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miércoles, 18 de abril de 2012

ZONCERAS ARGENTINAS: LA EXPROPIACIÓN DE YPF (I)

 "La unica verdad es la realidad"
Juan Domingo Perón

"Las ideas de la clase dominante son 
las ideas dominantes en cada época."
Karl Marx


Hay palabras cuya sola mención despierta en quien las escucha sentimientos y pasiones especialmente intensos. Este es el caso de sustantivos como "soberanía", "independencia", o adjetivos como "nacional", "popular". Su profusa utilización, su ubicación estratégica en una discusión, tiene, en muchos casos, el objetivo de cerrarle la boca al adversario, pues sólo un loco o un cipayo se atrevería a estar en contra de medidas que promueven la "independencia" del pais o que tienen carácter "nacional y popular". ¿Qué este procedimiento es deshonesto? Más vale, pero estamos hablando de política, y en política, como en el fútbol, suelen valer más los triunfos que los medios empleados para obtener esos triunfos.

Ante el anuncio hecho por el gobierno de Cristina Fernández de la expropiación de la gran mayoría de las acciones de YPF pertenecientes a Repsol, se ha hecho uso y abuso del procedimiento indicado en el párrafo anterior. No es que la medida haya provocado una fuerte oposición. Todo lo contrario. El entusiasmo provocado por las palabras embriagó a quienes las pronunciaban.

Gobernadores acostumbrados a hacer genuflexiones diarias tanto ante los poderes terrenales (y no me refiero precisamente a la voluntad popular) como frente a los poderes divinos (pienso, por ejemplo, en el valiente gobernador de Salta, Urtubey, y la santa madre iglesia), sintieron de golpe el toque de la historia y se lanzaron de lleno al terreno de la epopeya. 

Funcionarios acostumbrados a compartir desayunos, almuerzos y cenas con los directivos de Repsol, decidieron patrióticamente cambiar de menú y pasarse al bando de los cocineros argentinos.

Senadores y diputados, cuya amplitud ideológica sólo se iguala a su habilidad para adaptarse a los hábitats cambiantes de la política nacional, pasaron a aplaudir el "modelo de desarrollo económico con inclusión", luego de su fervor juvenil por la "economía social de mercado".

Por supuesto, ninguna de estas conductas merece nuestro reproche. La correlación de fuerzas desfavorable, la vocación de servicio, el aprendizaje por ensayo y error, el espíritu de sacrificio, la construcción de poder, la ingesta de sapos, los vericuetos de la práctica transformadora, la causa nacional y popular que persiste más allá de las mujeres y hombres que negocian y se embarran, todo ello (y mucho más) sirve para justificar la conducta de nuestros próceres modernos. Además, ellos, que están libres de la vanidad de la falsa modestia, se encargan de recordarnos a diario sus muchos méritos en las gestas pasadas, presentes y futuras.

Para dar mayor lustre a las hazañas de nuestros héroes hemos decidido hacer un poco de historia. Es cierto que los hechos narrados pueden parecer grotescos para algunos lectores poco sensibles ante los sacrificios patrióticos, pero nadie puede dudar de que todos los actores que intervienen aquí están plagados de buenas intenciones. 

En 1989 la hiperinflación terminó por demoler al gobierno de Alfonsín. No era un momento para tibios. El PJ, encabezado por el entonces flamante presidente y actual senador por la provincia de La Rioja, Carlos Saúl Menem, decidió aplicar una política neoliberal basada en las privatizaciones de las empresas públicas, la apertura de la economía (que pulverizó a buena parte de la industria nacional), la flexibilización laboral y el endeudamiento externo. Esta política fue la respuesta a una relación de fuerzas desfavorable, que exigía coraje patriótico (léase vender por chirolas el patrimonio estatal). La privatización de YPF fue uno de los platos fuertes de esta política. El acto de valentía del por entonces presidente Menem tuvo efectos devastadores para el país: pueblos, ciudades y regiones enteras vieron desaparecer la principal fuente de actividad económica (como fue el caso de Tartagal, Cutral-Có, etc.). La empresa fue vendida a precio vil , para el regocijo de los bolsillos de las empresas a quienes les interesaba el (patrimonio) del país.

La magnitud del desastre no amilanó a nuestros héroes. Es en las situaciones de peligro cuando se ve la madera de que están hechos los hombres. En su segunda presidencia, Menem decidió profundizar el modelo y en 1998 se vendió la mayor parte del remanente de acciones de la empresa que quedaban en manos del Estado; Repsol pasó a controlar plenamente la empresa. Liberada de la ineficiencia estatal, YPF era ahora una empresa moderna.

