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viernes, 30 de enero de 2026

EL DÍA DESPUÉS DE MARX: EL PRÓLOGO DE 1883 AL MANIFIESTO COMUNISTA

 



Ariel Mayo (ISP. Dr. Joaquín V. González / UNSAM)

Karl Marx falleció el 14 de marzo de 1883. Pocos meses más tarde, se publicó una nueva edición alemana del Manifiesto del Partido Comunista. El prólogo, firmado por Friedrich Engels, está fechado en Londres el 28 de junio de 1883. Se trata, pues, de la primera edición del MC posterior a la muerte de Marx. Con ella, Engels comenzó la tarea de preservar la herencia política y científica de Marx. No se trataba, ni mucho menos, de una labor de carácter meramente científico; en 1883 el marxismo se estaba convirtiendo en la versión dominante del movimiento socialista. Por lo tanto, la función de albacea de Marx implicaba una posición política. No había novedad en esto: desde sus orígenes en la segunda mitad de la década de 1840, la teoría de Marx estuvo asociada al desarrollo del socialismo y, más en general, del movimiento obrero. La tarea de Engels era, a la vez, científica y política. Por todo esto, la lectura de los prólogos del MC firmados por Engels permite dilucidar las continuidades y discontinuidades en la evolución de la teoría marxista con posterioridad al fallecimiento de su fundador. En definitiva, se trata de conocer qué partes de la vasta producción de Marx fueron seleccionadas para permanecer en el centro de la escena  y qué temáticas quedaron más o menos olvidadas, a sabiendas de que ello ejerció una influencia relevante en la evolución del socialismo de fines del siglo XIX y principios del siglo XX.

Abreviaturas:

MC= Manifiesto del partido comunista.

Datos para amantes de las bibliotecas:

Engels, F. (2000). Prólogo a la edición alemana de 1883 del Manifiesto del Partido Comunista. En K. Marx y F. Engels, Manifiesto del Partido Comunista (pp. 103-104). Madrid, España: Biblioteca Nueva. Traducción de Jacobo Muñoz.


El prólogo es muy breve. Luego de rendir un homenaje a su amigo [1], se concentra en dos cuestiones, las que abarcan el resto del texto.

En primer lugar, Engels se preocupa por señalar que Marx es el autor de las ideas fundamentales del MC; más claro, de la concepción de la sociedad que aparece allí. En otras palabras, Engels afirma que Marx es el creador de la teoría del materialismo histórico (no es este el lugar para discutir en qué medida esta afirmación  es correcta, pero parece evidente que Engels se tira muy abajo).

En segundo lugar, Engels presenta de manera somera el núcleo de la teoría marxiana de la sociedad en el siguiente pasaje:

“El pensamiento fundamental que recorre todo el Manifiesto, a saber, que la producción económica y la estructura social que se deriva necesariamente de ella en cada época de la historia constituyen el fundamento de la historia política e intelectual de esa época; que, en consecuencia (desde la disolución de la antiquísima propiedad común de la tierra), la historia entera ha sido una historia de luchas de clases, de luchas entre clases explotadoras y explotadas, dominadoras y dominadas, en diversos niveles del desarrollo social; pero que esta lucha ha alcanzado ahora una etapa en la cual la clase explotada y oprimida (el proletariado) ya no puede liberarse de la clase que la explota y oprime (la burguesía) sin liberar al mismo tiempo y para siempre a la sociedad entera de la explotación, la opresión y las luchas de clases —este pensamiento fundamental pertenece única y exclusivamente a Marx.” (pp. 103-104)

En otras palabras, el MC se estructura en torno a tres proposiciones principales:

1) La producción económica y la estructura social constituyen el fundamento de la historia política e intelectual. Esta es la tesis central de la teoría marxista de la sociedad y orienta toda la producción teórica de Marx. Aparece en Ideología alemana (1845-1846) [2] y ocupa un lugar primordial en el prólogo a la Contribución a la crítica de la economía política (1859). [3] Sea cual fuere la consideración que se tenga de la teoría de Marx, es innegable que ella postula que la política y las ideas no son incondicionadas, sino que se encuentran condicionadas y limitadas por la forma en que cada sociedad produce todo lo que necesita para satisfacer sus necesidades; la política no gira en el vacío ni es omnipotente. Ello no implica afirmar que el condicionamiento sea unidireccional y  ni negar que las ideas políticas, filosóficas, religiosas, etc., condicionan, a su vez, a la producción económica y a la estructura social. Mas allá de estas consideraciones, esta proposición ejerció una influencia significativa en el desarrollo de la sociología y las demás ciencias sociales. Es una de las ideas de Marx que mantiene plena vigencia;

