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lunes, 7 de junio de 2010

COMENTARIOS A «IDEOLOGÍA Y APARATOS IDEOLÓGICOS DEL ESTADO», DE LOUIS ALTHUSSER (1)

El texto (1) fue escrito entre enero y abril de 1969, salvo el P.S. que está fechado en abril de 1970 (y que parece ser un intento de respuesta telegráfica a los críticos del artículo, porque está centrado en destacar el papel de la lucha de clases). Es, por tanto, posterior a la 1º edición de la obra fundamental de Louis Althusser (1918-1990) (2) y a los sucesos de Mayo de 1968, que conmovieron la estructura política de la 5º República francesa. Se trata, pues, de una obra escrita en medio del auge del movimiento obrero y estudiantil de fines de la década de 1960 y principios de la de 1970. En el marco de estas luchas, el texto es un exponente de la corriente marxista estructuralista que, a pesar de los críticos, jugó un papel importante en el renacimiento (y renovación) de los estudios marxistas.

Dada su complejidad, se ha optado por seleccionar algunos de los temas tratados en el articulo, teniendo en cuenta que nuestro interés está centrado en la cuestión del papel jugado por la ideología en general (y por la educación en particular), en la reproducción de las relaciones sociales capitalistas. Los temas a discutir son: 1) la reproducción; 2) el modelo infraestructura-superestructura; 3) los aparatos ideológicos del Estado (a partir de aquí, AIE); 4) el aparato ideológico escolar; 5) la teoría de la ideología.

1) La reproducción de las relaciones sociales capitalistas (RSC):

La cuestión es tratada en pp. 97-102, y retomada luego en p. 113 y ss. (en este último caso en relación con los AIE).

Ante todo, corresponde hacer algunas referencia a la posición de Marx (1818-1883), puesto que Althusser presenta su trabajo como una continuación de la obra de éste. Para Marx, el proceso de producción constituye el camino para empezar a entender el funcionamiento de una sociedad. Esto es así porque para que exista cualquier forma de organización social es necesario que existan materialmente los individuos que la componen y, a su vez, para que éstos sobrevivan es necesario que produzcan los medios necesarios para su subsistencia. La constitución física del ser humano determina que se vea obligado a extraer de la naturaleza los elementos que necesita para su vida. Su vida puede definirse como una relación constante con la naturaleza, en la que el trabajo opera como mediador. Pero, y a pesar de lo que piensan muchos de sus críticos-detractores, Marx no concibe el proceso de trabajo como un proceso meramente económico, en el sentido de que genere exclusivamente bienes de uso y servicios, ni tampoco como un proceso meramente técnico, esto es, como el resultado de una combinación determinada de los factores de producción. Su concepción de la centralidad de la producción de ningún modo puede asimilarse a una variante del reduccionismo económico. Veamos con más detalle estas últimas cuestiones.

El proceso de producción es, según Marx, el conjunto de relaciones sociales por medio de las cuales los seres humanos se producen (y reproducen) a sí mismos y a la sociedad en que viven. Dado que las personas necesitan de sus semejantes para poder producir (Marx concuerda con el viejo Aristóteles en que el hombre es un "animal social"), la realización de esta actividad supone el establecimiento de relaciones de producción. En este momento, y para aclarar el argumento, sólo nos interesa un tipo específico de relaciones de producción, las relaciones de propiedad, esto es, propiedad respecto a los medios de producción - incluyendo a las materias primas - y a los productos del trabajo). En el marco del modo de producción capitalista (MPC a partir de aquí) las relaciones de propiedad implican la existencia de una desigualdad de poder entre la clase capitalista y los trabajadores. En pocas palabras, en el proceso de producción no sólo se producen COSAS, sino también relaciones de producción e ideas acerca de cómo funciona la sociedad. ¿Por qué ideas? Porque la desigualdad de poder entre capitalistas y trabajadores, determinada por las relaciones de propiedad capitalistas, exige el desarrollo de instrumentos que legitimen la dominación capitalista (la sola violencia física no garantiza el funcionamiento a largo plazo del MPC). Llegamos así a la cuestión de la ideología.

