: http://miseriadelasociologia.blogspot.com/2012/01/historia-del-movimiento-socialista-26.html


Aclaración previa. Todas las citas provienen, salvo indicación en contrario, de: Cole, G. H. D. (1980). Historia del pensamiento socialista. I: Los precursores, 1789-1850. México D. F.: Fondo de Cultura Económica. La traducción es de Rubén Landa. En números romanos indico el número de volumen, y en arábigos la página.

La teoría social de Proudhon se apoya en dos supuestos básicos:

a) La sociedad es concebida "como si se tratase de una actividad económica en pequeña escala y de pequeños grupos sociales. En realidad pensaba especialmente en familias aldeanas que cultivaran pequeñas granjas, o en artesanos individuales dedicados a la producción en pequeña escala, y consideraba la tendencia hacia una organización industrial en gran escala como el resultado principal de una desigualdad económica y de condiciones sociales injustas." (I: 210-211). [La caracterización de la gran industria se comprende porque al concentrar los medios de producción creaba un monopolio que aplastaba a los pequeños productores.] as

b) La reforma de la sociedad es posible porque "existe una economía natural basada en el cambio mutuo, que aseguraría un equilibrio de intereses, mientras no interviniesen en ella ni el Estado ni los monopolios." (I: 213).

A partir de estos supuestos, Proudhon edificó su concepción de las vías para lograr la transformación de la sociedad. Es a partir de ellas que cobran sentido tanto el papel que asigna al Estado como el énfasis en la creación de un sistema de crédito gratuito.

En su opinión, la instauración de un sistema de cambio libre de los monopolios permitiría aprovechar los beneficios de la división del trabajo que, en las condiciones del capitalismo, degradaba a los trabajadores. En un régimen de cambio libre y de producción individual, la división del trabajo produciría abundancia, pues por medio de ella se potenciarían las capacidades individuales. Lo mismo ocurriría con la competencia que, de fuente de opresión para los obreros en la sociedad actual, "sería un bien bajo las condiciones del cambio libre, porque entonces estaría abierta a todos y no limitada a aquellos que tuviesen un monopolio de la propiedad del capital y del acceso a los mercados." (I: 213).

La supresión del monopolio se hallaba en estrecha relación con la concepción del valor sustentada por Proudhon. Según él, "no existe  verdadera diferencia económica entre la producción, distribución y cambio. Todas ellas no hacen más que cambiar la forma de las cosas. (...) todo trabajo útil crea valor, y merece retribución en la medida en que lo estime el comprador.  Las oscilaciones de un mercado verdaderamente asegurarán a cada hombre el equivalente del valor que haya creado, ya sea como productor directo o porque ayude al consumidor a obtener  lo que necesita. Todo trabajador útil tiene derecho en justicia a recibir el valor que su trabajo tenga para los otros hombres." (I: 214). Para Proudhon, las clases productoras se componían de obreros asalariados, artesanos maestros de pequeños talleres y los comerciantes, pues todos ellos efectuaban un trabajo útil. Los detentores de monopolios, en cambio, se aprovechaban de su posición privilegiada (obtenida generalmente por medios políticos) para apropiarse del valor generado por los productores. De ahí se deriva la necesidad de eliminar los monopolios, para encauzar el sistema económico a su funcionamiento "natural", esto es, la producción mercantil.


La posición de Proudhon frente al tema de la propiedad se deriva de sus concepciones económicas. A pesar de que en su obra más famosa, Qu' est-ce que la propriété, definió a la propiedad como un robo, "no quería decir con esto que toda la propiedad privada debiera terminar. Se oponía a ella únicamente cuando adquiría la forma de una propiedad absoluta, de tal modo que implicaba la negación de la existencia de interés social (...) Deseaba asegurar a cada hombre la posesión privada de la propiedad que necesitase la producción, y durante todo el tiempo que él y sus herederos la utilizasen, pero no más tiempo. Pensaba que esto podía hacerse en el caso de los campesinos entregando la propiedad de la tierra a las comunidades, pero reconociendo de una manera completa el deseo de asegurar la posesión como un medio necesario para asegurar los frutos de su trabajo. De ahí que propusiese un sistema de derecho garantizado a ocupar la tierra,siempre que fuese utilizada de una manera productiva, incluyendo el derecho del campesino a transmitir la tierra a sus herederos con las condiciones de que pudiesen continuar cultivándola." (I: 212-213).