La crisis de 2001, el descalabro subsiguiente y la recuperación posterior no modificaron la actitud de los patriotas (de los antiguos y de los modernos). Repsol siguió prosperando bajo las presidencias de Néstor Kirchner y de Cristina Fernández, quienes habían formando en las filas de los que habían apoyado el acto de coraje del presidente Menem al privatizar YPF. Es posible que tanto Néstor como Cristina hayan estado profundamente en desacuerdo con la política del presidente Menem durante los '90; de ser así, durante esa década ambos protagonizaron una epopeya silenciosa. Nada dijeron ni hicieron en contra de la privatización. Pero no existe razón para dudar de su identificación con lo nacional y popular.

A mediados de la primera década del siglo XXI, en medio de un proceso de fuerte crecimiento económico, los patriotas decidieron que era el momento de darle una oportunidad a la "burguesía nacional". A finales de 2007, el grupo Petersen, liderado por el empresario argentino Enrique Eskenazi, "compró" el 14,9% del paquete accionario de YPF SA. La palabra compró está entrecomillada porque el grupo no puso un peso propio en la compra, sino que hizo la operación por medio de un préstamo que le hizo Repsol sobre dividendos futuros. Aquí la gesta adquiere perfiles tragicómicos. El grupo Petersen, supuesto representante de la supuesta "burguesía nacional", que supuestamente iba a dinamizar la producción de la empresa, dada su preocupación por el interés nacional, debutó en la empresa corriendo riesgo cero. ¡Pavada de emprendedorismo! Pero no podemos dudar de las patrióticas intenciones de Néstor y Cristina, que fogonearon el ingreso de dicho grupo en la empresa.

Como era de suponerse, el grotesco de Eskenazi no modificó un ápice la conducta cada vez más rapiñera de Repsol. A pesar de ello, la empresa seguía siendo elogiada por las autoridades (de la presidenta para abajo). 


Por el momento dejamos  en suspenso la continuidad de esta nota. Pero antes cabe hacer un breve comentario. Si algo queda de toda esta historia, es que resulta improcedente hablar de patriotismo, de gestas y otras yerbas en esta cuestión de YPF. No se trata de un prejuicio nuestro, sino de la evaluación de la conducta misma de los actores del sainete. Patriotas que en un momento votaron la privatización de la empresa y en otro momento decidieron expropiar a la empresa que ganó la privatización pueden ser muchas cosas, pero no son seres que actúan por impulsos patrióticos ni nada por el estilo. Si así lo fuera, sus convicciones serían extremadamente volubles. A nuestro entender, las causas de la actual expropiación tienen que ser buscadas en otro lado.


Carlos Saúl Menem, presidente cuando YPF fue privatizada y actual senador por la provincia de La Rioja, ¿votará a favor de la expropiación? De ser así, ¿será nuestro nuevo prócer, con un lugar asegurado en el panteón de los patriotas latinoamericanos? En todo caso, su voto afirmativo sería un acto de justicia poética.

Buenos Aires, miércoles 18 de abril de 2012

11 comentarios:

Alejandra dijo...

Profe! No nos deje en suspenso la nota! :)

monyk dijo...

Gracias por este lugar a la profunda reflexión
!Es muy posible que las cosas no se hagan desde un profundo patriotismo, pero importa?
Cuantas atrocidades hemos vivido en nombre de la patria y argumentando un profundo patriotismo?.Publique la parte 2 profe, quiero seguir pensando!!!

veronica ines sarrieta dijo...

Si la política es el arte de lo posible no se puede poner permanentemente que el ayer, que mañana, nada! El ex presidente votará si está en condiciones de ir al Senado, (cosa que todos deben saber casi seguro que no aparezca!) Solo está en esa banca para no verse enjuiciado, juzgado, vituperado, ...Poco le importa otra cosa, con eso solo en los libros de escuela secundaria y algún monolito en La Rioja le alcanza para saciar su orgullo?. Los tiempo y los momentos no son temas a discutir en este metier de la política, los momentos, los cuandos y demás los elegen ellos, cuando es seguro que ganan el objetivo, los que no entienden esto y se dedican a mortificar y mortificarse con los latiguillos de siempre, vivirán tomando la cicuta. Las cosas no deben tomarse como se decía en los noventa el fin de la historia!Ya demostró el tiempo que eso......no vá, no pasa, ...Así las cosas.. la ley saldrá como corresponde y seguro que es en este tiempo histórico para el bién general.

Anónimo dijo...

como dijo un gran "procer" justicialista hace unos años:

BASTA DE CHACHARA , SR. SOCIOLOGO !!

su sesudo analisis pasa de largo la situacion actual del pais en relacion a los hidrocarburos, y se entretiene con vanas consideraciones del patriotismo o la falta del mismo, etc, etc.
se ve que su antikirchnerismo es lo unico esencial en todo su escrito.

Anónimo dijo...

Quiero máaaaas!

Nicolas Francisco dijo...

