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domingo, 4 de abril de 2010
NOTAS SOBRE EL CAPITAL (3): MÉTODO ANALÍTICO Y MÉTODO DIALÉCTICO
domingo, 28 de marzo de 2010
NOTAS SOBRE EL CAPITAL (2): LA TOTALIDAD
domingo, 21 de marzo de 2010
NOTAS SOBRE EL CAPITAL (1): EL MÉTODO
Antes de pasar a discutir el contenido de este fragmento, es conveniente hacer una breve referencia al contexto en que se inserta dicho pasaje. Marx señala que, a pesar de su sencillez, la forma mercancía del valor sólo pudo ser descubierta en el siglo XIX. Ahora bien, no cabe duda de que hubo economía mercantil (mejor dicho, distintas variantes de ésta) en todas las sociedades que pasaron del nomadismo al sedentarismo. La gran antigüedad de la forma mercantil lleva a formular el problema del porqué se demoró tanto en el descubrimiento de la forma mercancía. En otras palabras, la expresión más simple del valor sólo pudo ser descubierta cuando la mercancía había recorrido un largo camino histórico y se había convertido en una relación social omnipresente en todos los rincones de la sociedad.
Ahora estamos en condiciones de examinar la explicación "metodológica" que esboza Marx para el problema del conocimiento tardío de la forma mercancía. La forma mercancía es la forma más simple del valor, y en teoría social todo lo simple viene oscurecido por el sello de la naturalización de los procesos sociales (es decir, atribuir a las relaciones sociales el carácter de relaciones naturales, eternas en tanto dimanan de una naturaleza humana inmutable y ahistórica). Aunque resulte una afirmación paradójica, lo complejo es sencillo a causa de su misma complejidad, pues permite recurrir al expediente de remitir a algo más simple para explicarlo.
¿En qué consiste, en el campo de la teoría social, la complejidad de lo más simple?
En primer lugar, en el hecho de que el objeto de estudio sean las relaciones sociales y no las cosas. En el pasaje citado Marx expresa esto de manera indirecta al decir que "no podemos servirnos del microscopio ni de reactivos químicos". Esto significa que no tratamos con cosas materiales, que pueden ser abordadas por procedimientos mecánicos. Todo aquél que se interesa por la teoría social tiene que vérselas con relaciones sociales, y ello hace que ni los procedimientos metodológicos privilegiados por las ciencias naturales ni las herramientas conceptuales forjadas por éstas puedan ser empleados sin tener en cuenta toda una serie de mediaciones, so pena de caer en la cosificación de las relaciones sociales. En pocas palabras, en la teoría social el concepto fundamental es del de relación, y la incomprensión de este punto es la que acarrea los problemas metodológicos más graves (entre ellos, queda abierta la puerta para la ideología de las clases interesadas en mantener el estado de cosas existente).
En segundo lugar, las "formas económicas" (que son, a pesar del "olvido" de muchos economistas, un tipo específico de relaciones sociales) tienden a ser naturalizadas, es decir, concebidas como formas sociales que son naturales y eternas. Lo social pierde, por tanto, su carácter histórico, lo que equivale a decir que se desvanece todo elemento dinámico, y se cristaliza en torno a esencias naturales e inmutables. Ahora bien, si se ignora la historia y se considera que lo existente es lo natural, no sólo se legitima el statu quo sino que se pierde la noción misma de relación en detrimento de la noción bien distinta de estructura. La relación implica concebir una totalidad dinámica, en la que el cambio y la transformación son la regla; en otros términos, la relación supone interacción, la cual deriva en el reconocimiento de la imposibilidad de que las cosas permanezcan iguales a sí mismas (por supuesto, subyace el postulado de que toda interacción conlleva necesariamente la transformación de las "partes" o "polos" que se relacionan). Por el contrario, la noción de estructura pone en el centro de la escena a la cuestión de la permanencia, de la estabilidad. No se trata, por cierto, de que la estructura suponga necesariamente una forma de pensamiento estática, pero si cabe reconocer que lleva implícita una fuerte tendencia a percibir lo social en función de lo estático, de lo que no se modifica.
