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domingo, 8 de enero de 2012
CAPITALISMO QUE ME HICISTE MAL Y SIN EMBARGO TE QUIERO: LOS INTELECTUALES KIRCHNERISTAS Y EL PAPEL DEL ESTADO
lunes, 2 de enero de 2012
HISTORIA DEL MOVIMIENTO SOCIALISTA (25): LAMENNAIS
Aclaración previa. Todas las citas provienen, salvo indicación en contrario, de: Cole, G. H. D. (1980). Historia del pensamiento socialista. I: Los precursores, 1789-1850. México D. F.: Fondo de Cultura Económica. La traducción es de Rubén Landa. En números romanos indico el número de volumen, y en arábigos la página. Lamennais (1782-1854)
39. Lamennais (1782-1854).
Cole aclara que Hugues-Felicité-Robert de Lamennais "no era socialista" (I: 191). [De hecho, por lo que se desprende de su biografía, era un intelectual del catolicismo, más allá de que sus posiciones se hayan lejos del rechazo en bloque de la modernidad propuesto por la jerarquía eclesiástica en el siglo XIX]. En sus obras atacó a owenistas, fourieristas, icarianos, sansimonianos. (I: 191).
Defendió el sufragio universal, al que consideró "un primer paso indispensable hacia la emancipación económica y social. Llegó a creer firmemente que el pueblo, teniendo voto, podría obtener de sus representates las leyes que necesitaba para remedio de sus desdichas, y de acuerdo con esto su petición constante era la democracia política completa." (I: 191). Rechazó que el Estado fuera el responsable de la creación de la nueva sociedad." (I: 191). Ponía el acento en la asociación, "tanto para la ejecución colectiva de tareas comunes como, aún más, para contratos colectivos, los cuales creía que podían utilizarse para obligar a y que los salarios se elevasen hasta un nivel satisfactorio y para vencer el poder monopolizador del capital." (I: 192).Conjugó la defensa de los sindicatos obreros y las demandas políticas de la extrema izquierda francesa de las décadas de 1830 y 1840, con el rechazo de los medios violentos para obtener estos fines. "Pensaba que a los hombres había que convencerlos, antes de que se pudiese esperar que actuasen o, incluso, que aceptasen los actos benéficos de los demás; y, creyendo en la libertad individual como objeto último de los hombres, sospechaba que todo proyecto que implicara el ejercicio de la autoridad ocultaba el deseo de poder, que sería ejercido sobre el pueblo y no por el pueblo." (I: 192). [Es el dilema de todo de todo reformador social. Trata de lograr la revolución, el reemplazo del orden capitalista, por medio de la persuasión, del convencimiento de la mayoría de la población. Se comporta como un liberal (respeto a la individualidad) y un demócrata (respeto a la voluntad de la mayoría y rechazó las imposiciones por parte de las minorías esclarecidas) consecuentes. Pero esto termina por engendrar inconsecuencias frente a la principios sustentados. ¿Por qué? En una sociedad capitalista la clase dominante cuenta con dos mecanismos para "convencer" a las clases trabajadoras. Uno, el más visible, consiste en la propiedad privada de los medios de producción de ideas (en las sociedades modernas, los medios de comunicación de masas). El otro, velado, es el conjunto de las condiciones que generan la coerción económica, esto es, la creación de una compulsión a trabajar y a obedecer la lógica capitalista, internalizada en los individuos. Estos mecanismos operan constantemente (sólo se debilitan parcialmente en períodos de crisis) y cierran el paso a cualquier tarea individual de propaganda anticapitalista. Los esforzados varones que procuran convencer al "público" de la conveniencia de otras relaciones sociales termina por "actuar" para minorías (a las que, justemente, no es necesario convencer). De todos modos, la advertencia de Lamennais contra el ejercicio de la autoridad sigue siendo válida. El problema consiste en que la revolución es obligadamente autoritaria.]