Para Marx, la ideología no es exterior al proceso de producción. No es una mistificación, una mentira elaborada por los intelectuales orgánicos del capitalismo para justificar las desigualdades propias del MPC. La ideología capitalista es, en sentido fuerte, un producto del proceso de producción capitalista, entendido este último en términos que exceden lo estrictamente "económico". La producción, la técnica, no es neutral, sino que impone la aceptación de una jerarquía de poder social que está implícita en las relaciones de propiedad capitalista. La fragmentación social ("invisibilidad" de la existencia de las clases sociales mismas para los sectores explotados), el individualismo, el atomismo social, las personas "recíprocamente indiferentes", el hedonismo, la indiferencia ante el dolor ajeno, brotan de la práctica misma del proceso de trabajo capitalista. Y esto es así no sólo porque la producción capitalista se concreta a través de la participación diferenciada (en términos de poder social) de capitalistas y trabajadores: los primeros como gerentes, los segundos como operarios. La cuestión es mucho más profunda y excede largamente el nivel de lo directamente observable. El MPC se sustenta en relaciones de propiedad capitalistas que se traducen en una apropiación material CAPITALISTA de la naturaleza (por ejemplo, mercancías para la sociedad de consumo), pero no hay que olvidar que dicha apropiación es, al mismo tiempo, apropiación conceptual capitalista del mundo. En este sentido, y sin mencionarlo explícitamente, Marx retoma su concepción del trabajo alienado, esbozada en los Manuscritos de 1844.

Resumiendo lo anterior, el proceso productivo es para Marx una unidad de apropiación material y apropiación conceptual de la naturaleza. En otras palabras, sus productos son cosas, relaciones sociales y conceptos. La realidad (= lo cotidiano, el mundo en que vivimos) es construida en el proceso de producción (vuelvo a insistir, este último concebido en un sentido amplio).

Para completar el cuadro, hay que tener en cuenta otro elemento que Marx desarrolla ampliamente en el Libro I de El Capital. El objetivo de estudio es el MPC. Marx sostiene que para entender el funcionamiento del mismo hay que pasar de la esfera del intercambio (lo aparencial, lo directamente accesible) a la esfera de la producción. Sólo en esta última puede entenderse la naturaleza de las relaciones entre la clase capitalista y la clase trabajadora. Es más, sólo en la producción estos grupos sociales se vuelven visibles como clases sociales, puesto que en la esfera del intercambio sólo tenemos compradores y vendedores, individuos aislados cuyo único punto de contacto son las mercancías. Por lo tanto: a) sólo en la producción, en la práctica, los capitalistas y los trabajadores se constituyen como clases (como clase en sí); b) la definición de las mismas debe ser relacional, esto es, tienen que elaborarse a partir de las relaciones sociales que se verifican entre ambos grupos.

¿Qué consecuencias tiene lo anterior para el estudio del fenómeno de la reproducción de las RSC?

a) La reproducción es inseparable de la producción, puesto que la segunda es, a la vez, generación de valores de uso, relaciones sociales e ideas, realizada de un modo determinado (En este sentido, la producción implica cambio, la posibilidad de hacer algo distinto a lo existente). La reproducción es también producción de valores de uso, relaciones sociales e ideas (utilizo la repetición para evitar caer en la confusión de identificar la reproducción con la mera reproducción de los factores de producción, confusión que hace caer en el reduccionismo económico). Pero, la reproducción alude a la idea de continuidad, de conexión entre las distintas producciónes y que dichas producciones se encadenan en una totalidad; en este sentido, la reproducción es el proceso de replicación de las condiciones de producción existentes, y la condición misma de existencia de toda producción. En otras palabras, producción y reproducción son idénticas en el sentido de que ambas son procesos que "fabrican" los mismos productos. Pero esto es correcto desde el punto de vista formal. Examinando las cosas desde la perspectiva de la totalidad de un modo de producción, hay una diferencia sustancial: la producción contiene un elemento de creación, de innovación, que tiende a modificar las condiciones existentes. ¿Por qué? Basta decir que se trata de un atributo de toda práctica, en la que siempre hay diferencias con la práctica anterior, siempre hay modificación en alguna de las condiciones. La reproducción implica el "esfuerzo" por producir en las mismas condiciones sociales, por evitar la modificación de las mismas. Tiende a la estabilización del modo de producción.

