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sábado, 24 de octubre de 2026

¿POR QUÉ NO FUIMOS AUSTRALIA? FICHA SOBRE UN TEXTO DE JUAN CARLOS KOROL

 


Juan Carlos Korol


Ariel Mayo (ISP Dr. Joaquín V. González - UNSAM)


El historiador argentino Juan Carlos Korol (n. 1946) se especializó en el terreno de la historia de la economía; en especial, se ha interesado en los problemas del desarrollo económico argentino. En El desarrollo argentino y la historia comparada, artículo publicado en 1992, examina la bibliografía sobre las diferencias entre el proceso argentino y otras economías de colonización reciente.

Referencia bibliográfica:

Korol, J. C. (1992). El desarrollo argentino y la historia comparada. Boletín del Instituto de Historia Argentina y Americana "Dr. E. Ravignani", 3° serie, (5), pp. 113-125.


Korol aborda las diferencias en el desarrollo económico de las regiones de colonización reciente (Argentina, Australia, Canadá, Nueva Zelanda). Hacia fines del siglo XIX estas regiones se caracterizaban por la abundancia de tierras en relación tanto con el capital como con la mano de obra disponible. Mediante la inmigración europea, la inversión de capital extranjero y la reducción del costo del transporte interoceánico se produjo el desarrollo de estas regiones como economías capitalistas altamente integradas al mercado mundial a través de la exportación de productos primarios. En el siglo XX tres de esas naciones se convirtieron en sociedades industriales modernas. La excepción fue Argentina.

Korol analiza las diferencias en el desarrollo a través de la revisión de los siguientes textos: 

1) D. C. M. Platt y Guido Di Tella, Argentina, Australia and Canada: Studies in comparative development, 1870-1965. New York, USA: St. Martin Press, 1985. Recopilación de 13 artículos, producto de un seminario realizado por la Universidad de Manchester, 1982.

John Fogarty examina la teoría del bien primario, que postula que “las características del desarrollo en las regiones de colonización reciente dependen de la combinación de los recursos naturales, la demanda externa  y la tecnología de producción del bien exportable” (p. 114) Según dicha teoría, una vez iniciado el crecimiento, éste se difunde al resto de la economía. Fogarty analiza los límites de la teoría poniendo el foco en el producto de exportación más importante en cada caso: lana en Australia, trigo en Canadá, carne en Argentina. La teoría sirve para seguir los eslabonamientos hacia adelante y hacia atrás de una economía, pero no arroja luz sobre las razones por las que la producción de determinado bien es más exitosa en un país que en otro en el que los recursos naturales parecen ser los mismos. En definitiva, las explicaciones sobre el modelo de desarrollo económico de cada país deben buscarse fuera del modelo postulado por la teoría mencionada.  Esas explicaciones se encuentran en factores tales como las características del empresariado y la capacidad de innovación, el contexto institucional y las políticas de los gobiernos.

Guido Di Tella también aborda la teoría del bien primario y reconoce su utilidad. Busca la clave para comprender el crecimiento y el estancamiento económicos en una versión de su tesis sobre los efectos del cierre de la frontera agraria en Argentina. La frontera abierta significa disponibilidad de tierras, y esa disponibilidad explica el crecimiento de los países nuevos. Ahora bien, el cierre de la frontera obliga a buscar nuevos caminos para el crecimiento económico. En Canadá, Estados Unidos y Australia, empresarios schumpeterianos (innovadores y decididos a tomar riesgos) lideraron el crecimiento. En Argentina, los empresarios estaban acostumbrados a percibir rentas colusivas, producto de su relación con el Estado; eran “un grupo de empresarios acostumbrados a un sistema de acumulación de capital basado en rentas” (p. 115). Desde esta perspectiva, la conducta de los empresarios argentinos es razonable y predecible, en tanto que la de los australianos y canadienses es la excepción. En síntesis, Di Tella señala factores que están fuera del modelo de la teoría del bien primario exportable; por otra parte, indica que las fuerzas que llevaron al crecimiento primero, y al estancamiento después, pueden ser rastreadas hacia atrás, hasta el momento en que el crecimiento era liderado por las exportaciones.

Warwick Armstrong compara la teoría de la dependencia y la teoría del bien primario exportable. Señala que la primera, con su mundo dicotómico, no sirve para explicar la diversificación económica de los países nuevos. Sostiene que “las explicaciones últimas de las diferentes formas de desarrollo deben buscarse en las estructuras y las relaciones sociales de cada país” (p. 116).