Fue un crítico del socialismo de las décadas de 1830 y 1840. (I: 196-197). Algunas de esas críticas dan en el blanco: "La mayor parte de las sectas (...) cometen el error de volver la espalda a la política, y en lugar de trabajar a favor de la soberanía popular basada en el sufragio universal, se concentran en proyectos para regular la propiedad." (I: 197). [El ataque no es válido, por supuesto, para los cartistas. Hay que decir a Lamennais concibe la política de manera unilateral, esto es, como una operación de persuasión y convencimiento. No llega a una concepción de clase del Estado.] "...la propiedad es indispensable para la libertad humana, y debe estar difundida y no concentrada. (...) La concentración de la propiedad en manos del Estado significa, por consiguiente, la tiranía del Estado sobre la familia y el individuo. El verdadero problema no consiste en abolir el proletariado, sino en hallar la manera de establecer un sistema en el cual 'toda persona sea propietaria'. El comunismo no conducirá a la libertad y la hermandad, sino al 'restablecimiento de las castas', las castas gobernantes dominando sobre un pueblo esclavidado." (I: 197). [Dejemos de lado la cháchara sobre la propiedad (propone, en definitiva, la propiedad privada mercantil, que conduce al capitalismo). La observación acerca del comunismo es importante. La lucha de clases no termina con el triunfo de los trabajadores y la conquista del Estado. En un sentido, es sólo el comienzo. A partir de ahí se trata de construir un poder que garantice la libertad, el pleno despliegue de las potencialidades humanas. Ese poder tiene que sustentarse en la libre acción de los trabajadores, en la organización política autónoma de éstos. Si los trabajadores son incapaces de organizarse más allá de la misma toma del poder, serán derrotados por la fuerzas de la vieja sociedad, que poseen mucha mayor experiencia en la organización de la dominación. De hecho, la historia de la Revolución Rusa muestra como la derrota de la organización de los trabajadores conduce inevitablemente a una restauración de los mecanismos de dominación clasistas.]
La importancia del poder político: "Las clases desposeídas, teniendo poder política y el derecho de asociación, podrán adquirir propiedad por sí mismas y reducir la propiedad actual de los ricos a una cuestión sin importancia. El trabajador, libre para contratar con su patrono de igual a igual, se negará a aceptar condiciones explotadoras. Podrá insistir en su derecho a una educación gratuita y para todos, y a aprender las artes y las ciencias que sea capaz de dominar. El rico perderá su monopolio de acceso al saber y a las técnicas superiores de producción; los trabajadores llegarán a ser dueños de sí mismos y capaces, mediante la asociación, de reunir el capital que necesiten. Todo esto no podrá suceder en un día, pero una vez que el poder político haya pasado a las manos del pueblo, lo demás vendrá por sí mismo a su debido tiempo como consecuencia natural." (I: 198-199). [Lamennais se queda en la esfera de la circulación, de ahí el énfasis en los derechos y libertades. Deja de lado el ámbito de la producción, en donde las propiedad privada de los medios de producción constituye la institución más sólida de la sociedad capitalista.]
"Constituye un eslabón importante entre Saint-Simon, que tenía la idea de una evolución histórica, pero no del conflicto entre capitalistas y trabajadores, y Marx, que fue más allá de Lamennais, uniendo las dos ideas en la concepción materialista de la historia. Pero, por supuesto, en Lamennais la concepción de la historia era idealista, y la lucha de clases, tal como la concebía, habría de ser emprendida con Dios como inspirador de la cruzada proletaria." (I: 201).
miércoles, 28 de diciembre de 2011
HISTORIA DEL MOVIMIENTO SOCIALISTA (24): FLORA TRISTÁN, ORGANIZACIÓN DE LOS TRABAJADORES Y EMANCIPACIÓN DE LA MUJER
El índice de esta serie de notas se encuentra disponible en:http://miseriadelasociologia.blogspot.com/2011/06/historia-del-movimiento-socialista.html
Según Cole, es la única mujer que "tiene claramente derecho a ocupar un lugar, aunque sea secundario" en la historia del pensamiento socialista del siglo XIX es Flora Célestine Thérese TRISTÁN. (I: 186). Tuvo una vida difícil. Percibió las injusticias que sufrían los trabajadores y las mujeres. Estuvo en Londres en 1839 y fue testigo de la miseria de los obreros ingleses y de las primeras luchas del cartismo (I: 189). En su libro Promenada dans Londres (1840, Londres y Paris) describió sus impresiones en la que era en ese momento la principal metrópolis del capitalismo. (I: 187). Tristán llegó a convencerse de que "tenía la misión de trabajar en favor de la emancipación a la vez de su sexo y de la clase trabajadora" (I: 187) (2).
