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domingo, 14 de agosto de 2016

DURKHEIM Y EL MÉTODO SOCIOLÓGICO: "TRATAR LOS HECHOS SOCIALES COMO COSAS"

“Una cosa se reconoce principalmente por el hecho de que no
puede ser modificada por un simple decreto de la voluntad.”
Emile Durkheim


Nota bibliográfica:
La fuente para la redacción de estas ficha es: Durkheim, Emile. (1998). Las reglas del método sociológico y otros escritos sobre filosofía de las ciencias sociales. Barcelona: Altaya. La traducción al español corresponde a Santiago González Noriega. Trabajé con el capítulo II, “Reglas relativas a la observaciòn de los hechos sociales” (pp. 69-101) y el apartado 1 del prefacio de la 2ª edición (pp. 37-41). En la redacción utilicé las notas de lectura de mi compañera Pez López.

Luego de establecer en el capítulo I de Las reglas del método sociológico (1895) qué son los hechos sociales (HS a partir de aquí), Durkheim pasa a estudiar cuál es el método para estudiarlos. Para los fines de la exposición, divido así los temas del texto:

1) Las prenociones y su papel en la sociología.
2) Crítica de la sociología ideológica.
3) El método de “tratar los HS como si fuesen cosas”.
4) Corolarios del método adoptado.



Las prenociones y su papel en la sociología:

Durkheim comienza el capítulo constatando que las ciencias sociales (CS a partir de aquí) son precedidas por una forma de conocimiento más simple, las prenociones. En otras palabras, la reflexión sobre los fenómenos sociales es anterior a las modernas ciencias sociales. No puede ser de otro modo. La sociedad no está constituida únicamente por “imágenes sensibles” (la información percibida por medio de los sentidos), sino que incluye también representaciones (conceptos), de esas imágenes. Esas representaciones son imprescindibles para vivir en sociedad, pues las personas necesitamos conocer el suelo que estamos pisando, el entorno que nos rodea. Por tanto, existan o no la filosofía o las CS, formularemos conceptos que cumplan el rol de explicación de lo que sucede a nuestro alrededor.

“La reflexión es anterior a la ciencia, que no hace sino servirse de ella con más método. El hombre no puede vivir en medio de las cosas sin forjarse ideas, de acuerdo con las cuales regula su conducta.” (p. 69).

Ahora bien, como nuestra experiencia de los fenómenos sociales es muy limitada (2), las prenociones (3) terminan por reemplazar a esa experiencia.

“Como estas nociones nos son más próximas y están más a nuestro alcance que las realidades a que corresponden tenemos una tendencia natural a sustituir a éstas por aquéllas y a hacer de ellas el tema mismo de nuestras especulaciones. Entonces, en lugar de observar las cosas, de descubrirlas y de compararlas nos contentamos con tomar conciencia de nuestras ideas, con analizarlas y combinarlas.” (p. 69-70).

El sociólogo francés describe así la función de las prenociones:

“Estas nociones o conceptos (...) no son los legítimos sustitutos de las cosas. Productos de la experiencia vulgar tienen por objeto, ante todo, el poner a nuestras acciones en armonía con el mundo que nos rodea; están formados por la práctica y para ella.” (p. 70).

Si bien las prenociones se encuentran presentes en toda actividad humana, es en el campo de las CS donde su acción es más poderosa. Durkheim explica del siguiente modo la razón de este predominio:

“Los hombres no han esperado al advenimiento de la ciencia social para forjarse ideas sobre el derecho, la moral, la familia, el Estado o la propia sociedad, pues no podían prescindir de ellas para vivir. Ahora bien, es sobre todo en la sociología donde estas prenociones (...) están en situación de dominar a las inteligencias y de sustituir a las cosas. Las cosas sociales sólo se realizan por medio de los hombres: son el producto de la actividad humana. Así pues, parece que no son otra cosa que la puesta en ejecución de ideas, innatas o de otro tipo, que llevamos dentro de nosotros, que su aplicación a diversas circunstancias que se dan en las relaciones mutuas entre los hombres. De este modo, la organización de la familia, del contrato, de la represión, del Estado y de la sociedad parecen ser algo así como un mero desarrollo de las ideas que tenemos sobre la sociedad, el Estado o la justicia. Por consiguiente, estos hechos y los que son semejantes a ellos parece que no tienen realidad más que en y por las ideas en las que están en germen y que, por tanto, se convierten en el objeto de estudio propio de la sociología.” (p. 72-73; el resaltado es mío - AM-).


Crítica de la “sociología ideológica”:

Para construir su sociología científica, Durkheim comienza por romper con la sociología anterior. Luego de formular su teoría de las prenociones (que es el conocimiento de sentido común sobre la sociedad, desarrollado por las personas que no hacen de la sociología su medio de vida), sostiene que toda la sociología anterior a la suya comenzó por las ideas (los conceptos) y no por los HS.