2) La historia es la historia de la lucha de clases. [4] El conflicto es un elemento inherente de toda sociedad dividida en clases sociales y cumple un papel clave en su desarrollo. De ningún modo puede ser considerado un factor exclusivamente negativo. Corresponde formular dos observaciones: a) Engels limita el alcance de la afirmación a las sociedades en las que existen clases sociales (por eso deja afuera a las sociedades más antiguas, donde regía la propiedad común de la tierra y, por ende, no existían las clases sociales). Entonces, hay lucha de clases donde hay clases sociales; b) sin perjuicio de lo anterior, parece correcto extender el terreno de la afirmación anterior a todas las sociedades. Tal como se enunció más arriba, el conflicto es propio de toda sociedad. Esto es importante, porque esto dificulta el avance de las concepciones milenaristas, que sostienen que es posible eliminar el conflicto de la sociedad y, así, llegar a instaurar el paraíso en la Tierra. Como en el caso de la proposición anterior, esta proposición de Marx sigue siendo válida.

3) La clase obrera es el sujeto histórico capaz de derribar la dominación de la burguesía. [5] Esa acción (la revolución socialista) abrirá el camino para la finalización de la lucha de clases, la opresión y  la explotación, trayendo así la paz universal. En este punto cabe decir que se trata de una concepción muy discutible, más propia de la escatología cristiana que del análisis científico de la sociedad. La experiencia histórica del siglo XX y de las primeras dos décadas del siglo XXI mostró que la capacidad revolucionaria de la clase trabajadora fue sobreestimada por los autores del Manifiesto, y que el capital mostró gran habilidad para gestionar la fuerza de trabajo y lograr su neutralización como elemento revolucionario. Por último y no menos importante, la creación de una sociedad liberada para siempre de toda opresión es una utopía en el sentido más fuerte de la palabra. Ese utopismo (entendido como falta de realismo) perjudicó los intentos concretos de crear una sociedad sin la explotación y opresión de clase, pues muchos entendieron esos intentos como la manifestación última de la confrontación del Bien (el socialismo) contra el Mal (el capitalismo).

Balvanera, viernes 30 de enero de 2026


Notas:

[1] “Marx, el hombre al que la clase obrera de Europa y América, considerada globalmente, debe más que a cualquier otro” (p. 103).

[2] “Podemos distinguir al ser humano de los animales por la conciencia, por la religión o por lo que se quiera. Pero el ser humano mismo se diferencia de los animales a partir del momento en que comienza a producir sus medios de vida (...) Al producir sus medios de vida, el ser humano produce indirectamente su propia vida material. (...) Tal y como los individuos manifiestan su vida, así son. Lo que son coincide, por consiguiente, con su producción, tanto con lo que producen como con el modo cómo producen. Lo que los individuos son depende, por tanto, de las condiciones materiales de su producción.” Marx, K. y Engels, F. (1985). La ideología alemana: Critica de la novísima filosofía alemana en las personas de sus representantes Feuerbach, B. Bauer y Stirner, y del socialismo alemán en las de sus diferentes profetas. Buenos Aires: Pueblos Unidos y Cartago, pp. 19-20.

[3] En el prólogo a la Contribución se encuentra la formulación clásica de la idea fundante de la teoría de Marx: “En la producción social de su existencia, las personas establecen determinadas relaciones, necesarias e independientes de su voluntad, relaciones de producción que corresponden a un determinado estadio evolutivo de sus fuerzas productivas materiales. La totalidad de esas relaciones de producción constituye la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la cual se alza un edificio jurídico y político, y a la cual corresponden determinadas formas de conciencia social. El modo de producción de la vida material determina el proceso social, político e intelectual de la vida en general. No es la conciencia de las personas lo que determina su ser, sino, por el contrario, es su existencia social lo que determina su conciencia.” Marx, K. (2000). Contribución a la crítica de la economía política. 6° edición. México: Siglo XXI, pp. 4-5.

[4] “La historia de todas las sociedades anteriores a la nuestra es historia de la lucha de clases.” Marx y Engels, MC, op. cit., p. 47. La afirmación tiene que ser corregida: no se trata solo de las sociedades anteriores o de nuestra sociedad, sino que el conflicto es inherente a toda forma de organización social. Pensar lo contrario equivale a caer en el milenarismo.

