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domingo, 1 de febrero de 2026

ESCRIBIENDO LA HISTORIA DEL SOCIALISMO: EL PRÓLOGO DE 1888 DEL MANIFIESTO COMUNISTA



 

Ariel Mayo (ISP Dr. Joaquín V. González / UNSAM)

Friedrich Engels (1820-1895) fue, desde la muerte de Marx en 1883, la figura más importante de la corriente marxista del movimiento socialista. Esa posición conllevaba grandes responsabilidades: por un lado, debía encargarse de la publicación de las obras de Marx, tanto de las publicadas en vida de éste como del océano de manuscritos y obras inconclusas dejadas por el fundador del materialismo histórico; por otra parte, era consultado como voz autorizada y como mediador en los conflictos en el seno de los partidos socialistas (que habían comenzado a crecer en varios países europeos, en especial en Alemania). Como si esto fuera poco, tenía que conseguir tiempo para su propia tarea intelectual pues, a pesar de que la magnitud de la obra de Marx dejaba en un segundo plano a todos los demás, Engels era un teórico notable y un observador fino de los cambios sociales, cualidades que destacan en obras como La situación de la clase obrera en Inglaterra.

Entre las tareas mencionadas se encontraba la publicación de nuevas ediciones del MC. Engels redactó el prólogo a la edición inglesa de 1888 del MC, fechado en Londres el 30 de enero de 1888. [1] Inglaterra era un lugar esquivo para el socialismo marxista; mientras que en Alemania, en Francia y aun en Rusia, las obras de Marx se difundían ampliamente a la par que crecían los partidos socialistas, en suelo inglés el marxismo tenía grandes dificultades para hacer pie. La publicación de una edición inglesa del MC constituía, pues, un acontecimiento en sí mismo.

La estructura del prólogo es bien sencilla. Se distinguen tres grandes temas: a) la historia del MC (pp. 105-109); b) la explicación del uso del término comunista en vez de socialista (pp. 110-111); c) la explicitación del núcleo teórico del MC.

Abreviaturas:

AIT= Asociación Internacional de Trabajadores / LC= Liga de los Comunistas / MC= Manifiesto del partido comunista / MO= Movimiento obrero

Información para amantes de los datos bibliográficos:

Engels, F. (2000). Prólogo a la edición inglesa de 1888 del Manifiesto del Partido Comunista. En K. Marx y F. Engels, Manifiesto del Partido Comunista (pp. 105-113). Madrid, España: Biblioteca Nueva. Traducción de Jacobo Muñoz.

La traducción inglesa del MC fue obra de Samuel Moore (1838-1911) y lleva por título Manifest of the Communist Party, by Karl Marx and Frederick Engels, Authorized English Translation, edited and annotated by Frederick Engels, 1888, Londres, Wüliam Reeves, 185 Fleet St, E. C.


Para 1888 no cabían dudas de que la corriente marxista se había vuelto hegemónica dentro del movimiento socialista. El principal partido socialista de la época, el alemán, se reconocía marxista y el marxismo continuaba su expansión en los países de Europa occidental, en Rusia e incluso en los Estados Unidos. Esto era bastante sorprendente, dado que cuarenta años atrás, fecha en que se publicó la primera edición del MC, los marxistas eran apenas unas decenas de militantes. Era preciso contar la historia de ese extraordinario crecimiento y Engels se abocó a esa tarea en el prefacio de 1888. No era un impulso casual. Tanto en el Anti-Dühring (1877) como en Del socialismo utópico al socialismo científico (1880), Engels desarrolló las líneas principales de lo que era su versión de la historia del socialismo marxista. El interés engelsiano por la historia del movimiento socialista tenía, como no podía ser de otra manera, intenciones políticas. En un momento en que los partidos socialistas se encontraban en plena expansión, las disputas ideológicas al interior de los mismos estaban en auge. Muchos militantes buscaban en la historia la respuesta a la pregunta ¿qué hacer? y Engels intentó ofrecer esa respuesta.

Veamos a continuación los grandes rasgos de la historia del socialismo marxista tal como los presenta Engels en el prólogo de 1888.

Como es sabido, el MC era “la plataforma” de la LC, organización que es caracterizada como “una asociación obrera en un principio exclusivamente alemana, más tarde internacional, que, en las condiciones políticas del continente europeo en 1848, era inevitablemente una organización secreta.” (p. 105) En su segundo congreso, celebrado en Londres en 1847, la LC encomendó a Marx y Engels la redacción de un “programa teórico y práctico completo del partido” (p. 105). Tras dar muchas vueltas, Marx y Engels concluyeron la redacción del MC, que se publicó a fines de febrero de 1848.

La derrota de las revoluciones de 1848 limitó la acción del MO, que se vio obligado a ocupar la posición de ala de extrema izquierda de la burguesía radical y a luchar por la libertad de los movimientos políticos. La LC dejó de funcionar a finales de 1852.

