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domingo, 2 de diciembre de 2012

CARLOS TOMADA Y JOSÉ PEDRAZA, O CÓMO EL ESTADO DEFIENDE LA DEMOCRACIA EN EL TRABAJO Y EN LOS SINDICATOS


La historia es conocida. Pero las historias conocidas son las menos conocidas de las historias, así que conviene recordarla.

Todos los discursos, todos los argumentos, todas las teorías sobre la democracia que andan circulando en los ámbitos políticos y académicos, tienen en común el reconocimiento a ultranza de la separación entre lo político, ligado a la esfera pública, y lo privado, fruto de las decisiones “libres”, “consentidas”, de los individuos. Así, por ejemplo, se da la monstruosidad de que el ámbito del trabajo, aquella actividad que hacemos la mayoría de las personas la mayor parte de nuestra existencia, queda fuera del terreno de la discusión acerca de la democracia. En una sociedad como la nuestra marcada por la existencia de la propiedad privada (temas que es otro de los grandes olvidados del mundo académico y político oficiales), el lugar donde se trabaja está marcada por la desigualdad política. La mayoría de las personas (los trabajadores) no tiene ninguna injerencia en la determinación de qué, cómo, cuánto y para qué se produce. Si nuestros tiempos no fueran tan proclives a dejar de lado las palabras claras, cabría decir con todas las letras que el lugar donde trabajamos tiene la estructura política de una dictadura. 

La dictadura de los empresarios requiere de la participación del Estado para disimular que es, precisamente, una dictadura. El Estado, “representante del interés general”, certifica que lo que ocurre en el lugar de trabajo sea el resultado efectivo de la expresión de la voluntad libre de trabajadores y empresarios. La arbitrariedad es castigada y reprimida. 

Si usted, señor trabajador, reclama participación en la toma de decisiones, el Estado le responde: 

- Usted aceptó libremente las condiciones en que trabaja. - Si quiere otra cosa, váyase a otra empresa o hágase empresario.

En nuestro país, el kirchnerismo, que ha llevado adelante un nuevo régimen de acumulación de capital, que combina elementos del neoliberalismo de los ’90 con un neodesarrollismo, ha hecho un culto de la intervención del Estado en los asuntos económicos. Por supuesto, el Estado aparece como el héroe que salva el día. De más está decir que este culto tiene que ocultar bajo la alfombra cualquier mención a la dictadura de los empresarios y al papel que juega dicho Estado en el mantenimiento de dicha dictadura. 

Carlos Tomada es ministro de Trabajo de los gobiernos kirchneristas desde 2003. Su papel en el mantenimiento de la fantasía que ensalza el papel del Estado es notorio. Hay que decir que para que se mantenga la dictadura de los empresarios en los lugares de trabajo es preciso que haya sindicalistas partidarios de la dictadura. En otras palabras, la dictadura empresaria en la empresa requiere sindicalistas antidemocráticos. En nuestro bendito país abunda esta clase de dirigentes sindicales, y todos ellos fueron cobijados y mimados por el ministro Tomada. 

A continuación reproduzco una parte de las escuchas telefónicas que obran en poder del Tribunal Oral N° 21, que juzga a los acusados por el asesinato del militante del Partido Obrero Mariano Ferreyra. Como es sabido, Ferreyra fue asesinado el 20 de octubre de 2010 por una patota del sindicato Unión Ferroviaria, cuyo máximo dirigente era José Pedraza. La patota procuró reprimir una manifestación a favor de la incorporación de los empleados tercerizados a planta permanente  En otras palabras, la patota del sindicato defendía el mantenimiento de peores condiciones de contratación y de trabajo para una parte de los trabajadores (los tercerizados). Y cuanto peores son las condiciones laborales, más sólida es la dictadura de los empresarios. 

El diálogo entre Pedraza y Tomada fue realizado el 14 de enero de 2011, a posteriori del asesinato de Ferreyra. Tomada sabía con quien estaba hablando. La transcripción se encuentra en el libro de Rojas, Diego (2012). ¿Quién mató a Mariano Ferreyra? Buenos Aires: Booket. (pp. 191-195). 

“José Pedraza: - ¡Ministro!