Tristán tuvo poco contacto con los obreros franceses. En cambio, tomó conocimiento de las experiencias organizativas de los artesanos franceses: las poesías del carpintero Agricole PERDRIGUIER le permitieron saber de las Compagnonnages (Clubes de artesanos franceses). En 1830 fue fundada la Société des Travailleurs du Tour de France, que nucleaba a los clubes de artesanos que mantenían las hosterías para albergar compañeros en las distintas ciudades de Francia. (I: 187-188).
A partir de la experiencia mencionada en el párrafo anterior, Tristán concibió la idea de una organización que nucleara a los obreros de todo el mundo. Su libro Union ouvrière (1843) contiene el primer proyecto de una internacional de trabajadores (I: 188). Tristán proponía que todos los trabajadores del mundo aportaran cada uno una pequeña cantidad anual para un fondo destinado a la emancipación de la clase obrera. El dinero se utilizaría para establecer en todas las ciudades palacios para los obreros (escuelas, hospitales, asilos para ancianos e inválidos, centros de cultura para la clase obrera). (I: 188).
[En la propuesta de Tristán falta la organización política de la clase obrera. La emancipación se concibe en términos educativos y culturales; parece que se tratara de constituir una segunda ciudad, la obrera, en la ciudad capitalista. El abandono de la lucha contra el Estado capitalista vuelve impracticable esta propuesta (más allá de su impracticabilidad técnica - ¿quién administraría dicho fondo "universal" -). Sin embargo, la percepción del carácter internacional de la clase obrera, es decir, de la explotación capitalista, es un mérito enorme.]
Cole transcribe el resumen que hizo Tristán de sus propuestas (I: 188-189). Resulta significativo que no proponga la creación de un partido político y sí de un "defensor" elegido por los sindicatos obreros y pagado por ellos "a fin de que quede bien establecido que esta clase tiene su derecho de existencia, y que las demás clases aceptan este derecho" (I: 188; Cole cita aquí directamente el texto de Tristán). [La clase obrera no necesita validar su derecho a la existencia; el modo de producción capitalista exige la presencia de la clase trabajadora independientemente de los deseos de unos y otros. También es llamativo el empleo de una institución cuasi jurídica (el Defensor). En general, Tristán plantea la cuestión de la explotación capitalista en términos jurídicos, no políticos. El problema es que la apelación jurídica al defensor deja intacta (mejor dicho, fortalece) la estructura estatal. El Estado, órgano de dominación del conjunto de la clase capitalista, adquiere un carácter neutral si se adopta esta manera de abordar el tema.]
Respecto a la mujer, el resumen mencionado contiene: a) reconocimiento del derecho al trabajo para todos, hombres y mujeres; b) reconocimiento de la obligación de dar a las mujeres del pueblo educación moral, intelectual y técnica; c) "reconocer, en principio, la igualdad de derechos entre hombres y mujeres como único medio de establecer la unidad humana." (I: 189; Cole cita directamente a Tristán). (3).
Tristán viajó por toda Francia para difundir su plan entre los clubes y asociaciones obreras. Murió de fiebre tifoidea en Burdeos (1844). (I: 190).
NOTAS:
(1) Cole da una biografía de la vida de Flora Tristán en su libro (I: 186-190). Sus obras principales: Pérégrinations d'une paria (1838); Méphis (1838, novela); Promenade dans Londres (1840); Union ouvrière (1843).
(2) El tema de la emancipación de la mujer era un lugar vacante en el pensamiento socialista, con la excepción de Fourier.
(3) No le interesaba el derecho al voto, pues consideraba que la igualdad en el derecho al trabajo y la educación servirían para elevar la situación de las mujeres. (I: 190).
domingo, 25 de diciembre de 2011
LA CONCEPCIÓN MARXISTA DEL PROCESO HISTÓRICO: LA CUESTIÓN DE LA COMUNA RURAL RUSA
viernes, 23 de diciembre de 2011
HISTORIA DEL MOVIMIENTO SOCIALISTA (23): CONSTANTIN PECQUEUR (1801-1887)
Esta nota es la continuación de:http://miseriadelasociologia.blogspot.com/2011/06/historia-del-movimiento-socialista.html
El índice de esta serie de notas se encuentra disponible en: http://miseriadelasociologia.blogspot.com/2011/06/historia-del-movimiento-socialista.html
Aclaración previa. Todas las citas provienen, salvo indicación en contrario, de: Cole, G. H. D. (1980). Historia del pensamiento socialista. I: Los precursores, 1789-1850. México D. F.: Fondo de Cultura Económica. La traducción es de Rubén Landa. En números romanos indico el número de volumen, y en arábigos la página.
