| El suicidio, edición Miño y Dávila |
En el comienzo, una obviedad: la sociología tiene una deuda enorme con Émile Durkheim (1858-1917). En dos de sus obras, Reglas del método sociológico (1895) y El suicidio (1897), construyó las bases de la sociología como ciencia moderna. En la primera de ellas dotó a la disciplina de un objeto de estudio y de un método; en la segunda, puso en práctica ese método aplicándolo a un problema que, en apariencia, era irreductible a un tratamiento sociológico. [1]
En este blog publicamos varias entradas referidas a RMS. En cambio, concedimos muy poca atención a ES; por eso, en estos apuntes intentaremos subsanar en parte esa carencia. Si tomamos los dos primeros libros de Durkheim, La división del trabajo social (1893) y RMS, y dejamos de lado los artículos publicados por el sociólogo francés en la primera mitad de la década de 1890 (que merecen un tratamiento por separado), el proyecto durkheimiano presentaba un vacío notable: no existía una investigación sistemática que pusiera en práctica los postulados metodológicos de RMS y las hipótesis sobre la sociedad capitalista enunciadas en DTS. La ausencia era devastadora para la sociología durkheimiana: se trataba de una “ciencia” que amontonaba reglas de método e hipótesis acerca de la sociedad, sin ninguna aplicación empírica. En otras palabras, la sociología de Durkheim se terminaba asemejando a lo que ella criticaba: una sociología “ideológica”, consistente en un conjunto de afirmaciones sin sustento empírico.
ES vino a remediar la ausencia de trabajos empíricos de largo alcance, y lo hizo de manera magistral. ES es una obra compleja, en la que se entrelazan tres grandes preocupaciones/objetivos: a) mostrar la existencia de la sociedad como un sustrato independiente de los individuos que la componen; b) mostrar cómo la sociedad moldea el hacer, el pensar y el sentir de los individuos; c) mostrar como la acción de la sociedad sobre los individuos puede ser captada por medio de herramientas estadísticas. En este sentido, ES es el acta de nacimiento de la sociología como ciencia y una refutación implacable de las tesis del individualismo metodológico.
Lo dicho hasta aquí aparece condensado en el prólogo de la obra (pp. 7-10).
Abreviaturas:
DTS= La división del trabajo social (1893) // ES= El suicidio (1897) // RMS= Reglas del método sociológico (1895).
Referencia bibliográfica:
Durkheim, É. (2012). El suicidio: Un estudio de sociología. Madrid, España: Akal. 349 p. (Akal Universitaria. Serie Sociología y antropología).
Con ustedes… el Prólogo:
El dominio intelectual del positivismo a finales del siglo XIX hizo que muchas personas vieran con buenos ojos el proyecto de un tratamiento científico de la sociedad. Por eso Durkheim pudo señalar que “la sociología está de moda”.
La elevación de la sociología al estrellato científico trajo como consecuencia que se desarrollaran grandes expectativas respecto a la nueva ciencia; lamentablemente, no estaba preparada para esas expectativas. Los sociólogos debieron enfrentar un problema fundamental: “los resultados obtenidos están por debajo de lo que cabría esperar atendiendo al número de trabajos publicados y el interés puesto en su evolución.” (p. 7)
El panorama era complejo y requería una solución urgente. Durkheim se planteó entonces ¿cuál es la causa del escaso rendimiento de la sociología? Su respuesta fue lapidaria: la sociología no plantea “problemas concretos”. Ello se debe a que:
“Aún no ha superado la era de las estructuras y las síntesis filosóficas. En vez de arrojar luz sobre una pequeña parcela del campo social, prefiere esas generalidades brillantes en las que se pasa revista a todas las cuestiones sin estudiar ninguna a fondo. Este método, que permite distraer un poco la curiosidad del público aclarándole toda clase de cuestiones, no conduce a nada objetivo. Las leyes de una realidad tan compleja no se descubren con exámenes sumarios a base de intuiciones rápidas. Además este tipo de generalizaciones, vastas y atrevidas a la vez, no son susceptibles de prueba alguna. Lo más que cabe hacer es citar algunos ejemplos para ilustrar la hipótesis propuesta, pero una ilustración no es una demostración. Por otra parte, cuando se tratan cuestiones tan diversas, no se puede ser un especialista en ninguna y hay que remitirse a referencias de segunda mano que uno no está en situación de juzgar críticamente.” (p. 7; la cursiva es mía - AM-)
Por ende, los libros de sociología pura no servía para abordar el estudio de los problemas concretos. La paradoja de esta afirmación consistía en que podía aplicarse a la situación de la sociología durkheimiana hacia 1897, a pesar de los indudables logros realizados por ella hasta ese momento.
