Páginas vistas en total

domingo, 6 de noviembre de 2016

HOBBES Y WEBER

Thomas Hobbes (1588-1679) fue un filósofo político. Sólo forzando las cosas se lo puede considerar un sociólogo o un precursor de la sociología. En la historia de las ideas es preciso dejar de lado los anacronismos y considerar que los personajes,  los movimientos políticos y las clases sociales se encuentran anclados en su contexto específico. Aclarado esto, hay que decir que su lectura de la Revolución burguesa en Inglaterra y su comprensión del papel de la violencia en la conformación del Estado moderno, lo ubican como un autor de lectura ineludible al momento de formular la teoría social del capitalismo.

Esta nota está dedicado a examinar la Introducción del Leviatán (1651) de Hobbes. En especial, exploro sucintamente la relación entre el “conócete a ti mismo” y el comprensivismo de Max Weber (1864-1920).

Utilizo la traducción española de Manuel Sánchez Sarto: Hobbes, Thomas. (1998). [1° edición: 1651]. Leviatán, o la materia, forma y poder de una república, eclesiástica y civil. México D. F.: Fondo de Cultura Económica.  La Introducción se encuentra en pp. 3-5.




La estructura de la introducción es sencilla. Puede dividirse en cinco puntos, siendo el último de ellos el más importante a los fines de este ensayo:

1) Una afirmación del carácter materialista de la obra: la vida es definida como “movimiento de miembros cuya iniciación se halla en alguna parte principal de los mismos” (p. 3).

2) El caso de los autómatas y su “vida artificial” (p. 3). Se trata del prólogo necesario para desarrollar la concepción de la sociedad como ente artificial. Los autómatas son definidos como “artefactos que se mueven a sí mismos por medio de resortes y ruedas como lo hace un reloj” (p. 3). Hobbes compara al organismo humano con un autómata, es decir, con una creación artificial (1), despejando así el camino para proponer la metáfora del Estado como autómata.

3) El Estado es definido como artificial (al igual que la sociedad). La explicación de la metáfora del Leviatán. (p. 3) (2)

Entre las muchas innovaciones revolucionarias que contiene la obra, esta no es de las menores. Hobbes rompe con una larga tradición del pensamiento occidental, que concebía a la sociedad como la forma de organización natural de los seres humanos. Según esta concepción, el ser humano era un ser social; la vida fuera de la sociedad era inconcebible. Aristóteles (384-322 a.n.e), uno de los principales defensores del carácter social de la especie humana, afirmó “está claro que la ciudad es una de las cosas naturales y que el hombre es, por naturaleza, un animal cívico.” (3).

4) El plan de la obra. Queda claro que el punto de partida es el ser humano (p. 4) (4); de este modo, Hobbes propone el modelo individualista metodológico para analizar la sociedad, dando origen a una corriente de pensamiento entre cuyos exponentes posteriores se encuentra Adam Smith (1723-1790). Para ser más precisos, Hobbes sostiene que el análisis de lo social debe comenzar por el estudio de la naturaleza humana.

5) El uso del nosce te ipsum (conócete a tí mismo; NTI a partir de aquí) (5) permite ubicar a Hobbes entre los predecesores de la concepción comprensivista, cuyo principal representante es Max Weber (1864-1920).

Hobbes interpreta así el NTI: “Nos enseña que la semejanza de los pensamientos y de las pasiones de un hombre con los pensamientos y las personas de otro, quien se mire a sí mismo y considere lo que hace cuando piensa, opina, razona, espera, teme, etc., y por qué razones, podrá leer y saber, por consiguiente, cuáles son los pensamientos y pasiones de los demás hombres en ocasiones parecidas. Me refiero a la similitud de aquellas pasiones que son las mismas en todos los hombres: deseo, temor, esperanza, etc.; no a la semejanza entre los objetos de las pasiones, que son las cosas deseadas, temidas, esperadas, etc. Respecto de éstas la constitución individual y la educación particular varían de tal modo y son tan fáciles de sustraer a nuestro conocimiento que los caracteres del corazón humano, borrosos y encubiertos, como están, por el disimulo, la falacia, la ficción y las erróneas doctrinas, resultan únicamente legibles para quien investiga los corazones. Y aunque, a veces, por las acciones de los hombres descubrimos sus designios, dejar de compararlos con nuestros propios anhelos y de advertir todas las circunstancias que pueden alterarlos, equivale a descifrar sin clave y exponerse al error, por exceso de confianza o de desconfianza, según que el individuo que lee sea un hombre bueno o malo.” (p. 4-5).

