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martes, 27 de enero de 2026

RECALCULANDO: EL PRÓLOGO A LA EDICIÓN DE 1872 DEL MANIFIESTO COMUNISTA

 

Comuneras, París 1871


Ariel Mayo (ISP Dr. J. V. González / UNSAM)

La afirmación de que el Manifiesto del Partido Comunista (1848), constituye una de las obras fundamentales del pensamiento socialista resulta incontestable.  Redactado por dos jóvenes militantes socialistas, Karl Marx (1818-1883) y Friedrich Engels (1820-1895), su influencia se extiende más allá del socialismo, a punto tal que también es válido afirmar que pocas obras como el MC han contribuido tanto al desarrollo de la sociología. Como quiera que sea, se trata de una contribución fundamental a la teoría de la sociedad.

El MC constituye una combinación magistral (no queda más remedio que recurrir a la adjetivación) de teoría de la sociedad y de propuesta política, todo ello presentado de manera sucinta y sencilla (una sencillez engañosa, por cierto, pues los autores no renuncian a presentar la complejidad de la sociedad capitalista). Esa combinación proporcionó tanto una explicación del funcionamiento del capitalismo y de las causas del conflicto entre la burguesía y el proletariado, como una vía de solución a dicho conflicto (la organización política de la clase trabajadora y su posterior toma del poder, para comenzar la construcción de otra forma de sociedad, el socialismo). Esto representó un desafío para la sociología, que en ese momento se encontraba emergiendo del campo de la filosofía política, y que trataba, precisamente, de explicar la transición desde el feudalismo al capitalismo y las características de la nueva sociedad. Por ello el estudio del MC constituye una parada obligada para toda persona interesada en conocer el período fundacional de las modernas ciencias sociales.

Pero dejemos por ahora al MC propiamente dicho. El presente texto (una ficha de lectura con algunos comentarios) tiene un alcance mucho menor, pues se limita al análisis de uno de los prólogos del MC, concretamente el prólogo a la edición alemana de 1872, fechado en Londres el 24 de junio de ese año y firmado por Marx y Engels. En él se abordan tres cuestiones: a) la historia del MC; b) la historia de las ediciones del MC; c) la puntualización de los puntos anticuados del MC.

El prólogo de 1872 nos permite conocer de primera mano la opinión de Marx y Engels sobre las limitaciones del MC luego de sus primeros 25 años de existencia.

Abreviaturas:

LC= Liga de los Comunistas / MC= Manifiesto del partido comunista.

Noticia para bibliófilos y otras personas obsesivas:

Marx, K. y Engels, F. (2000). Prólogo a la edición alemana de 1872 del Manifiesto del Partido Comunista. En Manifiesto del Partido Comunista (pp. 97-99). Madrid, España: Biblioteca Nueva. Traducción de Jacobo Muñoz. El prólogo está fechado en Londres, el 24 de junio de 1872.


Vamos al análisis del texto.

El MC fue escrito por encargo de la Liga de los Comunistas, organización conformada por trabajadores alemanes, la mayoría de ellos residentes en diversos países europeos. [1] La LC especificó que quería “un programa detallado teórico y práctico del Partido destinado a la opinión pública” (p. 97). Marx y Engels dieron bastante vueltas al asunto, al punto de que la propia LC amenazó con expulsarlos si no entregaban el programa prometido. Finalmente, el texto vio la luz en Londres el 21 de febrero de 1848, el día anterior al comienzo de la Revolución de Febrero en Francia, que derrocó la monarquía e instauró la república.

Ahora bien, Marx y Engels se preguntan: ¿Cómo sobrevivió el MC a la prueba del tiempo? La pregunta es pertinente porque los autores señalan los grandes cambios ocurridos en el período 1848-1872:  el “inmenso desarrollo de la gran industria”, la organización de la clase obrera en partido, las experiencias prácticas del proletariado (la revolución de febrero de 1848, la Comuna de París, etc.). Durante este período, la clase obrera creció numéricamente al compás del desarrollo de la industria moderna. En paralelo acumuló experiencia, fue desplegando su potencialidad como actor político.