(Durkheim hablando con sí mismo): Los sociólogos interesados en hacer de su disciplina una ciencia deben poner fin a esta situación.
“La sociología no debe renunciar a ninguna de sus ambiciones pero, para merecer la esperanza depositada en ella, debe aspirar a ser algo más que una forma, más o menos original, de la literatura filosófica. En vez de complacerse en meditaciones metafísicas sobre los asuntos sociales, debe convertir en objeto de sus investigaciones a conjuntos de datos netamente circunscritos, que aparezcan con claridad y sepamos dónde comienzan y dónde acaban, en los que podamos basarnos con firmeza. La sociología debe contar con las disciplinas auxiliares: historia, etnografía, estadística, sin cuya ayuda no puede prosperar.” (p. 8; la cursiva es mía - AM-)
(Durkheim, ganando confianza, afirma): ES fue concebido como una obra dirigida a mostrar las posibilidades de la sociología. Considera que el suicidio es un tema significativo por su indeterminación; por eso es preciso una investigación para precisar sus límites.
Como se trata de un prólogo, Durkheim indica algunos resultados: la investigación realizada en ES permitió establecer varias proposiciones referidas al matrimonio, la viudez, la familia, la sociedad religiosa; también permitió constatar ciertas indicaciones sobre “el malestar general que sufren las sociedades europeas y sobre los remedios que pueden atenuarlo” (p. 9). En este sentido, “el suicidio, tal como aparece hoy, es una de las formas en que se traduce la afección colectiva que todos padecemos, nos puede ayudar a comprenderla.” (p. 9)
Como si lo anterior fuera poco, en ES se pusieron en práctica algunas de las reglas metodológicas enunciadas en RMS. El método sociológico [en su versión durkheimiana] se basa en el siguiente postulado: “los hechos sociales deben estudiarse como objetos, es decir, como realidades externas al individuo.” (p. 9). [2] Este punto no es una mera cuestión metodológica, sino que en él está en juego la existencia misma de la sociología:
“La sociología, para existir, ha de tener un objeto propio, una realidad propia que no derive de otras ciencias. Si no hay nada real fuera de las conciencias particulares se desvanece por falta de materia propia. Lo único observable serían entonces los estados mentales del individuo que pertenecen al campo de la psicología.” (p. 9; la cursiva es mía - AM-)
Si se acepta que solo existen los estados mentales del individuo y que solo la psicología puede estudiarlos, entonces la sociología desaparece. Las instituciones y sus formas históricas carecen de importancia; lo único relevante son “las propiedades generales de la naturaleza individual de la que sólo son un aspecto que no requiere de investigación.” (p. 9) En otras palabras, se vuelve a la filosofía y la trillada discusión sobre la naturaleza humana. Durkheim advierte sobre el riesgo de ese retroceso hacia la psicología [individual] y la filosofía: “No puede haber sociología sin sociedades, y donde sólo hay individuos no existen sociedades.” (p. 10).
¿Cómo encadena Durkheim la crítica del individualismo con los resultados obtenidos en ES?
En ES se demuestra [así lo piensa Durkheim] “que el individuo se ve dominado por una realidad moral que lo supera: la realidad colectiva.” (p. 10). Algunos ítems de esa demostración: a) cada pueblo tiene una tasa de suicidios propia; b) la tasa de suicidios es más constante que la mortalidad general; c) la tasa de suicidios cambia siguiendo un coeficiente de aceleración peculiar de cada sociedad. Ello permite comprender que existen fuerzas reales y vivas que no dependen del individuo. Todo esto apunta a que “la sociología pueda y deba ser objetiva, pues investiga realidades tan definidas y consistentes como las que son objeto de estudio por parte del psicólogo y el biólogo.” (p. 10)
Al terminar ES la sociología, ¡por fin!, cobra confianza y se convierte en una potente herramienta para el estudio de la sociedad capitalista. ¿Qué Marx había hecho algo semejante en El capital? La respuesta es afirmativa, pero los caminos de la ciencia de la sociedad son muy diversos y, por qué no, a veces paradójicos. En 1897 Durkheim hizo pie en uno de esos caminos, para satisfacción de los sociólogos presentes y futuros.
Mataderos, viernes 3 de julio de 2026
Notas:
[1] En rigor, Durkheim no fue el único en construir las bases de la sociología como ciencia moderna. Pero la afirmación enunciada aquí es suficiente para los fines de estas notas, cuyo objetivo primordial es presentar el papel de ES en la sociología durkheimiana.
[2] Para una explicación pormenorizada del significado de dicho postulado, ver RMS, cap. 2
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