Hay muchas cosas “modernas” en este párrafo de Hobbes. Ante todo, la noción de que “leemos” (interpretamos) las acciones de los seres humanos. Las acciones sociales (en el sentido que da al concepto Weber) (6) son un texto que debe ser leído utilizando la clave adecuada. La sociedad es concebida como un mundo simbólico, conformado por los distintos textos (sentidos) que producen las personas. Como los “escritores” de los “libros” que conforman la sociedad tienen pasiones semejantes, es posible la lectura e interpretación correctas de lo leído. Para poder hacerlo hay que sumergirse en uno mismo, aprender a leerse a sí mismo. El secreto de la sociedad (es decir, la clave para descifrar los textos) está en uno mismo. En definitiva, la tarea primordial de la teoría social es conocer la naturaleza humana.

A diferencia del camino abierto por Maquiavelo (1469-1527), quien formula una teoría de la política a partir del conocimiento empírico (el estudio de la política italiana concreta de su época), Hobbes propone ir a buscar el secreto de lo real en el interior (metafísico) de los individuos. En esto reside el error fundamental de la obra del filósofo inglés: el supuesto de que la naturaleza humana se encuentra aislada del mundo empírico, que esa naturaleza es una esencia inmutable. En la base se encuentra el postulado de la escisiòn entre la naturaleza humana y lo concreto, en el sentido de que esto último no ejerce ninguna acción sobre la primera. La “Introducción” proporciona la clave para comprender el individualismo metodológico.


Villa del Parque, domingo 6 de noviembre de 2016


NOTAS:

(1) “¿Qué es en realidad el corazón sino un resorte; y los nervios qué son, sino diversas fibras; y las articulaciones sino varias ruedas que dan movimiento al cuerpo entero tal como el Artífice se lo propuso?” (p. 3).
(2) El Leviatán es un monstruo marino que aparece en el Antiguo Testamento (por ejemplo, Isaías 27:1). Hobbes emplea la imagen del Leviatán para caracterizar al Estado: “ese gran Leviatán que llamamos república o Estado (...) que no es sino un hombre artificial, aunque de mayor estatura y robustez que el natural para cuya protección y defensa fue instituido; y en el cual la soberanía es un alma artificial que da vida y movimiento al cuerpo entero; los magistrados y otros funcionarios de la judicatura y del poder ejecutivo, nexos artificiales; la recompensa y el castigo (mediante los cuales cada nexo y cada miembro vinculado a la sede de la soberanía es inducido a ejecutar su deber) son los nervios que hacen lo mismo en el cuerpo natural; la riqueza y la abundancia de todos los miembros particulares constituyen su potencia; los consejeros, que informan sobre cuantas cosas es preciso conocer, son la memoria; la equidad y las leyes, una razón y una voluntad artificiales; la concordia, es la salud; la sedición, la enfermedad; la guerra civil, la muerte. Por último, los convenios mediante los cuales las partes de este cuerpo político se crean, combinan y unen entre sí, aseméjanse a aquel fiat, o hagamos al hombre, pronunciado por Dios en la Creación.” (p. 3).
(3) Aristóteles, Política, 1253a. Utilicé la traducción española de Carlos García Gual y Aurelio Pérez Jiménez: Aristóteles. (1986). Política. Madrid: Alianza. (p. 43). Corresponde hacer un par de correcciones al fragmento citado aquí: donde dice “ciudad”, debe decir polis, pues no es conveniente equiparar nuestra ciudad capitalista a la ciudad griega, moldeada en torno a la relación íntima entre el individuo y la comunidad. Donde dice “animal cívico”, debe decir animal social, pues Aristóteles pretende afirmar que el ser humano sólo puede vivir en sociedad (y esto era la polis para los griegos).
(4) Hobbes plantea el siguiente plan de trabajo: en primer lugar, el estudio del hombre; en segundo término, el análisis del pacto que da origen al Leviatán y las características que asume este último; en tercer lugar, la cuestión del gobierno cristiano.
(5) En rigor, se trata de la traducción latina del aforismo griego que dice “Conócete a tí mismo”, que se hallaba inscrita en el Templo de Apolo en Delfos.
(6) “La ‘acción social’, por tanto, es una acción en donde el sentido mentado por su sujeto o sujetos está referido a la conducta de otros, orientándose por ésta en su desarrollo.” El pasaje se encuentra en: Weber, Max. (1998). Economía y sociedad: Esbozo de sociología comprensiva. México D. F.: Fondo de Cultura Económica. (pág. 5).

No hay comentarios: