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| El Kremlin de Nóvgorod |
Ariel Mayo (ISP. Dr. Joaquín V. González / UNSAM)
La lectura de los prólogos redactados por Karl Marx (1818-1883) y Friedrich Engels (1820-1895) para las sucesivas ediciones del Manifiesto del Partido Comunista sirve, entre otras cosas, para comprobar la preocupación de ambos autores por desarrollar su teoría de la sociedad, enfrentando los desafíos teóricos y prácticos que iban surgiendo a medida que se desarrollaba el modo de producción capitalista; de este modo, se diluye la imagen de una teoría marxista monolítica y aparecen las búsquedas y los tanteos para dar respuesta a dichos desafíos. Algo queda claro, ni Marx ni Engels ocultaban los problemas y límites de su teoría: todo lo contrario, procuraban enfrentarlos mediante una profundización del estudio de la sociedad, incorporando problemáticas que no habían sido contempladas inicialmente. Este es el caso del prólogo de 1882.
La edición rusa del MC, publicada en 1882, tiene dos peculiaridades. Por un lado, muestra la extensión del área de influencia del movimiento socialista. En 1848, las organizaciones socialistas tenían cierta influencia en Francia, Bélgica, Gran Bretaña y, en menor medida, en Alemania. En 1882 había partidos y organizaciones socialistas distribuidas en todo el continente europeo y en Estados Unidos; inclusive, el socialismo había logrado hacer pie en Rusia. Por otro lado, precisamente la inserción del socialismo en Rusia representó un desafío para la teoría social de Marx y Engels. Dicho mal y pronto, la difusión del socialismo en el imperio zarista era un hecho inexplicable, por lo menos en los términos planteados por los marxistas en las décadas de 1850 y 1860.
La teoría marxista, tal como había sido expuesta en el MC, daba por sentado que la expansión del socialismo era una consecuencia del crecimiento numérico del movimiento obrero y sus luchas, consecuencia, a su vez, del desarrollo de las relaciones sociales capitalistas. Pero en Rusia y en 1882 el capitalismo estaba en pañales; la mayoría de la población estaba compuesta por campesinos. De ahí la preocupación creciente de Marx por comprender los sucesos de Rusia, tanto el desarrollo del capitalismo como el crecimiento de las organizaciones revolucionarias. Rusia representaba un enigma para el marxismo y el prólogo de 1882 es una muestra de ello.
El prólogo está fechado en Londres, el 21 de enero de 1882, y lleva la firma de Marx y Engels. Su estructura es sencilla y abarca tres aspectos principales: a) el MC en ruso; b) la omisión de EE. UU. y Rusia en el MC; c) las posibilidades revolucionarias de Rusia.
Abreviaturas:
LC= Liga de los Comunistas / MC= Manifiesto del partido comunista.
Data para bibliófilos y obsesivos:
Marx, K. y Engels, F. (2000). Prólogo a la edición rusa de 1882 del Manifiesto del Partido Comunista. En Manifiesto del Partido Comunista (pp. 100-102). Madrid, España: Biblioteca Nueva. Traducción de Jacobo Muñoz.
Marx y Engels abren el prólogo con el señalamiento de que el capítulo IV del MC muestra el alcance limitado de la acción del MO en 1848 [1]; en él se advierte la ausencia de EE. UU. y de Rusia, pues en esa época ambos países eran “columnas del orden establecido europeo” (p. 100).