[5] La tesis de que la clase trabajadora es el sujeto histórico del socialismo aparece por en la Introducción a la Contribución a la crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel (1844): “Las revoluciones necesitan (...) de un elemento pasivo, de una base material. La teoría sólo se realiza en un pueblo en la medida en que es la realización de sus necesidades.” (p. 104) “¿Dónde reside (...) la posibilidad positiva de la emancipación alemana? Respuesta: en la formación de una clase con cadenas radicales (...) una esfera que es, en una palabra, la pérdida total del hombre y que, por tanto, sólo puede ganarse a sí misma por la recuperación total del hombre. Esta disolución de la sociedad como una clase especial es el proletariado.” (p. 108). Marx, K. (2008). Contribución a la crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel: Introducción. En Escritos de Juventud sobre el Derecho: Textos 1837-1847, Barcelona, España: Anthropos.

lunes, 23 de mayo de 2022

MARXISMO TIKTOC: LA IDEA FUNDAMENTAL DEL MATERIALISMO HISTÓRICO EN 400 PALABRAS

Ciudad de Singapur


 Toda idea simple encierra una extraordinaria complejidad.

Frase oída por allí.


Cuando me preguntan qué es el MH salgo del paso recomendando la lectura del prólogo a la Contribución a la crítica de la economía política, escrito por Marx allá por 1859. Pieza breve, con problemas importantes y esquematismo a granel, pero un texto fantástico en muchos sentidos.

La idea fundamental del prólogo y piedra basal del MH puede dividirse en dos proposiciones: 

1) “en la producción social de su existencia, los hombres establecen determinadas relaciones, necesarias e independientes de su voluntad” (p. 4); 

2) “no es la conciencia de los hombres la que determina su ser, sino, por el contrario, es su existencia social la que determina su conciencia” (p. 5)

Dicho de otro modo, hay RS que son independientes de la voluntad de los SH (1); la vida social determina las ideas, no a la inversa (2).

La idea contenida en las proposiciones (1) y (2) es la condición necesaria para la fundamentación de una sociología materialista

En primer lugar, porque establece que el sustrato de lo social está conformado por las RS, no por los individuos. Se establece así una distinción respecto al individualismo metodológico, el cual considera que lo natural son los individuos, en tanto que la sociedad es artificial.

En segundo lugar porque plantea que las ideas no gobiernan el mundo, sino que las ideas están condicionadas por las RS.

De la idea fundamental del MH se desprenden dos corolarios. 

Primer corolario: el objeto de estudio de la ciencia de la sociedad son las RS. Tiene una derivación, resultante del peso del proceso de producción en la vida social: hay que dedicar especial atención al estudio de las RS de propiedad, pues ellas condicionan el carácter del proceso de producción.

Segundo corolario: “El modo de producción de la vida material determina el proceso social, político e intelectual de la vida en general” (pp. 4-5) o, lo que es lo mismo, las ideas políticas, jurídicas, filosóficas, etc., están condicionadas por la producción de la vida material. 

Sobre estas bases se edificó el edificio del MH. Son ideas sencillas, pero sintetizan una concepción compleja y en construcción permanente. 

Una vez comprendidas estas ideas se puede pasar al análisis del resto del prólogo, no a la inversa. Pero eso será en otra ocasión…



Villa del Parque, lunes 23 de mayo de 2022


Abreviaturas

MH = Materialismo histórico / RS = Relaciones sociales / SH = Seres humanos

Noticia bibliográfica

Las citas del prólogo fueron tomadas de la siguiente edición: Marx, K. (2000). Contribución a la crítica de la economía política. 6° edición. México: Siglo XXI. xxv, 410 p. (Biblioteca del pensamiento socialista, Serie Los clásicos). Edición, advertencia y notas a cargo de Jorge Tula. Traducción de Jorge Tula, León Mames, Pedro Scaron, Miguel Murmis y José Aricó. Incluye: Advertencia del editor, por Jorge Tula.- Introducción, por Maurice Dobb, fechada en Cambridge, 1968. El prólogo, fechado en Londres en enero de 1859, se encuentra en pp. 3-7.


miércoles, 4 de marzo de 2020

¿POR QUÉ ESTUDIAR EL MANIFIESTO COMUNISTA EN 2020?