Establecido lo anterior, podemos pasar a examinar la cuestión propuesta por Marx en el pasaje citado. Las herramientas metodológicas creadas para captar "cosas" (representadas aquí por el microscopio y por los reactivos químicos) no sirven para estudiar las relaciones sociales. Su empleo conduce inevitablemente a cosificar las relaciones sociales, reforzando el carácter aparencial ostentado por la realidad social y opacando la comprensión de todo lo que es fundamental para explicar lo que está sucediendo en la sociedad.
Todo lo dicho hasta aquí forma parte de un debate más amplio, a saber, el que gira en torno a la naturaleza del método dialéctico y a sus diferencias con otras herramientas teóricas para abordar el problema más general de la teoría social: el carácter que asumen la sociedad y las relaciones sociales. Un camino útil para continuar la discusión consiste en estudiar las diferencias que encuentra Marx entre el método de la abstracción dialéctica y el método analítico. Para ello es preciso remontarse a un texto anterior al del prólogo citado aquí; hay que retroceder hasta 1857 y revisar las formulaciones contenidas en la Einleitung (Introducción) a los Grundrisse (obra publicada mucho después de la muerte de Marx y que puede considerarse como el primer intento de redacción de El Capital). A esta cuestión estará dedicado el próximo artículo.
Buenos Aires, domingo 21 de marzo de 2010
NOTAS:
(1) En todas las notas dedicadas a El Capital utilizo, salvo indicación en contrario, la edición preparada por Pedro Scaron para Siglo XXI Editores (1º edición, 1975). En mi caso dispongo de un ejemplar de la 21º edición, publicada en México D. F. por la citada editorial. La traducción, advertencia y notas corresponden al citado Scaron.
(2) Para indicar la página correspondiente de la edición Siglo XXI procedo de la siguiente manera: I corresponde al número de Libro de la obra (recordar que El Capital está constituido por cuatro libros); 1 al número de volumen de la edición Siglo XXI (esta edición publicó los tres primeros libros en 8 volúmenes); 6 hace referencia al número de página de la edición Siglo XXI. Así, la referencia que figura entre paréntesis debe leerse del siguiente modo: Libro Primero, volumen 1, página 6 de la edición Siglo XXI de El Capital.
martes, 9 de febrero de 2010
UNAS PALABRAS EN CONTRA DE LA EDUCACIÓN
sábado, 26 de diciembre de 2009
COMENTARIOS A LAS TESIS SOBRE FEUERBACH
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| Ludwig Feuerbach (1804-1872) |
Feuerbach. Entre ellas, podría: a) comentarlas una a una, haciendo la exégesis y b)
agrupar el contenido por temas y desarrollar cada uno de ellos. Dado que estas
notas estaban originalmente destinadas a un curso (el texto original fue preparado para un curso de Sociología dictado en el Instituto del Profesorado Dr. J. V. González en 2005), he preferido la segunda opción.
1] La distinción entre el viejo IDEALISMO y el viejo MATERIALISMO.
Todo autor construye su obra en contra de algo. En el caso de Marx, las Tesis expresan su ruptura con la filosofía clásica alemana, incluyendo bajo esta última denominación tanto a la tradición idealista (que alcanzó su culminación con Hegel) como el “materialismo” de Feuerbach.
Marx empezó su actividad siendo un filósofo idealista hegeliano (luego feuerbachiano) y liberal. En el período comprendido entre su salida de la Redacción de la “Rheinische Zeitung” (marzo de 1843) y la elaboración de La ideología alemana (1845-46), Marx realizó estudios [y también experiencias políticas: contacto con los socialistas y con el movimiento obrero] que lo llevaron a SUPERAR la problemática filosófica.
¿Cuál es esta problemática filosófica?