Pone como ejemplos de lo expresado en el párrafo anterior a Auguste Comte (1798-1857), de quien afirma que “lo que constituye el tema principal de su sociología es el progreso de la humanidad en el tiempo” (p. 74); y a Herbert Spencer (1820-1903), quien postulaba que la esencia de la vida social era “el principio de la cooperación” (p. 75).

En ambos casos, se confunde el desarrollo histórico con la noción que se tiene de él y se hace desaparecer la cosa de la que se habla para poner en su lugar a la prenoción que tiene el autor de la teoría. (p. 74-75). Durkheim resume así el método de estos autores: se “enuncia como una cosa lo que no es sino una concepción intelectual (...) es (...) un cierto modo de concebir la realidad social, que sustituye a la realidad.” (p. 76).

Durkheim dice que este “carácter ideológico ⦗propio de las sociologías de Comte y Spencer⦘ es aún más acusado en las ramas especiales de la sociología” (p. 77). Realiza a continuación una breve descripción del estado de la moral (pp. 77-78) y de la economía política (pp. 78-81).



Método de “considerar a los hechos sociales como cosas”:

El punto de partida para una sociología científica debe ser otro. No pueden ser las ideas que se tiene sobre los hechos, sino los hechos mismos. De ahí que Durkheim propone tratar a los HS como cosas (4):

Los fenómenos sociales son cosas y deben ser tratados como cosas. (...) Basta con constatar que son el único datum que se ofrece al sociólogo. En efecto, es cosa todo lo que se da, se ofrece o, más bien, se impone a la observación. Tratar como cosas a los fenómenos es tratarlos en calidad de data que constituyen el punto de partida de la ciencia. Indudablemente los fenómenos sociales presentan ese carácter. Lo que nos es dado no es la idea que los hombres se hacen del valor, pues es inaccesible: son los valores que se intercambian realmente en el curso de las relaciones económicas. No es tal o cual concepción del ideal moral; es el conjunto de las reglas que determinan efectivamente la conducta. Es posible que la vida social no sea más que el desarrollo de ciertas nociones, pero, suponiendo que esto sea cierto, tales nociones no nos son dadas de modo inmediato. (...) tenemos que considerar a los fenómenos sociales en sí mismos, independientemente de los sujetos que se forman una representación de ellos; hay que estudiarlos desde fuera, como cosas exteriores o, pues es en calidad de tales como se presentan a nosotros.” (p. 82; el resaltado es mío - AM-).

El argumento durkheimiano está contenido en el párrafo anterior. Contiene una crítica del idealismo que lo aproxima al marxismo; también arremete contra el convencionalismo (las instituciones sociales son producto de convenciones establecidas entre los seres humanos) base de la filosofía política iusnaturalista:

“Una cosa se reconoce principalmente por el hecho de que no puede ser modificada por un simple decreto de la voluntad.” (p. 83). Los HS tienen esta propiedad: “Lejos de ser un producto de nuestra voluntad la determinan desde fuera; vienen a ser como unos moldes en los que nos vemos obligados a vaciar nuestras acciones.” (p. 83).

Es por eso que la sociología debe abandonar el estadio subjetivo en que se encuentra (los casos de Comte y Spencer), y pasar a la fase objetiva, centrada en tomar a los HS (no a las ideas) como punto de partida.


Corolarios del método propuesto:

El conocimiento de la centralidad de los HS para la sociología no es condición suficiente para asegurar el establecimiento de la sociología objetiva. Es preciso que el sociólogo lleve adelante una rigurosa disciplina, cuyas reglas son enunciadas por Durkheim al final del capítulo II, a modo de corolarios del principio de tratar los HS como cosas.

1ª “Hay que desechar sistemáticamente todas las prenociones.” (p. 86).

Durkheim plantea que no hay nada novedoso en este corolario. Es “la base de todo método científico” (p. 86). Tanto la duda metódica (Descartes) como la teoría de los idola (Bacon) están de acuerdo en este punto esencial de desechar a las prenociones. En otras palabras, racionalismo y empirismo coinciden en su posición respecto a las prenociones.

Despojarse de las prenociones es especialmente complicado para el sociólogo, “dada la tendencia a ser parcial que con frecuencia afecta a los sentimientos. Nos apasionamos por nuestras creencias políticas y religiosas y por nuestras prácticas morales de modo bien distinto que por los objetos del mundo físico; a consecuencia de éstos ese carácter pasional se comunica al modo como concebimos y explicamos las primeras. Tenemos tanto apego a las ideas que nos formamos en estos campos, así como a los objetos a que se refieren estas ideas, que adquieren una tal autoridad que no admiten la contradicción.” (p. 87). Al respecto, el sociólogo tiene que tener claro que “el sentimiento es objeto de estudio de la ciencia, no criterio de la verdad científica”. (p. 88).