Carlos Díaz Alejandro demuestra que Argentina nunca fue tan rica como Australia. La diferencia más importante entre Argentina y Australia se encuentra en las respectivas políticas de inmigración. En Australia, políticas más restrictivas dieron por resultado salarios más altos; además, este país poseía una mayor dotación de recursos minerales; esta diferencia fue significativa en los eslabonamientos hacia adelante y hacia atrás, y en la composición de las exportaciones.

Roberto Cortés Conde señala las diferencias en la industrialización en Argentina y en Canadá. En la primera, la producción industrial se orientó hacia el mercado interno, vía sustitución de importaciones, y ello derivó en un obstáculo para la industrialización, debido al tamaño reducido del mercado; Canadá, por su parte, desarrolló una industria orientada hacia las exportaciones, dada la cercanía del enorme mercado norteamericano.

Korol da su opinión sobre el texto. Señala que carece de un análisis comparativo de las relaciones externas de cada uno de los tres países. “Y no es necesario compartir las perspectivas dependentistas para apreciar la relevancia de las relaciones externas para la comprensión de las economías de las nuevas áreas. En este sentido, la bien fundamentada crítica de la teoría del bien primario exportable puede llevar indirectamente a enfatizar los factores ligados a la oferta, impidiendo tomar debidamente en consideración los límites impuestos por las tendencias de la demanda y las relaciones políticas con los países compradores.” (p. 117)

2) Carl Solberg. (1987). The prairies and the pampas: Agrarian Policy in Canada and Argentina, 1880-1930. Stanford, CA, USA: Stanford University Press.

Solberg parte del supuesto de que “las diferencias en las políticas del Estado constituyen la mejor explicación de las diferencias en el crecimiento de las economías. Las distintas políticas se explican a su vez por las diferencias en la estructura social y en el papel desempeñado por el Estado.” (p. 117) La clase dominante argentina está constituida por los grandes propietarios de tierras pampeanos; se conformó una estructura de tenencia de la tierra que hizo que en la llanura pampeana la pequeña y mediana propiedad fuera la excepción. La economía argentina creció gracias a los arrendatarios itinerantes, pero el Estado no los convirtió en propietarios de la tierra, ni disminuyó las tarifas del ferrocarril, ni contribuyó a la investigación sobre la tecnología agropecuaria o los sistemas de mercado. El trabajo de Solberg se inscribe en una tradición que percibe en la estructura de tenencia de la tierra y las políticas de libre comercio que contaban con el apoyo del Estado y los terratenientes “como el principal obstáculo para el desarrollo del capitalismo en Argentina” (p. 118). Es un “excelente estudio del desarrollo agrícola en la región pampeana” (p. 118).

Solberg analiza la interrelación entre la política y la estructura social entre 1900 y 1930 en Argentina y Canadá. En el segundo caso, los grupos comerciales, financieros e industriales del este tuvieron que llegar a un compromiso con los grupos agrarios del oeste sobre problemas que iban desde la inmigración hasta las tarifas. Los terratenientes pampeanos consideraron innecesarios esos compromisos. Su política de corto plazo arruinó a la agricultura.

3) Jorge Sábato. (1988). La clase dominante en la Argentina moderna: Formación y características. Buenos Aires, Argentina: CISEA-GEL.

Explica la historia argentina por el comportamiento de sus elites. Las altas tasas de crecimiento económico fueron impulsadas por un sector social unificado y dominante, con intereses diversificados que iban más allá de la tierra. Pero no existían grupos mercantiles, industriales o terratenientes opuestos entre sí, o con intereses contrapuestos a otro sector social dominante. En síntesis, clase dominante argentina unificada y económicamente diversificada. 

De las características de la clase dominante argentina se desprenden ciertos comportamientos: a) trataban de obtener en cada momento los mayores beneficios para sus inversiones; 2) esto llevó a mantener capital líquido y evitar inversiones especializadas; 3) búsqueda de que el capital pudiera moverse de un sector de la economía a otro. 

En el sector agrario lo anterior se expresó: a) los estancieros pudieran optar entre optar para utilizar la tierra con fines agrícolas o ganaderos de acuerdo con las condiciones externas, siguiendo una estrategia de evitar riesgos; b) uso extensivo de la tierra en las explotaciones agropecuarias. La tierra pampeana permitía la flexibilidad en sus usos (agricultura y ganadería). Estas conductas explican tanto el alto crecimiento hasta 1930 como el estancamiento posterior: falta de inversiones de largo plazo y lenta maduración. En consecuencia, el modelo de desarrollo económico elegido por la clase dominante es el principal factor explicativo. Korol explica que el enfoque sociológico de Sábato explica mejor el crecimiento, pero no el estancamiento.