Una forma de expresión de la misma es la antítesis IDEALISMO – MATERIALISMO. Marx va a sostener que ambas posiciones son ABSTRACTAS, y que esa abstracción es una manifestación en el plano de las ideas de la escisión imperante en la sociedad entre trabajo manual y trabajo intelectual [que remite, a su vez, a escisiones más profundas, dadas por las relaciones de propiedad de los medios de producción].
Es una concepción del conocimiento y de la práctica humanos que postula la supremacía del objeto sobre el sujeto. Para comprender mejor su naturaleza es necesario plantear una visión ampliada de la cuestión, en la que el conocimiento es una parte (importante, pero parte al fin) de un proceso más general, que consiste en la apropiación y transformación del mundo por los seres humanos. Marx sostiene que esta apropiación se verifica a través del proceso de trabajo, dado que el mismo es condición imprescindible para la existencia de toda sociedad. Es por esto que el tema del materialismo tiene que ser abordado en el marco de las diferentes formas históricas que ha asumido la apropiación de la naturaleza por los seres humanos.
El VIEJO MATERIALISMO es un resultado de la sociedad dividida en clases, donde el trabajo es atributo de las clases dominadas, explotadas. Es la contra cara del IDEALISMO, con su desprecio por el mundo empírico. En este punto hay que efectuar una observación relevante para los temas tratados aquí: el modo de producción capitalista modifica radicalmente la actitud de las clases dominantes hacia el proceso de trabajo, pues dejan de ser exteriores al mismo, como ocurría en las formaciones económicas precapitalistas. La burguesía es la primer clase dominante de la historia interesada efectivamente en ejercer un control efectivo del proceso productivo.
En este sentido, podria pensarse que el capitalismo está en condiciones de generar una teoría del proceso de producción que concibiera a éste como una totalidad, superando el carácter abstracto del idealismo. Sin embargo, esto no es posible, pues el modo de producción capitalista se basa en la explotación de los productores por los capitalistas. Por ello, el proceso de trabajo y el conocimiento son representados en forma abstracta.
La acción humana que se apropia de la naturaleza [el intercambio hombre – naturaleza] es representada como una acción individual, y no como una acción colectiva. La tesis IX es clarísima respecto a los límites de este materialismo: “lo más a que puede llegar el materialismo contemplativo (...) es a contemplar a los diversos individuos sueltos y a la sociedad civil”. De este modo, las CLASES SOCIALES [y la explotación] desaparecen del horizonte teórico del capitalismo.
La tesis X es el corolario del punto anterior. El viejo materialismo, que define al proceso de producción [y de conocimiento] en forma unilateral, reproduce este esquema al abocarse al análisis de los fenómenos sociales: de un lado están los individuos, del otro, el Estado. La mesa está servida para el desarrollo de la dicotomía individuo – sociedad, un tema clásico de las Ciencias Sociales construidas burguesía.
Los filósofos sociales tomarán uno u otro extremo de la dicotomía; de allí surgirán tanto el INDIVIDUALISMO METODOLÓGICO como el HOLISMO. El viejo materialismo [en su corriente moderna] arranca con Hobbes y alcanza su pleno desarrollo en la filosofía anglosajona. En un sentido amplio, el utilitarismo, el liberalismo, la economía clásica y el individualismo metodológico, son los herederos de dicha corriente.
La referencia a la SOCIEDAD CIVIL [tesis IX y X] debe ser entendida de la siguiente manera: en el modo de producción capitalista, la escisión individuo/sociedad se expresa, entre otras formas, a través de la escisión entre la SOCIEDAD CIVIL y la SOCIEDAD POLÍTICA. En la primera, el individuo actúa en forma egoísta y lucha contra sus semejantes para satisfacer sus deseos; en la segunda, el individuo se convierte en ciudadano y debe preocuparse por el interés general. En resumen, el egoísmo vs. el altruísmo. El mundo real vs. la ficción política. El “lobo del hombre” vs. “todos los hombres son hermanos”. El materialismo, con su exigencia de realismo en el análisis, no duda en presentar a la sociedad civil como la expresión de las tendencias inherentes a la naturaleza humana.3
¿Qué es el IDEALISMO?