b) Si la producción es siempre una producción determinada (se realiza en el marco de un nivel dado de desarrollo de las fuerzas productivas, con un nivel también dado de desarrollo de la fuerza de trabajo, con ciertas relaciones sociales, etc.), esto es todavía más válido en el caso de la reproducción, pues esta última supone la "conservación" de las relaciones sociales existentes, no su transformación (en otras relaciones). De ahí que la teoría de la reproducción debe plantearse en términos de un modo de producción concreto. No puede hablarse de reproducción en general, salvo que se quiera decir nada más que vaguedades, sino que hay que estudiar la reproducción feudal, la reproducción capitalista, etc.

c) Dada la concepción de la producción (y, por tanto, de la reproducción) como práctica, la reproducción tiene que ser abordada como reproducción de las relaciones sociales de un modo de producción determinado. No hay que caer en el error, habitual entre los economistas, de reducir la reproducción a la reposición del stock de bienes y servicios existentes. No se trata tanto de la reproducción de las COSAS, sino del conjunto de relaciones sociales que constituyen un modo de producción dado.

d) El MPC presenta una diferencia esencial frente a los otros modos de producción: su carácter expansivo. Mientras que, en líneas generales, las sociedades precapitalistas tendían a la estabilidad (tanto en la organización de la producción como en la tecnología, la ciencia, etc.), el capitalismo se asienta en el cambio permanente. Esta tendencia al cambio es un resultado de la lógica intrínseca del sistema. En lo que respecta al problema de la reproducción, esto se traduce en que en el capitalismo impera la reproducción en escala ampliada del capital. En otras palabras, el MPC requiere que el procesos productivo se lleva a cabo en una escala creciente. Esto implica revolucionar constantemente las fuerzas productivas. Se genera entonces una tensión entre la necesidad de revolucionar constantemente la producción y la necesidad de reproducir las relaciones de clase propias del capitalismo (las cuales presuponen la propiedad privada de los medios de producción). La reproducción tiene que hacer frente a la problemática específica de la reproducción en escala ampliada: ¿cómo asegurar la renovación constante de las fuerzas productivas sin poner en peligro a las relaciones de propiedad que aseguran la dominación de la clase capitalista?

e) Las sociedades de clase se asientan sobre la escisión entre propietarios y no propietarios de los medios de producción. La reproducción de las relaciones sociales existentes implica entonces la reproducción de relaciones desiguales. Esto ya estaba supuesto en el punto anterior de este texto, pero aquí debemos desarrollar una consecuencia interesante. Las relaciones sociales desiguales se traducen en experiencias de vida distintas para los individuos que integran las distintas clases sociales. Por tanto, la reproducción de las relaciones sociales que supones una forma específica de desigualdad de clase lleva implícita la reproducción de formas de vida y de pensamiento propias de las clases explotadas. Más claro, la reproducción de la clase dominante es también la reproducción de la clase dominada y, por tanto, del antagonismo entre ambas.

Buenos Aires, lunes 7 de junio de 2010





NOTAS:

(1) Utilizo la traducción de Oscar L. Molina, "Ideología y aparatos ideológicos del estado (Notas para una investigación)", incluida en: Althusser, Louis. (1988). La filosofía como arma de la revolución. México D. F: Ediciones Pasado y Presente (pp. 97-141 y notas en pp. 144-145).
(2) Para leer «El capital», 1967.

2 comentarios:

Maximiliano dijo...

Muy buen artículo. Deja en claro que el pensamiento de Marx está en las antípodas del reduccionismo economicista.

Saludos.

Nos estamos viendo.

Ariel Mayo dijo...

Muchas gracias Maxi por el comentario. Creo que la clave para entender que la teoría de Marx no es un determinismo radica en su concepción del proceso de trabajo. Allí está la clave. En cuanto a Althusser, en la nota siguiente (13 de junio)intento explicar las bases de su interpretación determinista de Marx,a través de la discusión del modelo espacial de base-superestructura.
Un abrazo,
Ariel