“El mismo Manifiesto explica que la aplicación práctica
de estos principios dependerá siempre y en todas partes
de las circunstancias históricas existentes.”
K. Marx y F. Engels




Este trabajo constituye parte de las tareas preparatorias para un taller sobre el Manifiesto Comunista (1848) de Karl Marx (1818-1883) y Friedrich Engels (1820-1895), destinado a un público sin conocimientos previos sobre la obra e interesado en aprender los conceptos fundamentales del materialismo histórico. Fue concebido como una tarea militante antes que académica; tenemos por objetivo que nos comprenda la mayor cantidad de personas, sin renunciar a exponer la complejidad de los temas. En este punto partimos del convencimiento de que un marxismo limitado a un número reducido de cultores es un marxismo muerto.
En este punto corresponde hacer una aclaración. En este texto las expresiones MH y marxismo son utilizadas como sinónimos; con ellas designamos a la teoría de la sociedad elaborada por Marx, cuyas ideas principales aparecen desarrolladas en el MC.
Por último, aquí no se encontrará una síntesis del contenido del MC. Tampoco una exposición detallada del MH. Nuestro propósito es más modesto y utilitario: justificar la necesidad de leer y estudiar el MC en 2020, mostrando como esa lectura puede ser útil en la lucha de los trabajadores contra el capitalismo. En estos tiempos que corren, explicar porqué es conveniente ser socialista y porqué el socialismo puede ser la alternativa al sistema capitalista, son cuestiones urgentes que exigen estudio, paciencia en la explicación y entusiasmo en la difusión.
Abreviaturas utilizadas:
MC = Manifiesto Comunista / MH = Materialismo histórico
Nota bibliográfica:
En la redacción del trabajo se utilizó la traducción española: Marx, K. y Engels, F. (1986). Manifiesto del partido comunista. Buenos Aires, Argentina: Anteo. Esta edición incluye los distintos prefacios redactados por Marx y Engels, así como también los Principios del comunismo, redactados por Engels. A esta edición pertenecen, salvo indicación en contrario, todas las citas incluidas en el texto.
También se consultó la edición del Manifiesto Comunista incluida en Chiviló Villar, Matías, comp. (2013). Programas del movimiento obrero y socialista. Buenos Aires, Argentina: Rumbos. (pp. 18-48).