Exelente analisis. Estoy de acuerdo con lo dicho, y es muy interesante ver como para la mayoria de los argentinos se le es dificil estar en contra o criticar una medida que se definio desde el principio como "nacional" y "defensora de nuestros intereses". Saludos, buen blog.

Anónimo dijo...

Que predicible usté! Cómo no estar en contra de una nueva medida nacional y popular de este gobierno? Que amargura...que soledad...será por eso que la izquierda termina siendo de derecha?

Horacio Galetti

Ariel Emilio Ernesto Mayo (1970) dijo...

Agradezco a todos los comentarios a esta nota.
A Verónica, al final Menem no asistió a la sesión, pero sí anunció que estaba a favor de la medida. Era previsible. Por otra parte, estoy en contra de la idea de que existe un "bien general", justamente porque mi punto de partida es la existencia de clases sociales cuyos intereses son antagónicos.
A Nicolás, creo que el punto de vista tiene que ser el de las clases y fracciones de clases, y no el de "todos los argentino". Toda medida de política económica se toma en función de determinados intereses y beneficia a unos y perjudica a otros. El conjunto "todos los argentinos" es sólo una expresión ideológica (salvo en los partidos de la selección, y hasta por ahí nomás).
A Horacio, sin pretender ponernos de acuerdo, el problema reside en que tenemos distintas definiciones de qué es lo nacional y popular. Para mí, lo nacional y popular excluye a los empresarios (más técnico, aquellos que detentan la propiedad privada de los medios de producción). El peronismo, desde sus orígenes, plantea la cuestión del frente policlasista (que incluye a casi todo el mundo). Son concepciones diferentes, nomás.

Saludos a todos,
Ariel

PD: Disculpen la respuesta general, pero me he visto obligado a ello por razones personales.

Anónimo dijo...

Zapata le dicen a uste, si no la gana la empata. No me venga a hablar de concepciones distintas, no me venga a dar cátedra Ariel. Esto es más sencillo, uste lo dice, el peronismo incluye a casi todo el mundo, por eso somos tantos vio. Claro, para uste somos todos tarados que no entendemos nada. Mire, yo lo pasé mal como tantos argentinos, ahora gracias a dios las cosas son distintas y por eso estoy feliz al recuperar YPF como las AFJP, entre otras cosas. Nada me va a quitar la alegría, menos los intelectuales de izquierda. Ahora, solo espero que todos los que tienen la posibilidad de estudiar entiendan que es el pueblo que no puede estudiar el que banca las instituciones publicas, es imperdonable que sean tan cipayos. Yo respeto a la gente que estudia, pero no a los que por eso se alejan del pueblo, que es peronista, aunque no les guste. Vamos por todo Cristina!!
Horacio.

Ariel Emilio Ernesto Mayo (1970) dijo...

Horacio, ante todo y como corresponde, gracias por comentar. Además, involuntariamente me ha sacado de un apuro, porque el otro día no me acordaba del apellido del que cantava "no vamo'a trabajar". No tenía por qué saberlo, pero gracias. En cuanto al resto, es domingo y podemos permitirnos estár más relajados así que, ¿le parece que uno escribe para quitarle la alegría? Vamos, soy mala entraña pero no tanto. Mire, vivo en Mataderos, no en Barrio Parque y todavía no recibo los fondos que me prometió Clarín, el Departamento de Estado y la embajada de Rumania. Así que estoy en la vía y escribo estas cosas probablemente por estupidez, pero no por pertenecer a la aristocracia (¿Vió algún Mayo entre los miembros de la Sociedad Rural?). Somos terratenientes en la familia, pero porque acumulamos tierra en el cuerpo. Aclarado este asuntillo, ¿qué tiene que ver su comentario con el tema del artículo? Más que de peronismo, estoy hablando de empresarios que buscan ganancias. Para obtener esas ganancias explotan (es una palabra antigua, lo sé) trabajadores. ¿Es malo decir esto? Cuando era chico, recuerdo actos en los que estaba presente don Sebastián Borro y la marcha incluía la estrofa "combatiendo al capital". Estoy seguro de que más de un memorioso debe tenerla presente. Por último, y siempre en tono de ironía (lo aclaro porque siempre hay gente que se enoja al pepe), los cipayos eran soldados hindúes que servían a los ingleses en la India. Sin embargo, en 1857 se sublevaron contra la dominación inglesa. ¿Usted considera que estoy entre los primeros (los servidores del imperio) o entre los segundos (los que se sublevaron contra el imperio)? Ya ve, don Horacio, las tardes de domingo en un patio de Mataderos tienen estas cosas. El mundo se presenta un poco más complejo que bajo las luces del centro. Salud a la barra,

Ariel Emilio Ernesto Mayo (1970) dijo...

Mea culpa, "cantaba" se escribe con "b" larga. Vaya al rincón, Mayo. Ya voy,

Saludos