2ª “No tomar nunca como objeto de nuestra investigación más que un grupo de fenómenos previamente definidos por ciertos caracteres exteriores que les son comunes e incluir en la misma investigaciòn a todos aquellos que corresponden a esta definición.” (p. 90).

La dificultad radica aquí en que el sociólogo casi siempre se encuentra con definiciones ya elaboradas sobre sus objetos de investigación. Son, por supuesto, definiciones de sentido común, que son formuladas por las personas para satisfacer las necesidades de la vida cotidiana. Pero adoptar estas definiciones significa, para la ciencia, capitular ante las prenociones.

3ª “Cuando el sociólogo se propone explorar un orden cualquiera de hechos sociales debe esforzarse por considerarlos desde un ángulo en que se presentan aislados de las manifestaciones individuales.” (p. 100).

La razón de ser de esta regla es que los individuos utilizamos la sensación para conocer el mundo social. Ahora bien, en este punto de partida (la sensación) coinciden tanto la ciencia como el sentido común:

“Es por medio de la sensación como no es dada la parte externa de las cosas (...) para ser objetiva, la ciencia debe partir de la sensación, y no de conceptos que se ha formado de ella. Debe tomar directamente de los datos sensibles los elementos de sus definiciones iniciales. (...) Es de la sensación de donde resultan todas las ideas generales, verdaderas o falsas, científicas o no científicas. El punto de partida de la ciencia o conocimiento especulativo no podría ser, pues, distinto del del conocimiento vulgar o práctico. Es sólo más adelante, en el modo como es elaborada esta materia común, cuando surgen las divergencias.” (p. 98).

Pero la sensación acarrea una serie de problemas, derivados de su condición de subjetiva. Es por eso que “es requisito indispensable en las ciencias de la naturaleza el dejar de lado los datos sensibles que podrían depender excesivamente de la persona del observador, y retener exclusivamente los que presentan un grado suficiente de objetividad.” (p. 98).

El sociólogo está obligado a ejercer una vigilancia implacable sobre sus sensaciones, para evitar que éstas introduzcan a las prenociones en la investigación.


Villa del Parque, domingo 14 de agosto de 2016




NOTAS:
(1) Los temas expuestos en esta ficha ya fueron tratados por mí en un trabajo anterior: “La cuestión de la cientificidad de la sociología en la obra de Emile Durkheim”. EN: Mayo, Ariel. (2004). Epistemología de las ciencias sociales. Buenos Aires: Jorge Baudino Ediciones. (pp. 15-56).
(2) ⦗La extensión de la división del trabajo determina que la esfera de actividad de cada individuo sea cada vez más limitada, más reducida. Salvo excepciones (por ejemplo, los artesanos), las personas ni siquiera producen un objeto completo. Todo lo que hacen es fragmentario. Esto limita extraordinariamente su área de conocimiento directo, de primera mano.⦘ Durkheim escribe: “como los detalles de la vida social exceden ampliamente el poder de la conciencia, ésta no los percibe de forma lo suficientemente fuerte como para sentir su realidad. Al no estar unidos a ellos por vínculos lo suficientemente sólidos y próximos, es muy fácil que nos dé la impresión de que todo eso no depende de nada y flota en el vacío, como si fuese algo irreal y dotado de una plasticidad infinita. (...) Pero aunque los detalles - las formas concretas y particulares de la existencia colectiva - se sustraen a nuestro conocimiento, al menos nos hacemos una idea de los aspectos comunes de la misma, en líneas generales y de modo aproximado, y es precisamente de esas representaciones esquemáticas y sumarias de las que nos servimos para los problemas corrientes de la vida. (...) No sólo están en nosotros sino que, como son un producto de experiencias repetidas, reciben de la repetición y de la costumbre producida por ella, una especie de ascendiente y autoridad. (...) Todo contribuye, pues, a hacernos ver estas representaciones como la verdadera realidad social.” (p. 73).
(3) Durkheim toma el término prenociones del filósofo inglés Francis Bacon (1561-1626), quien lo empleaba para describir una forma errada de proceder en el terreno de las ciencias físicas, practicada por los estudiosos de su época. En su obra Novum Organum, Bacon sostenía que las notiones vulgares o praenotiones se hallaban en el origen de todas las ciencias y que venían a ocupar el lugar de los hechos. Son los idola, una especie de fantasmas que desfiguran las cosas y que terminar por ocupar el lugar de ellas. (p. 72).
(4) El primer párrafo del capítulo II dice: “La primera regla, y la de carácter más fundamental, es la de considerar a los hechos sociales como cosas.” (p. 69).

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