Antes de empezar la lectura del MC o, como en esta ocasión, antes de comenzar un taller sobre éste, corresponde hacerse una pregunta, de cuya respuesta depende todo lo demás: ¿Qué utilidad puede tener para nosotros, trabajadores, estudiar un texto escrito hace 172 años?
En un contexto todavía marcado por la caída de la URSS y los demás países “socialistas” (1989-1991), en el que casi nadie considera al socialismo como alternativa viable al capitalismo, la respuesta al interrogante cobra aun mayor importancia.
Responder a la pregunta no es sencillo. En parte, porque esto supone haber estudiado el MC, y el taller está dirigido precisamente a quienes no tienen un conocimiento previo del marxismo. Tampoco se trata de dar una respuesta amable para estudiantes o profesores, que muestre la pertinencia del estudio del marxismo en la universidad, bla, bla, bla.
El MC es un escrito político, destinado a exponer las ideas y propuestas de una organización política [1] que se había propuesto como objetivo derribar al capitalismo e instaurar el socialismo. Por lo tanto, la justificación de su estudio debe pasar primordialmente por lo político. El MC tiene que contener algo que contribuya a clarificar los problemas políticos actuales de la clase obrera.
Ahora bien, el MC es un conjunto de textos que abarca mucho más que el Manifiesto propiamente dicho. Así, incluye los prólogos que Marx  y Engels (1820-1895) redactaron para cada una de las ediciones de la obra. [2] Precisamente dos de esos prólogos sirven para justificar la realización de un taller sobre el MC.
En primer lugar, está el prefacio de Engels a la edición de 1888. [3] Allí encontramos dos afirmaciones fundamentales para comprender la utilidad política del MC.
1] El materialismo histórico no es una receta universal que se aplica a cualquier realidad, a cualquier coyuntura, sino que parte de analizar cuáles son las formas en que se organiza la producción, las relaciones sociales de producción. En este sentido, la tesis central del MC es la siguiente:
“En toda época histórica el modo dominante de producción y de cambio y la estructura social que necesariamente deriva de él, constituye la base sobre la cual se edifica la historia política e intelectual de esa época y solamente por él puede ser explicada; que de acuerdo con esto, toda la historia de la Humanidad (...) ha sido historia de las luchas de clases, luchas entre los explotadores y explotados, entre opresores y oprimidos; que la historia de estas luchas de clases representa un desarrollo que al presente alcanzó un grado en el que la clase explotada y oprimida – el proletariado – no puede alcanzar su liberación del yugo de la clase explotadora y opresora – la burguesía – sin liberar al mismo tiempo, de una vez por todas, a la sociedad entera de toda explotación y opresión, de todas las diferencias y de todas las luchas de clases.” (p. 20).
El MC conecta el pensar y el hacer. El eje del planteo es el estudio de la realidad para poder hacer política. En definitiva, en esto consiste el núcleo del MH.
La misma historia del MC relatada por Engels, confirma la afirmación del párrafo anterior.
“En el Congreso de la Liga [de los Comunistas], que tuvo lugar en Londres en noviembre de 1847, fueron encargados Marx y Engels de la publicación de un programa de partido completo, que habría de orientarla en su camino.” (p. 15).
Suele olvidarse que el MC es un texto directamente político, no un escrito académico. Por eso, los dos primeros capítulos del MC, en los que se esboza el desarrollo del capitalismo y la lucha entre capital y trabajo, constituyen el fundamento necesario de la acción política de la Liga de los Comunistas.
2] El estudio de la estructura social (el conjunto de relaciones sociales) sirve para pensar la estrategia y las tácticas dirigidas a enfrentar al capitalismo. En síntesis, para el marxismo, los tipos de acción, las tácticas, dependen del análisis que se haya hecho de la realidad.
Marx y Engels son claros cuando afirman que la aplicación práctica del programa del MC (1848) depende de las condiciones históricas existentes. Esto queda claro en el prefacio a la edición alemana de 1872. [4]
“El mismo Manifiesto explica que la aplicación práctica de estos principios dependerá siempre, y en todas partes, de las circunstancias históricas existentes.” (p. 8).
Como indicamos arriba, el MH no es una fórmula, algo que hay que aplicar en todos los tiempos, lugares y circunstancias. Es un método crítico de la realidad, es una manera de entenderla para luego transformarla. Por esto no puede ser concebido como un dogma. Hay que hacer hincapié en que Marx es un guía, pero no un dios que tiene las respuestas a todos los problemas; esta afirmación es válida para cualquier otro autor considerado clásico en las filas del movimiento socialista.
En el prefacio de 1872, los autores del MC señalan la necesidad de retocar “algunos puntos” del texto. ¡Y esto a sólo 24 años de la publicación de la primera edición de la obra!
¿Cuáles son los factores que exigían una modificación del MC?
Marx y Engels indican tres factores: a) “el desarrollo colosal de la gran industria en los últimos veinticinco años”; b) “el [desarrollo] de la organización del partido de la clase obrera”; c) la Comuna de París [1871], “que eleva por primera vez al proletariado durante dos meses, al Poder político” (p. 8). [5] Los puntos b y c están estrechamente relacionados, pues, tal como se lee en el MC, “toda lucha de clases es una lucha política” (p. 47).
En base a lo anterior, Marx y Engels plantean que “este programa ha envejecido en algunos de sus puntos” (p. 8). Dicen que las experiencias políticas de la clase trabajadora en el período 1848-1872 obligan a modificar la posición del MC respecto al Estado:
“La Comuna ha demostrado, sobre todo, que «la clase obrera no puede simplemente tomar posesión de la máquina estatal existente y ponerla en marcha para sus propios fines»” (p. 8). [6]
De modo que los autores del MC consideraban que la posición tomada en 1848 frente al Estado tenía que ser modificada radicalmente a partir de las experiencias de lucha de la clase trabajadora. El Estado no puede ser utilizado tal como está para construir el socialismo; el Estado es un instrumento de opresión y, como tal, no puede ser un instrumento de liberación. [7]
En síntesis, Marx y Engels consideraban en 1872 que el MC había “envejecido” en tres ítems, mencionados expresamente en el prefacio de ese año. En primer lugar, el programa contenido al final del cap. 2 (p. 62-63); en segundo término, la cuestión del Estado; en tercer lugar, el cap. 3, dedicado a la “crítica de la literatura socialista”, al que consideran “incompleto”; por último, el cap. 4, dedicado a la actitud de los comunistas ante los diferentes partidos de oposición. [8]
Ahora bien, si ya en 1872 los propios autores del MC afirmaban que era necesario modificar partes del mismo debido a la transformación de las condiciones económicas, sociales y políticas, ¿qué duda puede quedar hoy, en 2020, acerca de la necesidad de no considerar al MC – y a cualquier otro texto de los clásicos y los no tan clásicos – como un dogma? Esto nos lleva a adoptar la misma posición de Engels en el prefacio de 1888: el MH es un método para analizar la realidad, no un conjunto de proposiciones válidas para toda época y lugar.
Una vez aceptada la proposición que figura al final del párrafo precedente, el camino a seguir es claro: hay que aplicar las categorías del método del MH al análisis de la realidad concreta, de nuestra realidad concreta. Si esas categorías no sirven, corresponde modificar las categorías o crear otras nuevas. Si no se entiende esto, estamos condenados a cometer una y otra vez los mismos errores.
Por lo tanto, proponemos una lectura del MC centrada en la búsqueda de herramientas útiles para el estudio de nuestra realidad. En este sentido, consideramos que el MC contiene varias afirmaciones fundamentales: 1) la centralidad de la relación capital – trabajo; 2) la lucha de clases como motor de la historia; 3) el carácter de clase del Estado; 4) el rechazo al nacionalismo y el carácter internacional de la lucha de clases de los trabajadores; 5) la revolución como salida al capitalismo. Al análisis de cada una de ellas estará dedicado este taller.