En 1882 el panorama expuesto en el párrafo anterior había cambiado radicalmente. Rusia es ahora “la avanzada de la acción revolucionaria en Europa” (p. 101). Ahora bien, ¿cuál es el fundamento de esa afirmación? Ante todo, la existencia de la comuna rural, que determinaba que más de la mitad de la propiedad de la tierra estuviese en manos de los campesinos. La existencia de esta institución campesina cuestionaba la teoría de la transición desde las sociedades precapitalistas al capitalismo. Dicha teoría, expuesta en el capítulo XXIV del Libro Primero de El capital, sostenía que el punto de partida del capitalismo era la llamada acumulación originaria, en la que los campesinos eran expulsados de las tierras que laboraban por terratenientes que adoptaban comportamientos mercantiles. Más en general, el debate en torno al devenir de la comuna rural rusa ponía en discusión la idea, formulada de manera más o menos explícita por los autores del Manifiesto, del progreso lineal en la historia. [2]
En otras palabras, la existencia y la vitalidad de la comuna rural rusa constituían una anomalía para la teoría social de Marx y Engels. Sin embargo, no procedieron de manera dogmática frente a esa anomalía; por el contrario, se dedicaron a estudiar la sociedad rusa para comprenderla. En el prólogo se aborda directamente la problemática planteada por la existencia de dicha comuna:
“¿Puede la comunidad rural rusa, que es una forma, fuertemente socavada, sin duda, de la antiquísima propiedad común del suelo pasar a convertirse directamente en la forma superior de la propiedad común comunista? ¿O deberá, por el contrario, recorrer primero el mismo proceso de disolución que constituye la evolución histórica de Occidente?” (pp. 101-102)
Este pasaje da cuenta de la importancia que concedían Marx y Engels al estudio de las relaciones sociales en el campo ruso. Y no solo eso: en el pasaje citado esbozan la idea de que no existe un único modelo de desarrollo desde las sociedades precapitalistas hacia el capitalismo (y el socialismo), pues enuncian la posibilidad de que la comuna rural rusa pueda pasar directamente a la propiedad común comunista.
La publicación de una edición rusa del MC, la preocupación por caracterizar a la comunidad rural rusa y evaluar sus perspectivas de desarrollo, no son rayos en cielo sereno. Todo lo contrario. Durante la década de 1870 Marx se dedicó al estudio de la evolución económica de Rusia, en especial de las transformaciones de la agricultura rusa. Por su parte, los intelectuales y revolucionarios rusos se acercaron al marxismo para comprender el rumbo que estaba adoptando la sociedad rusa. En este sentido, es significativo el intercambio epistolar entre la revolucionaria rusa Vera Zasúlich (1849-1919) y el propio Marx. [3]
Para finalizar esta ficha de lectura, es conveniente recordar la respuesta de Marx a la consulta de Zasúlich sobre la posibilidad de que la comuna rural sirviera de plataforma para un rápido pasaje de Rusia hacia el socialismo.
“El análisis presentado en El capital no da, pues, razones, en pro ni en contra de la vitalidad de la comuna rural, pero el estudio especial que de ella he hecho, y cuyos materiales he buscado en las fuentes originales, me ha convencido de que esta comuna es el punto de apoyo de la regeneración social de Rusia, mas para que pueda funcionar como tal será preciso eliminar las influencias deletéreas que la acosan por todas partes y a continuación asegurarles las condiciones normales para un desarrollo espontáneo.” [4]
En sociología, salvo cuestiones muy generales, no hay verdades absolutas: hay verdades históricas. Una teoría que queda cristalizada en un momento determinado de la experiencia histórica tarde o temprano se convierte en un fósil. Los prólogos del MC dan cuenta del esfuerzo de Marx y Engels por evitar ese desenlace para su teoría de la sociedad.
Balvanera, jueves 3 de julio de 2025
Notas:
[1] El capítulo IV lleva por título: “Posición de los comunistas frente a los diversos partidos opositores” (pp. 91-93). En él se menciona a partidos de Inglaterra, Francia, Suiza, Polonia, Alemania. Corresponde hacer una observación a lo escrito por Marx y Engels en el prólogo: en el MC sí hay una referencia a los Estados Unidos, precisamente en el propio capítulo IV, donde se menciona a “los reformistas agrarios” norteamericanos.
[2] En el prólogo a la Contribución a la crítica de la economía política (1859), de Karl Marx, se encuentra el siguiente pasaje, que parece avalar la concepción de la linealidad del desarrollo histórico: “A grandes rasgos puede calificarse a los modos de producción asiático, antiguo, feudal y burgués moderno de épocas progresistas de la formación económica de la sociedad.” Ver Marx, K. (2000). Contribución a la crítica de la economía política. 6° edición. México: Siglo XXI, p. 5.
[3] Marx, K. y Engels, F. (1980). Escritos sobre Rusia: II. El porvenir de la comuna rusa. México D. F.: Ediciones Pasado y Presente. 103 p. (Cuadernos de Pasado y Presente; 90). Traducción de Oscar Terán, Mariano Martín y Conrado Ceretti.
[4] Marx, K. y Engels, F. (1980), p. 61. La carta de Marx a Zasúlich está fechada en Londres, el 8 de marzo de 1881.

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