Además, la pregunta es pertinente porque:

“Como el propio Manifiesto declara, la aplicación práctica de estos principios dependerá siempre y por doquier de las circunstancias históricas imperantes, razón por la cual no se pone énfasis especial alguno en las medidas revolucionarias propuestas al final del apartado II.” (p. 98)

En otras palabras, el MC no ofrece una receta válida para todo tiempo y lugar. En consonancia con esta proposición, Marx y Engels hacen el balance de los primeros 24 años del MC. Ante todo, afirman que “los principios generales desarrollados en este Manifiesto aún conservan actualmente (...) toda su corrección” (p. 98). Sin embargo, reconocen que el programa “está anticuado en alguno de sus puntos”. Es muy significativo que el tema considerado explícitamente como anticuado sea la respuesta a la pregunta: ¿qué hacer con el Estado una vez conquistado el poder? La obsolescencia del MC quedó expuesta por la experiencia de la Comuna de París (1871), a punto tal que Marx y Engels citan un pasaje de La guerra civil en Francia: “«la clase obrera no puede tomar simplemente posesión de la máquina estatal funcionante y ponerla en movimiento al servicio de sus fines»” (p. 99). [2]

La cosa no termina allí. Los autores reconocen la existencia de otros puntos anticuados, a saber: a) la crítica de la literatura socialista, que está incompleta pues llega, como no podía ser de otra manera, hasta 1847; b) la posición de los comunistas respecto a los otros partidos de oposición, contenida en el apartado IV, dado que “la situación política se ha transformado totalmente y la evolución histórica ha hecho desaparecer de la faz del mundo la mayor parte de los partidos que ahí se enumeran.” (p. 99)

Dado lo anterior, surge el interrogante: ¿Por qué no se incluyeron modificaciones en  la edición de 1872? Marx y Engels contestan que el MC es un “documento histórico”, “respecto del que no podemos ya arrogarnos el derecho de modificarlo a nuestra voluntad” (p. 99). Cabe formular dos comentario: por un lado, ya en 1872 Marx y Engels tenían noción de la importancia que había adquirido el MC (importancia que seguiría creciendo a medida que se expandía el movimiento socialista); por otro lado, los textos también dicen con sus silencios, con aquello que no es formulado explícitamente. Así, puede afirmarse que Marx y Engels pensaban que no era necesario introducir modificaciones en el apartado I, donde se hallaban esbozadas las líneas generales de su teoría de la sociedad y no se menciona la palabra plusvalía, ausencia que da cuenta de que dicha teoría todavía se encontraba en pleno desarrollo.

En síntesis, el prólogo de 1872 da cuenta de un momento de inflexión en el desarrollo del movimiento socialista, que había enfrentado por primera vez el reto de la conquista del poder. Ello se plasmó en la preocupación de Marx y Engels por actualizar la teoría Estado esbozada en el MC. Lejos de aferrarse al pasado, los autores señalaron la insuficiencia del MC en este punto y se abocaron a elaborar la experiencia de la Comuna. Si esa elaboración llevó a resultados exitosos desde el punto de vista del socialismo es una cuestión que no podemos desarrollar en el presente texto.

Balvanera, martes 27 de enero de 2026


Notas:

[1] Para la historia de la Liga consultar: Engels, F. (1980). Contribución a la historia de la Liga de los Comunistas. En K. Marx y F. Engels, Obras escogidas (pp. 99-109). Moscú, URSS: Progreso.

[2] Ver: Marx, K. (2003). La guerra civil en Francia. Madrid, España: Fundación Federico Engels. 100 p. En el MC se lee lo siguiente sobre el Estado: “El objetivo inmediato de los comunistas es el mismo que el de todos los demás partidos proletarios: constitución del proletariado como clase, derrocamiento del dominio de la burguesía, conquista del poder político por parte del proletariado.” (pp. 63-64). Y más adelante: “el primer paso en la revolución obrera es la elevación del proletariado a clase dominante, la conquista de la democracia. El proletariado utilizará su dominio político para ir arrancando gradualmente a la burguesía todo el capital, para centralizar todos los instrumentos de producción en manos del estado, es decir, del proletariado organizado como clase dominante, y para incrementar con la mayor rapidez posible la masa de las fuerzas productivas.” (Marx y Engels, MC, p. 72).


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