Es una concepción de la práctica y del conocimiento que privilegia el rol del sujeto. Es lo opuesto [y la otra cara] del viejo materialismo. El carácter abstracto de la relación está dado porque sólo el sujeto está actuando [el caso extremo es el solipsismo]. Marx se refiere al IDEALISMO en la tesis I diciendo que representa el lado ACTIVO de la relación [por oposición al viejo materialismo que capta la cosa] y que no conoce “la actividad real, sensorial”. En el resto de las tesis, no vuelve a usar el término idealismo.
Ante todo, porque el texto está pensado como una crítica de la filosofía de Feuerbach, que se plantaba frente al idealismo alemán, como una salida materialista. Además, la crítica del idealismo alemán está concentrada en otros textos del período, sobresaliendo entre ellos la ya citada Ideología Alemana. Ahora bien, en un sentido más profundo, la crítica de Marx va dirigida contra toda la vieja filosofía [ver tesis XI] y no contra el materialismo o el idealismo en particular. El argumento contra el carácter abstracto del materialismo se aplica perfectamente al idealismo.
Volviendo al IDEALISMO. En las formaciones económicas precapitalistas fue la ideología preferida de las clases dominantes. (Aquí el caso paradigmático es el de Platón). La escisión trabajo intelectual [y capacidad para gobernar] vs. trabajo manual alcanzó niveles dramáticos en dichas sociedades. El idealismo en tanto “lado activo” se manifestó como mera actividad intelectual, que experimentaba horror por lo empírico. Actividad vaciada de todo contenido concreto y, por ende, unilateral, abstracta en el peor sentido de la palabra. En el modo de producción capitalista, el idealismo asumió nuevos rasgos, derivados de la nueva posición de las clases dominantes frente al proceso de trabajo. En términos de Balibar en su obra La filosofía de Marx (Buenos Aires, Nueva Visión, 2000, pp.30-31) el idealismo apareció también como filosofía de la subjetividad. En el modo de producción capitalista surgió el INDIVIDUO, y el idealismo legitimó el rol creador de éste. Ver el idealismo alemán, coronado por la obra de Hegel. Sin embargo, y este es un punto interesante a desarrollar, el modo de producción capitalista, con su cosificación de las relaciones sociales, se siente incómodo con el idealismo. Prefiere la impersonalidad. De ahí la hegemonía de las corrientes derivadas del materialismo [ver pág. 2].
2] La PRÁCTICA como superación de la dicotomía materialismo – idealismo.
El enfoque de Marx representa la superación de la vieja forma de plantear la cuestión de la producción en general (y del conocimiento en particular), forma que era funcional a los intereses de las clases dominantes en las formaciones económicas precapitalistas y en el propio modo de producción capitalista. Lleva a asumir en toda su extensión la centralidad de la producción [=producción de cosas, relaciones sociales e ideas] en la constitución de la sociedad y de los individuos, y no en la forma vergonzante en que lo hace, por ejemplo, la economía. Implica una ruptura copernicana con las viejas formas de teoría social. Implica reescribir el método dialéctico, superando la versión idealista hegeliana del mismo.
En la tesis VIII afirma que “toda vida social es esencialmente práctica”. La práctica está dirigida a la producción y reproducción de los individuos. Para ello, es necesario producir y reproducir cosas [bienes y servicios en una terminología más del tipo de la economía académica], relaciones sociales e ideas [ideología]. Es en este sentido que puede afirmarse que la práctica [la producción] constituye la sociedad. La sociedad, los individuos, las ideas, no existen en forma aislada, existen en la práctica. De ahí se comprende la afirmación de Marx en el segundo párrafo de esta tesis. El “misticismo” de la teoría expresa el punto de partida unilateral de la vieja filosofía.