Villa del Parque, miércoles 4 de marzo de 2020


NOTAS:
[1] La Liga de los Comunistas estaba conformada por artesanos y obreros alemanes, la mayoría de los cuales se encontraba fuera de Alemania, ya sea por razones políticas o laborales. Esta circunstancia hizo que la Liga tuviera desde sus comienzos un carácter internacional, pues sus miembros se encontraban dispersos en Francia, Inglaterra, Bélgica y la propia Alemania. El MC fue el programa de la Liga. Sus miembros participaron en las revoluciones de 1848-49 (sobre todo en Francia y en Alemania). Fue disuelta en 1850, cuando la policía prusiana acabó con su organización en Alemania.
[2] Este conjunto de textos está compuesto, además del MC propiamente dicho, por: a) prefacio a la edición alemana de 1872, co-escrito por Marx y Engels; b) prefacio a la edición rusa de 1882, co-escrito por Marx y Engels; c) prefacio a la edición alemana de 1883, escrito por Engels; d) prefacio a la edición inglesa de 1888, escrito por Engels; e) prefacio a la edición alemana de 1890, escrito por Engels; f) prefacio a la edición polaca de 1892, escrito por Engels; g) prefacio a la edición italiana de 1893, escrito por Engels. Hay que agregar los Principios del comunismo, trabajo redactado por Engels a fines de octubre y principios de noviembre de 1847, como proyecto de programa de la Liga de los Comunistas, y que terminó siendo reemplazado por el MC.
[3] El prefacio está fechado en Londres el 30 de enero de 1888. Fue redactado para la edición inglesa del MC, cuya traducción estuvo a cargo de Samuel Moore (1838-1911), quien se había encargado anteriormente de la traducción al inglés de la mayor parte del Libro I de El capital. Moore fue colaborador de Engels durante varios años.
[4] Firmado por ambos y fechado en Londres el 24 de junio de 1872.
[5] Marx y Engels mencionan otro hito en la organización política de la clase trabajadora, la Revolución de Febrero de 1848. Ésta abarcó buena parte del continente europeo, pero tuvo su epicentro en Francia. Marx dedicó dos trabajos a examinar esa experiencia: Las luchas de clases en Francia de 1848 a 1850 y El dieciocho brumario de Luis Bonaparte. En la segunda de estas obras, Marx analiza la insurrección obrera de junio de 1848 en París: “el acontecimiento más gigantesco en la historia de las guerras civiles europeas. Venció la república burguesa. A su lado estaban la aristocracia financiera, la burguesía industrial, la clase media, los pequeños burgueses, el ejército, el lumpemproletariado organizado como Guardia Móvil, los intelectuales, los curas y la población del campo. Al lado del proletariado de París no estaba más que él solo. Más de 3000 insurrectos fueron pasados a cuchillo, después de la victoria, y 15000 deportados sin juicio.” (Marx, K, Trabajo asalariado y capital, Barcelona, Planeta-Agostini, 1985, p. 142). La derrota del levantamiento obrero de junio de 1848 marcó profundamente a Marx y Engels, quienes a partir de ese momento bregaron por evitar la soledad política de la clase trabajadora.
[6] Ese pasaje se encuentra en “La guerra civil en Francia” (1871), manifiesto de la Asociación Internacional de Trabajadores [1° Internacional] sobre la Comuna de París, redactado por Marx en abril-mayo de 1871.
[7] “Pero el proletariado no puede, como lo hicieron las clases dominantes y sus diversas fracciones rivales inmediatamente después de su triunfo, tomar simplemente posesión del cuerpo del Estado existente y hacer funcionar ese aparato para sus propios fines. La primera condición para conservar el poder político es transformar el mecanismo actuante y destruirlo en tanto que instrumento de dominación de clase. (…) El instrumento político de su sumisión no puede servir de instrumento político de su emancipación.” (Marx, K., Borrador II de La guerra civil en Francia, citado por Rubel, M. y Janover, L., Marx anarquista, Buenos Aires, Madreselva, 2010, p. 61).
[8] Respecto al cap. 4: “si las observaciones que se hacen sobre la actitud de los comunistas antes los diferentes partidos de oposición (…) son exactas todavía en sus trazos generales, han quedado anticuadas en sus detalles, ya que la situación política ha cambiado completamente y el desarrollo histórico ha borrado de la faz de la tierra a la mayoría de los partidos que allí se enumeraban.” (p. 9).