4) Guido Di Tella y D. C. M. Platt. (1985). The Political Economy of Argentina, 1880-1961. New York, USA: St. Martin’s Press. Es una compilación de 10 artículos discutidos en un seminario realizado en Oxford en 1981.

Los artículos de Platt, Joseph Tulchin, Tulio Halperin Donghi, David Rock y Arturo O’Connell abordan la economía argentina previa a 1930. 

Rock señala que es un error confundir la región pampeana con todo el país; de hecho, hacia 1914 las economías del Interior no se hallaban plenamente integradas con la economía capitalista desarrollada en el Litoral.

Peter Alhadeff y Guido Di Tella abordan, en sendos artículos, la década de 1930 (el segundo se detiene en los debates económicos desde los años ‘20 hasta los ‘40). Jorge Fodor y C. A. MacDonald analizan el sector exportador en la década de 1940.

5) Carlos H. Waisman. (1987). Reversal of development in Argentina: Postwar Counterrevolucionary Policies and their Structural Consequences. Princeton, NJ, USA: Princeton University Press. 

Interpretación sociológica de la historia argentina que indaga en las causas de la declinación del país.  Hasta los años ‘30 fue una región de colonización reciente. A partir de ese momento se convirtió en un país subdesarrollado como consecuencia no buscada de las dos políticas más importantes implementadas por el gobierno peronista: el proteccionismo industrial y el corporativismo inclusivo del Estado. Estas políticas fueron posibles por la combinación de la autonomía alcanzada por el Estado en los años ‘40  y la errónea percepción de las élites dominantes sobre una amenaza revolucionaria inminente. “En el largo plazo, el destino de una sociedad corporativa que había optado por un modelo de industrialización autárquico consistiría en el estancamiento económico y la inestabilidad política.” (p. 121)

Waisman sostiene que una economía más abierta en los ‘40 habría llevado a una industrialización más eficiente y competitiva; sin las políticas corporativas, los sindicatos serían más débiles y no habrían podido sostener el empate hegemónico en las décadas del ‘60 y el ‘70. Ahora bien, caracterizar a Argentina como una región de colonización reciente lleva a plantear lo siguiente: dada la escasez de mano de obra en relación a la abundancia de tierra, la movilización de los trabajadores podía ser percibida como más peligrosa por las elites (a diferencia de los países subdesarrollados, que contaban con abundantes reservas de mano de obra). Por otra parte, la falta de cohesión social en el país explica el desarrollo de una percepción errónea por parte de la élite dominante.

Sin el peronismo y durante el período de la expansión, Argentina reunía todos los elementos para convertirse “en una sociedad moderna, democrática, estable e industrializada” (p. 122) [Pero el caso es que tuvismo peronismo. Y eso es lo que hay que explicar.]

Korol señala que “pareciera que no hay mecanismos que impliquen el desarrollo automático de las regiones de reciente colonización” (p. 122).

Respecto a las políticas del peronismo. La elección de la autarquía se relaciona con la percepción que las élites políticas tenían de los riesgos externos, junto con los problemas del estancamiento agrario. 

“La visión de Waisman contrasta fuertemente con la tradicional imagen de una Argentina que habría sido víctima del imperialismo y el libre comercio durante el período de su expansión, situación que fue transformada durante el peronismo.” (p. 123).

Korol señala que los trabajos reunidos aquí presentan “una imagen menos atractiva debido a que no puede explicar el estancamiento del país como resultado necesario de una serie de causas claramente establecidas; tal vez sea también una imagen más adecuada a la realidad.” (p. 123)

Eso sí, “parece claro que los problemas existentes en la expansión previa a 1930 no permitieron asegurar un proceso de crecimiento autosostenido en el largo plazo” (p. 123).

Korol sostiene que Argentina no es un caso de desarrollo revertido, sino de un caso de desarrollo fracasado. “No es extraño, entonces, que tendiese a prevalecer una visión mítica del pasado.” (p. 124). 

“Finalmente, la explicación de por qué se siguió el camino realmente elegido en un país debe buscarse en su sociedad y en la interrelación entre esa sociedad única y un contexto internacional siempre cambiante.” (p. 125)


Mataderos, sábado 24 de octubre de 2026

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