En la tesis XI [tan famosa y tan poco aplicada por los intelectuales de izquierda – ¡y tan puesta en práctica por los empresarios capitalistas! -] Marx plantea en términos lapidarios su ruptura con la vieja filosofía. Sin embargo, detrás de su carácter terminante se esconden algunos problemas.
a) la interpretación que hacían los filósofos no consistía en una mera contemplación desinteresada del mundo, sino en una forma específica de práctica intelectual tendiente, en general, a legitimar las relaciones sociales existentes [o, en el caso de la Ilustración, nuevas relaciones de clase]. La antítesis de Marx entre INTERPRETACIÓN – TRANSFORMACIÓN debe ser entendida en estos términos: PRÁCTICA TENDIENTE A LA REPRODUCCIÓN DE LAS RELACIONES SOCIALES EXISTENTES vs. PRÁCTICA REVOLUCIONARIA;
b) la TRANSFORMACIÓN a la que se alude al final de la tesis no debe confundirse con otros modos de transformar el mundo. El modo de producción capitalista ha mostrado – y sigue mostrando – una enorme capacidad para transformar el mundo a su imagen y semejanza. Como es obvio, Marx no está abogando aquí por la transformación capitalista del mundo. Se está refiriendo, por el contrario, a la TRANSFORMACIÓN REVOLUCIONARIA [ver tesis III y IV], la cual
eliminará las clases sociales y, por ende, los fundamentos de la vieja filosofía. En definitiva, para superar las viejas formas de práctica intelectual es necesario transformar las prácticas [relaciones sociales de producción] que les dieron origen.
La ruptura radical de Marx con las viejas formas de filosofía en general, y de teoría social en particular, no puede concebirse como un fenómeno puramente intelectual, sino que debe conectarse con el desarrollo de la lucha de clases en el modo de producción capitalista [concretamente, el ascenso del movimiento obrero en Europa en la década de 1840]. La existencia del PROLETARIADO, en tanto clase despojada de todo en el modo de producción capitalista (es decir, una clase que no tiene ningún interés en el mantenimiento del orden existente), es la condición necesaria para poder pensar y llevar a la práctica la superación del capitalismo por el comunismo. ¿Por qué? Porque la práctica del proletariado es una práctica opuesta radicalmente a la práctica de la burguesía. De ahí la diferencia esencial entre el marxismo y el socialismo utópico, concepción que por su incomprensión de la práctica de la sociedad capitalista, está ligada a los marcos teóricos de la vieja filosofía.
En la tesis III, Marx critica la “teoría materialista” del cambio de las circunstancias y la educación. Para el viejo materialismo hay una dicotomía circunstancias – educación, expresión del carácter abstracto de esta concepción. Marx utiliza su nueva concepción para superar el punto de vista unilateral: las circunstancias son cambiadas por los hombres y el educador debe ser educado. Sólo la PRÁCTICA REVOLUCIONARIA [la del proletariado] puede resolver esta situación. Nótese cómo Marx recupera el papel activo del sujeto - superando el enfoque idealista - echando por tierra las teorías sobre la capacidad emancipadora de la educación. En términos generales, Marx plantea que la única salida al modo de producción capitalista es la práctica revolucionaria [que
es una práctica colectiva]. Cualquier forma de salida individual no pone en cuestión las prácticas que constituyen el modo de producción capitalista, por el contrario, constituyen otras tantas formas de ALIENACIÓN.