lunes, 9 de octubre de 2017

ORÍGENES DEL MATERIALISMO HISTÓRICO: LOS JÓVENES HEGELIANOS

Bruno Bauer 


Göran Therborn (1) es autor de una obra sobre los orígenes de la sociología que merece ocupar un lugar destacado en los trabajos sobre la historia de la teoría social. Se trata de Ciencia, clase y sociedad: Sobre la formación de la sociología y del materialismo histórico, Madrid, 1980, Siglo XXI (Traducción española de Santos Juliá Díaz). (2)

El capítulo 6 del libro de Therborn (Luchas obreras y rupturas teóricas: La formación social y teórica del materialismo histórico) está dedicado a los orígenes del marxismo, proyecto teórico y político contrapuesto al de la sociología. Presento a continuación una ficha de lectura dedicada al tratamiento por Therborn de la influencia de la filosofía hegeliana en dichos orígenes.



El materialismo histórico (MH a partir de aquí) surgió hacia 1845, con la redacción por Karl Marx (1818-1883) y Friedrich Engels (1820-1895) del manuscrito de la Ideología alemana. (p. 317 y 353).

Therborn propone distinguir tres componentes básicos en la formación del MH:

1) La existencia de un tipo particular de intelectuales radicalizados, consecuencia de la combinación del subdesarrollo económico y político de Alemania (producto del fracaso de la Revolución Burguesa) y la experiencia de los países desarrollados de Europa occidental (Inglaterra y Francia). Estos intelectuales fueron los Jóvenes Hegelianos (JH a partir de aquí), quienes se desempeñaron como mediadores entre el “sentido teórico” del pueblo alemán y la clase obrera real.

Los JH realizaron dos contribuciones al surgimiento del MH: a) dedicación a la teoría abstracta y a la investigación seria. Ambas cualidades eran el resultado de la cultura universitaria alemana de comienzos del siglo XIX; b) su cualidad de intelligentsia radical y alienada, conformada por publicistas ≪libres≫ y, con frecuencia, perseguidos. No disfrutaba de seguridad académica (pp. 322-324).

Therborn destaca que la influencia de los JH en la génesis del MH constituyó “un componente social de una importancia fundamental en la formación de Marx y en medida algo menor, de Engels (p. 324). No fue sólo un componente meramente ideológico. Nuestro autor equipara, más adelante, a los JH con los bolcheviques rusos. (p. 333).



2) Encuentro y unión de parte de los intelectuales radicalizados con la clase obrera (con la parte revolucionaria del movimiento obrero). Hay aquí una diferencia decisiva con la sociología académica y con otras corrientes radicales posteriores. En la coyuntura política pueden distinguirse tres elementos que potenciaban dicho encuentro:

a) Revolución Burguesa como fenómeno político actual (no sólo el recuerdo de 1789, sino la Revolución de 1830 y la reforma electoral inglesa de 1832);

b) fracaso de la Revolución Burguesa en Alemania (ofensiva de Federico Guillermo IV, rey de Prusia, contra los liberales y los JH en 1842-1843);

c) aparición del proletariado con sus propias reivindicaciones (cartismo inglés; insurrecciones de los obreros de Lyon en 1831 y 1834; rebelión de los tejedores de Silesia en 1844). (pp. 324-325).

Therborn plantea que “la unión de la teoría materialista histórica y el movimiento obrero es la esencia del marxismo” (p. 325; el resaltado es mío - AM-).