37. Constantin PECQUEUR (1801-1887) (1)
Fue uno de los primeros teóricos socialistas en formular un programa colectivista. Estuvo influido por los sansimonianos y por la filosofía social de bases cristianas. Conocedor de la economía clásica, “Pecqueur se daba cuenta también de que la Revolución Industrial significaba un rápido desarrollo de las empresas en gran escala, lo que suponía el uso de máquinas costosas, y que los obreros no estaban en situación de adquirirlas mediante métodos voluntarios de ayuda propia. Por esto pensó en el Estado, para que se encargase de toda la producción, siendo el dueño y gerente de la industria, de tal modo que sus obreros se convertirían en empleados del Estado.” (I: 182). [La primera parte de esta cita es indiscutible y constituye un argumento muy fuerte contra las tentativas de instaurar un socialismo de base artesanal o de desarrollar un sistema de cooperativas de producción sobre la base de las contribuciones de los trabajadores. El socialismo es imposible sin la ciencia y la tecnología modernas (una verdad de Perogrullo), y éstas sólo pueden ser apropiadas materialmente por los obreros mediante la Revolución. Pecqueur, sin querer, pone el eje en el problema político de la conquista del Estado. El Estado actual aparece como capitalista colectivo, esto es, representa los intereses generales de la clase capitalista (que, para estar bien representados, deben incluir a las clases subalternas – es decir, domesticarlas, incluirlas dentro de la lógica del modo de producción capitalista -). Sólo puede aceptar asumir el control de la producción a favor de los trabajadores si, previamente, la clase obrera ha desplazado a la burguesía. En otras palabras, se requiere la revolución. Ahora bien, la clase obrera puede construir el socialismo si se organiza autónomamente, si toma efectivamente en sus manos la dirección del proceso productivo. Desde el punto de vista de la construcción del socialismo, el Estado juega el papel de condición negativa. Hay que conquistarlo para poder quebrar la dominación de los capitalistas, pero no puede desempeñar el rol de palanca, de director de la producción, sin poner en entredicho el socialismo. El rol positivo tiene que ser jugado por los trabajadores. Volviendo a Pecqueur, no debe olvidarse que el sansimonismo fue expresión de la clase empresarial en ascenso.]
“Describe la sociedad burguesa contemporánea y su evolución relacionándola con el proceso de avance tecnológico; hace resaltar el factor de la acumulación de capital y su administración en relación con el crecimiento del proletariado moderno; y mostró como este desarrollo ha originado una nueva estructura de clases, lo cual va acompañado de conciencia de clase y del fenómeno de la lucha entre la burguesía y el proletariado.” (I: 183). [La estructura de clases se funda en el proceso productivo. La lucha de clases se sustenta allí. Este es el hecho político fundamental.]
La matriz cristiana del pensamiento de Pecqueur se manifiesta en su concepción de los medios para instaurar la nueva organización social; rechaza la lucha de clases y prefiere recurrir a la ética, basada en la justicia y en los principios cristianos.” (I: 183). [En la sociedad capitalista, los trabajadores luchan por sus intereses, no por principios. Pensar que en una sociedad centrada en la producción mercantil las masas pueden adoptar pautas de conducta “virginales” es una utopía de la peor especie.]
“Pecqueur se apartó de la escuela sansimoniana, sobre todo a causa de su creencia en la democracia. Rechazó la idea sansimoniana de una sociedad industrial administrada y dirigida por ingenieros, e insistía en que los técnicos debían manejar los instrumentos de producción bajo un control democrático.” (I: 184).
Respecto a la teoría del valor-trabajo: consideró que era aplicable a los intercambios económicos de una sociedad socialista, pero no para la sociedad c).apitalista. (I: 184)
En 1848 Louis Blanc (1811-1882) lo llamó a colaborar en los trabajos de la Comisión del Luxemburgo. Junto a su seguidor Francois Vidal (1814-1872), participó en la redacción de los informes. (I: 182). Luego de la derrota de la Revolución de 1848 su influencia decayó rápidamente; se mantuvo apartado tanto de los marxistas como de los proudhonistas. (I: 184-185).
Buenos Aires, viernes 23 de diciembre de 2011
NOTAS:
(1) Sus obras principales: Economie sociale (1839); Traité des améliorationes matérielles (1839); Théorie nouvelle d’économie sociale et politique (1842); De la Paix, de son principle et de sa realisation (1842). (I: 328).