En la tesis IV aborda la cuestión del fenómeno religioso. La autoenajenación religiosa no puede ser superada simplemente por la comprensión de los mecanismos que operan en ella. Es en este sentido que puede afirmarse que el CONOCIMIENTO no nos hace libres. Para emanciparse es necesario eliminar prácticamente los fundamentos materiales que generan la alienación religiosa
[las prácticas que reproducen la alienación religiosa]. El pasaje fundamental es el siguiente [refiriéndose al “fundamento terrenal” de la autoenajenación religiosa]: “... es necesario tanto comprenderlo [a dicho fundamento] en su propia contradicción como revolucionarlo prácticamente”. Frente a Feuerbach, quien sostiene que la religión puede ser eliminada mediante el conocimiento por los hombres de su verdadera “esencia”, Marx plantea la unidad de teoría y
práctica, unidad en la cual estén ambas [en tanto proceso]. Pero, y es importante destacarlo, no se trata sólo de esto, sino que la unidad teoría – práctica obliga a redefinir tanto a la teoría como a la práctica. Así, por ejemplo, Feuerbach define la teoría como conocimiento de la ESENCIA [humana]. De ahí el carácter contemplativo que asume el conocimiento, etc. Para Marx, la esencia
como tal [=sustancia inmutable] no existe. El conocimiento de la religión debe ser, entonces, conocimiento de las contradicciones sociales, las cuales existen en la práctica. De ahí que haya dedicado su vida al estudio del modo de producción capitalista.
Por último, el énfasis en la práctica no debe hacernos olvidar que la teoría es un momento necesario de la revolución de las condiciones existentes [de hecho, se trata de una condición más]. Caso contrario, corremos el riesgo de transformarnos en esos “revolucionarios” que braman contra el capitalismo de las máquinas de vapor, aún cuando vivan en el siglo XXI.
4] La cuestión de la verdad [y de la objetividad] de la teoría. 5
1) la VERDAD no existe como una meta ideal que deba ser alcanzada por la práctica;
2) la teoría en sí misma no puede ofrecer ninguna verdad, ningún tipo de conocimiento absoluto;
3) la VERDAD sólo existe en su construcción, en la práctica, como proceso.
del socialismo es inevitable”. No existe una verdad absoluta a la que podamos aferrarnos, sólo tenemos la verdad que podamos construir. Esta tesis contiene las bases teóricas para una refutación del “marxismo” mecanicista [o de variantes como el stalinismo]. La tesis VIII nos da una indicación importante. La teoría, separada de la práctica, abstracta, se convierte en “misticismo”. No es otra cosa que una variedad de la ALIENACIÓN, que es la forma específica de relación del productor con su producto en el modo de producción capitalista [vacilo en extender esta afirmación a las formaciones económicas precapitalistas]. El “misticismo” resulta funcional a los intereses de las clases dominantes, porque distrae a los intelectuales y evita que éstos puedan cuestionar su dominación. Expresa una “práctica alienada”. La salida es, para Marx, la práctica revolucionaria.
5] La cuestión de la esencia humana.
El tema es abordado en la tesis VI. El primer párrafo es crucial y puede dividirse en dos afirmaciones fundamentales, dejando de lado la alusión a Feuerbach en la primera oración:
a) la negación de la concepción filosófica de la naturaleza humana;
b) la definición positiva de la naturaleza como el “conjunto de las relaciones
sociales”.
Veamos cada una de estas proposiciones por separado.
a] Marx niega que la naturaleza humana sea “algo abstracto e inmanente a cada individuo”. La filosofía social y política, dada su incapacidad para concebir la práctica como proceso constituyente de la sociedad, se veía obligada a formular la hipótesis de una naturaleza humana ahistórica e inmutable como factor que explicaba las características de la sociedad y de las conductas humanas.
