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martes, 6 de enero de 2009

FRASE DEL DÍA

(Por nuestro corresponsal Joseph Ratzinger)
Joseph, quien en sus ratos de ocio no tiene más remedio que fungir el rol de Benedicto XVI, nos enviará diariamente una pequeña colaboración, con el objeto de recordarnos, en medio del ruido y la velocidad, aquellas cuestiones perennes que siempre deben interesar al ser humano. Amén, querido Joseph.
La frase correspondiente al lunes 5 de enero de 2009 es la siguiente:

"...la teología, desde siempre la mancha putrefacta de la filosofía".

¿A quién pertenece la frase? Karl Marx (1818-1883) era un prusiano alborotador, que había adherido en sus comienzos al liberalismo y ahora había descendido a codearse con la gente que vive del trabajo de sus manos. Su adhesión al socialismo, esa molesta teoría que pretendía alborotar las mentes de las gentes que todavía no conocían la televisión, le había acarreado la mala fortuna de partir al exilio. Claro que exilio en Paris (¡Qué envidia!). Allí, a los 26 años, se dedicaba, por primera vez, a leer textos de economía política. Era 1844 y sus lecturas se plasmaron en los llamados Manuscritos Económico-Filosóficos o Manuscritos de 1844 o Manuscritos de París. De ahí he tomado la frase que dejo para solaz de los lectores y lectoras de este infame pasquín, perdón, de este venerable blog. Me olvidaba (ya me llaman los cardenales, ufa!). La frase se encuentra en la pág. 46 de Marx, Karl. (2004). Manuscritos Ecónomico-Filosóficos de 1844. Buenos Aires: Colihue. (La traducción es de un equipo argentino, dirigido por Miguel Vedda).

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