Carlos Tomada: - ¡Mi querido! Escucheme una cosa, dos cosas que le voy a decir. La mejor defensa es un buen ataque (ríe), pero antes de que me digas que le llamaste cuarenta veces y todo eso. Me dijo Ciaravino (N. de E: Norberto Ciaravino, jefe de Gabinete del Ministerio de Trabajo de la Nación) que va a recibir ahí, que le estás mandando un representante de la Unión [Ferroviaria] para charlar con él…

J. P.: - Sí, porque tenemos…

C. T.: Me parece muy bien.

J. P. : …controlado el tema de los tercerizados en Ferrovías y no queremos que nadie los arrastre. 

C. T.: Me parece muy bien. Y hay que empezar a trabajarlos políticamente. Segundo, te aviso que hoy acá en la entrada del Ministerio me he encontrado con el compañero Sobrero (N. de E.: Rubén “Pollo” Sobrero, delegado gremial ferroviario y dirigente de la línea Sarmiento, dirigida por los sectores de oposición a Pedraza).

J. P.: - ¡Sobrero!

C. T.: - Yo hacia, qué te puedo decir, hacia diez años que no lo veía…

J. P.:-  Fácil. 

C. T.: -  …fácil que no lo veía. Me saludó muy amable. Me dijo que él no tiene nada que ver con estos quilombos, que para él es una vergüenza lo que están haciendo. Este… Lo vi muy educadito. Lo único que le faltaba era que se peinara con gomina. 

J. P.:  - ¡Es de los míos, carajo!

(…)

C. T.: Él [Sobrero] los estaba puteando a los del PTS y a los del …

J. P.: Sí, sí, a los del PO.

C. T.: - Y a los del Partido Obrero, imagínate.

J. P.: -  Quería conocer si es pura verdad unos arreglos hechos con Maturana (N. de E.: Omar Maturana, secretario general de La Fraternidad, sindicato de los conductores del ferrocarril) para que levanten el paro.

C. T.: - Ay Dios mío…Lo que pasa, sabés viejo, es… No sirven para nada los arreglos hechos con Omarma que, a los cinco minutos no…

J. P.: - Sí, sí.

C. T.: - Lo que le dije, fue. No hicimos ningún arreglo. Lo que le dije, la verdad, es que… Estaba Schiavi (N. de E.: Titular de la Secretaría de Transporte. Ex jefe de campaña de Mauricio Macri y que se encontraba junto a Pedraza y “El Gallego” Fernández el 20 de octubre, en un congreso de la especialidad.)… Que en realidad esto se iba a hacer. Y que no era en su contra ni de la Unión ni de, mucho menos, en contra de La Fraternidad. Le di muy a entender que qué carajo se metía él, digamos, de alguna forma, elegantemente, porque sabés que con Omar si no hablás con cuidado se le sale la cadena.

J. P.: - Sí.

C. T.: Después lo que le planteé…

J. P.:- Preguntale a Schiavi…

C. T.: Sí, por eso. Tal cual. Luego lo que sí le dije es que si es necesario que alguna gente de él entre, este, bueno, eso es una cosa que se puede conversar. Luego fundamentalmente el planteo era que hay que hacer un laburo sindical sobre estos tipos que entran porque no son todos del PTS o del…

J. P.: - No, no, no.

C. T.:- Hay un montón que se los puede ganar y entonces, porque ahí llegamos, después que íbamos a hablar con la Unión también. De manera que estos pensaran en meterlos en una especie de curso de capacitación y qué sé yo y empezar a hacerles la cabeza…

J. P.: Bueno, nosotros estamos, hemos estado y estamos trabajando en eso.

C. T.: - Por eso, me parece, digo, que hay gente de la Unión, más jóvenes o que tienen trayectoria política, no sé cómo será su historia… O mismo que por ahí entren tipos, cuadros tuyos, este, que se trasladen de otro lado cuadros políticos para laburar…

J. P.: - Está bien, está bien. Por ejemplo, ahí en el Sarmiento. En el Sarmiento nos manejamos con una empresa de mierda pero tratamos de meter gente militante…

C. T.: - Está claro, bueno…

J. P.: - Para tratar de recuperarlo, pero bueno…

C. T.: - Y nada más. Nada más.  (…)”

Como puede observarse, Tomada plantea todo un modelo de defensa de la democracia sindical y de protección de los derechos de los trabajadores. ¿Hacen falta más comentarios?

Villa del Parque, domingo 2 de diciembre de 2012

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