[Proudhon se manifiesta en todo momento como un celoso defensor de la pequeña propiedad. Su defensa de los trabajadores se apoya en la idea de que la sociedad tiene que garantizar la propiedad del producto del trabajo a los obreros. Como ya señalamos varias veces, Proudhon se mueve dentro de órbita intelectual de la producción mercantil, cuyo eje es la propiedad privada de los medios de producción y cuya consecuencia es el capitalismo. Hay que decir que Proudhon nunca llegó a comprender la fuerza de la gran propiedad capitalista, y quedó encerrado en la dicotomía monopolio vs propiedad individual.]

La desconfianza de Proudhon hacia el Estado se derivaba de su teoría política. Su ideal era la gran Revolución Francesa de 1789, que había dado a luz las concepciones de justicia social y de libertad individual. En su opinión, justicia y libertad eran inseparables, y la expansión de las funciones del Estado conspiraba contra la libertad individual. Proudhon pensaba que "todas las formas de gobierno son injustas, porque todas se basan en la negación de la igualdad humana, y establecen una relación injusta entre los hombres. (...) aspiraba a que al fin los hombres se viesen completamente liberados del gobierno; y a que la futura organización de la sociedad se redujese a las relaciones entre hombre y hombre en circunstancias de libertad mutua completa." (I: 210). 

[Esta concepción de la política va de la mano con su defensa de la pequeña propiedad y de la producción en pequeña escala. Proudhon concibe al Estado en términos precapitalistas (es decir, el Estado anterior al surgimiento de la gran industria). De este modo, define la opresión estatal de manera abstracta, como una coerción ejercida sobre el individuo mpas que como un órgano de opresión de clase. Dado el punto de partida de Proudhon, las clases sociales quedan relativamente invisibilizadas, en detrimento de los individuos, que pasan a ocupar el centro de la escena. En este sentido, cabe decir que Proudhon está muy cercano al liberalismo.]

Proudhon propone al contrato como forma de organización capaz de resolver las dificultades planteadas por el Estado. "La esencia del 'contrato' (...) es que cada hombre debe ser libre para hacer los arreglos que le plazcan con otros hombres, bajo condiciones que garanticen que todos pueden contratar libremente, y que ningún monopolio de poder o de la riqueza altera la justicia del contrato. 'Contrato', para Proudhon, es esencialmente el hecho de contraer libremente una obligación por parte de un individuo responsable, por consiguiente, la forma necesaria de actuar de los hombres que viven en una sociedad libre. Llegan a esta concepción del 'contrato' hasta el punto de desconfiar de todas las formas de asociación que requieren la renuncia de los hombres a la acción directa de su capacidad individual, en favor de una acción mediante cualquier clase de agente colectivo o representativo que les prive de su responsabilidad personal. Admitía que cuando, por razones técnicas, es necesario organizar las industrias y los servicios en gran escala, la asociación no puede evitarse, pero quería que se redujese a un mínimo. Creía que la mayor parte de la labor de la sociedad podía realizarse a base de la acción individual sin necesidad de organización colectiva." (I: 210).


[Como se indicó anteriormente, la concepción política de Proudhon no roza la problematica del Estado moderno. Se trata de una teoría política propia de un período de transición, en el cual la mayor parte de la producción gira en torno a relaciones sociales que han quedado desfasadas frente a nuevas formas organizativas. Proudhon representa la fuerza de la pequeña propiedad en Francia, y su resistencia frente a la expansión de las relaciones capitalistas, que amenazaban a muchoes de los pequeños propietarios con el deslizamiento hacia las filas del proletariado. Esto no debe llevar a pensar que Proudhon era un sentido burgués en sentido peyorativo. No debe olvidarse que los pequeños propietarios que defendía eran mayoritariamente productores directos (campesinos y artesanos), no rentistas ni explotadores de la fuerza de trabajo ajena.]

Buenos Aires, domingo 4 de marzo de 2012

1 comentario:

Anónimo dijo...

La llamada "producción mercantil" no tiene como conscuencia el capitalismo. Eso es un determinismo marxista ortodoxo anacrónico, Castoriadis, Polanyi, hasta Gramsci pueden ayudar a despejar esa confusión mecanicista.
¿Proudhon deja las clases invisibilizadas? Lee "La capacidad política de la clase obrera" y después lo charlamos.
¿Proudhon está en contra de la organización colectiva? Para Proudhon no existe nada fuera de la organización colectiva. Para Proudhon el individualista aislado que plantea el liberalismo, no existe en la realidad, es sólo una abstracción.
El Estado: es cierto que después de Proudhon se han hecho muchos avances en el análisis del Estado, pero el que no entendió nunca la escencia del Estado es Marx, eso era una disputa entre anarquistas y marxistas en el siglo XIX, hoy ya es un suceso histórico que no admite ni siquiera debate.