1) el recurso a la naturaleza humana fue adoptado tanto por filósofos de la totalidad [holistas, como dirían los anglosajones] como por los individualistas. Bastan los casos de Aristóteles [el hombre es un ser social por naturaleza] y Hobbes [el hombre es malo y egoísta por naturales] para
ejemplificar ambas posiciones. Más allá de las diferencias entre ambas posturas, que deben ser abordadas en otro lugar, esta coincidencia obedece a que todos ellos se sitúan en sociedades divididas en clases con intereses antagónicos [y que todos ellos eran intelectuales orgánicos de las clases dominantes];
2) la naturaleza humana, definida del modo señalado, constituye un mecanismo ideológico dirigido a naturalizar las relaciones sociales imperantes. Esto es sencillo y contundente: si la naturaleza humana es una e inmutable a lo largo de la historia, cualquier conducta o acción que vaya en contra de la misma aparece como antinatural y anti-racional. La racionalidad [con todo su poder legitimador] queda del lado de quienes definen la naturaleza humana. Esto muestra que las Ciencias Sociales no son neutrales, que el mero hecho de atribuirse la racionalidad [cientificidad]
constituye una operación con fuertes implicaciones ideológicas. [Esto nos lleva directamente a la cuestión de la verdad, tratada en el punto 6 de estas notas]. La apelación a la naturaleza humana jugó un papel importante en el surgimiento de las Ciencias Sociales burguesas. A través de Hobbes, Locke, etc., influyó en el desarrollo de la Economía Política clásica [ver Adam Smith y la “propensión a comerciar”]. Por tanto, la crítica que hace Marx a Feuerbach en este tópico debe entenderse como formando parte del aparato conceptual con el que primero inició sus estudios económicos.
1) prescindir del proceso histórico. Y aquí hay que prestar atención. Dejar de lado la historia conlleva a que Feuerbach presuponga un “individuo abstracto, AISLADO”. Es el mismo procedimiento adoptado por los contractualistas y por la Economía Política clásica;
2) la naturaleza humana aparece como “género”, como algo que une de modo “NATURAL” a los individuos. Dado que Feuerbach no llega a las relaciones sociales, tiene que generar un sucedáneo para las mismas. Lo mismo sucede con los economistas. En resumen, tenemos aquí algunos elementos para establecer la relación entre naturaleza humana, ahistoricidad, individualismo, contractualismo y Economía Política clásica.
b] ¿Qué significa que la naturaleza humana es el “conjunto de las relaciones sociales?
Este es el resultado lógico de la aplicación de la PRÁCTICA. En base a su punto de partida, Marx se ve obligado a rechazar la concepción de la naturaleza humana propia de la filosofía, porque establece una relación abstracta, en la que existen dos polos, y uno de ellos explica el sentido de la relación. Para esto, ver el gráfico siguiente:
Para Marx, los dos polos de la relación sólo existen para los fines analíticos. La naturaleza humana sólo se constituye a través de las relaciones sociales, las cuales son necesariamente históricas [no pertenecen a todos los tiempos, sino a un lugar y un tiempo determinados]. De esto se desprende un corolario fundamental: los fenómenos sociales deben ser estudiados como relaciones, no como cosas o sustancias [para usar la terminología filosófica]. Así, por ejemplo,
Marx va a definir al capital como una relación social.
6] El criterio de verdad.
Para Marx, el criterio de verdad no puede ser otro que el de la práctica. Pero, inmediatamente aquí se plantea un problema. En toda sociedad de clases, hay por lo menos dos prácticas diferentes:
1) la de la clase propietaria;
2) la de la clase no propietaria.
Si esto es así, y Marx está en un todo de acuerdo, ¿cómo decidir cuál práctica sirve para fundar el criterio de verdad? Dos son las respuestas posibles: a) todas las prácticas son iguales y, por tanto, todas sirven igualmente como criterios de verdad. Esto nos lleva directamente al relativismo; b) se decide elegir una práctica para fundar sobre ella el criterio de verdad, descartando las demás.
Marx sigue este último camino y afirma que la práctica revolucionaria del proletariado constituye el criterio de verdad buscado. En las Tesis, Marx no brinda elementos para justificar esta afirmación. Al respecto, consultar la Introducción a la crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel. Ahora bien, el texto de la tesis es demasiado escueto, pero se desprende otro corolario importante. Si la práctica es el criterio de verdad, me parece que queda claro que no es posible alcanzar el conocimiento absoluto, puesto que toda práctica es siempre perfectible [y es, además, una construcción, un proceso]. No existe, por tanto, la historia=teleología.