Marx y Engels tuvieron que aprender del proletariado: a) el mundo real en su concreta materialidad; b) descubrir la lucha de clases; c) la lucha organizada y revolucionaria de la clase obrera. (p. 326-332).

Ya en la mencionada Ideología alemana, Marx y Engels fijaron el papel de la teoría, que era servir al proletariado mediante la clarificación de los antagonismos de clase. (p. 333).

[Es importante indicar que Marx y Engels no sólo fueron intelectuales orgánicos de la clase obrera - en el sentido gramsciano del término -], sino que desde el principio participaron como comunistas revolucionarios en la actividad organizativa. Esta es la divisoria de aguas con la sociología: “[Ambas] son reflexiones sobre el capitalismo y la sociedad burguesa. Ambos expresan a su modo la desilusión producida por la revolución burguesa, a través de una intelligentsia desarrollada. (...) No hay ni un sólo sociólogo importante en el mundo capitalista que, como tal sociólogo, se haya formado en un movimiento obrero militante y haya tomado parte en él.” (p. 334).



3) La filosofía de la izquierda hegeliana, mediación intelectual mediante la cual Marx y Engels procesaron sus experiencias. Según Therborn, “favorecía mucho más el desarrollo de un discurso teórico sistemático sobre la sociedad que las respuestas relativamente efímeras de la agitación por cuestiones parciales, el periodismo y la literatura.” (p. 317).

Marx, inicialmente un idealista objetivo, rompió con el idealismo en el período que va de 1843 a 1845/46. En ese camino, cuyo punto culminante es la Ideología Alemana, rompió con dos líneas de comunicación posibles con la incipiente sociología: a) el determinismo idealista de la escuela histórica del Derecho; b) el determinismo idealista de Hegel, con su “espíritu del pueblo”. (pp. 337-343).

Therborn resalta la importancia fundamental de la distinción hegeliana entre Estado y sociedad civil para el descubrimiento marxiano “de la sociedad como una realidad empírica regida por leyes” (p. 343).

La superación del idealismo hegeliano fue un proceso complejo. En primer lugar, un desarrollo materialista de la mencionada distinción hegeliana, lo llevó a los utilitaristas franceses e ingleses del siglo XVIII y a los economistas liberales. En este punto, comenzó a desarrollar la noción de alienación: “Un desarrollo continuo y lineal desde la concepción hegeliana de sociedad civil, la esfera de las necesidades y el egoísmo individual hasta la economía habría exigido centrarse en la competencia y en la división del trabajo como hecho económico fundamental - esto es, el descubrimiento del mercado- y en la guerra de todos contra todos como blanco fundamental de la crítica social.” (p. 346). Therborn opina que el concepto de alienación del hombre oscureció en este período el pasaje desde la sociedad civil a la crítica de la economía política. (p. 347).

Hasta noviembre de 1844, un poco después de la publicación de La Sagrada Familia, la teoría de Marx y Engels era una mezcla de humanitarismo, utilitarismo y socialismo. (p. 350).

La ruptura (o el pasaje a posiciones definidamente socialistas) se dio en la Ideología alemana, donde la estructura económica de la sociedad y la lucha de clases determinada por aquélla aparecen en el centro de la nueva teoría. En esta obra, Marx y Engels, “rompen con ese tipo de teoría de la sociedad basada en la idea de sujeto soberano y creador del mundo, sea un hombre, una nación, una clase o cualquier otra cosa. La nueva ciencia del MH se centra en la totalidad social compleja ya dada, el mundo ≪mundo ya existente≫, su estructura, sus efectos sobre los hombres que en él viven, sus ≪leyes de movimiento≫ y su posible transformación.” (p. 352-353).


Villa del Parque, lunes 9 de octubre de 2017




NOTAS:
(1) Therborn es un sociólogo sueco, nacido en 1941 en Kalmar. Realizó sus estudios en la Universidad de Lund, donde se doctoró en 1974. Desarrolló toda su carrera profesional en Gran Bretaña; profesor de Sociología en la Universidad de Cambridge; publicó sus obras en idioma inglés, entre las que se destacan: What Does the Ruling Class do When it Rules?: State Apparatuses and State Power under Feudalism, Capitalism and Socialism (Londres, Verso, 1978); The Ideology of Power and the Power of Ideology (Londres, Verso, 1980).
(2) Fue redactado en la primera mitad de los años ‘70 del siglo pasado (el prefacio está fechado en Gotemburgo en septiembre de 1975) y publicado por primera vez en inglés en 1976: Science, Class and Society, Londres, Verso.