La fundación de la AIT (la 1° Internacional, 1864) marcó el resurgir del MO europeo. La AIT no podía proclamar los principios del MC, pues su objetivo era agrupar al conjunto de la clase trabajadora europea y americana. “La Internacional tenía que tener un programa lo suficientemente amplio como para resultar aceptable para las trade unions inglesas, para los partidarios franceses, belgas, italianos y españoles de Proudhon y para los lassalleanos en Alemania” (p. 107) Esta afirmación da cuenta tanto de la debilidad de los marxistas como de la existencia de diversas corrientes dentro del movimiento socialista.

Dado lo anterior, Marx elaboró el programa de la AIT, “para satisfacer a todos los partidos” (p. 107). Se apostaba al “desarrollo intelectual de la clase obrera, un desarrollo que debía surgir necesariamente de la acción unificada y de la discusión en común. Los acontecimientos y vicisitudes en la lucha contra el capital, las derrotas aún más que las victorias, no podían menos de llevar a los hombres a tomar consciencia de la insuficiencias de sus diversas panaceas predilectas y de allanarles el camino para una plena comprensión de las premisas efectivas de la emancipación de la clase obrera ” (p. 107) Así, pues, en su versión de la historia Engels sostiene que la superioridad del marxismo sobre las otras corrientes socialistas se sustentó en su teoría del capitalismo (cuya expresión más acabada era el Libro Primero de El capital). En la concepción engelsiana subyace la idea de que la Verdad contenida en la teoría marxista supera el Error de las demás corrientes socialistas.

Sin embargo, la historia de la Primera Internacional revela un panorama diferente al presentado por Engels. En 1874 se produjo la desintegración de la AIT, producto tanto de las persecuciones llevadas a cabo por los gobiernos europeos luego de la Comuna de París (1871) como, y esto es lo más significativo, de las luchas internas en la Internacional. En este sentido, la mentada superioridad teórica del marxismo no alcanzó para terminar con la oposición de las otras corrientes socialistas. Engels, tozudo, hace de la derrota victoria. En su opinión, la  desintegración de la Primera Internacional está marcada por la agonía del proudhonismo y del lassalleanismo; a la vez, las trade unions [los sindicatos ingleses] se acercan al socialismo marxista.

Engels se permite sacar un corolario a partir de la experiencia de la Primera Internacional: “los principios del Manifiesto habían realizado considerables progresos entre los obreros de todos los países.” (p. 108) Mide la extensión de esos progresos por la cantidad de ediciones del MC. Así, considera que en la nueva situación el MC volvió al primer plano. Se produjo una multiplicación de ediciones en diversos idiomas: “hoy es, sin lugar a dudas, la obra más ampliamente difundida y más internacional de toda la literatura socialista, un programa conjunto que es reconocido por millones de obreros, de Siberia a California.” (p. 109) No cabe duda de que el discurso de Engels es triunfalista; sin embargo, hay que reconocer que el crecimiento del socialismo marxista era evidente y, a todas luces, extraordinario, habida cuenta de sus comienzos tan humildes. Además, y esto es fundamental, es cierto que lo que distinguía al marxismo de las otras corrientes era la preocupación por elaborar una teoría del funcionamiento del capitalismo.

En el prólogo, Engels también se ocupa de la cuestión de por qué el MC se tituló “comunista” y no “Manifiesto socialista”. La razón de ello es que en 1847, “se entendía como socialistas, por una parte, a los partidarios de los diversos sistemas utópicos: los owenistas en Inglaterra y los fourieristas en Francia, que se han visto reducidos ya unos y otros a meras sectas en paulatina extinción; por otra, a los más variados charlatanes sociales que prometían eliminar las lacras sociales con toda suerte de panaceas que no ofrecían el menor peligro para el capital ni para las ganancias. En ambos casos se trataba de gentes situadas fuera del movimiento obrero y que buscaban más bien apoyo entre las clases «ilustradas».” (p. 110) En cambio, en 1847 el término comunista era adoptado por la “parte de la clase obrera que había llegado al convencimiento de la insuficiencia de transformaciones meramente políticas y postulaba la necesidad de una transformación total de la sociedad” (p. 110). El comunismo en 1847 no poseía gran elaboración teórica, era una “forma rudimentaria, tosca, puramente instintiva de comunismo” (p. 110) Engendró el comunismo utópico: Étienne Cabet (1788-1856)  en Francia, Wilhelm Weitling (1808-1871) en Alemania.

En síntesis, “en 1847 el socialismo era un movimiento de la clase media, mientras que el comunismo era un movimiento de la clase obrera. El socialismo era, cuanto menos en el continente, «respetable»; en tanto que el comunismo era exactamente lo contrario” (p. 111). La elección de Marx y Engels por el comunismo respondió a la convicción de que la emancipación de la clase obrera “debía ser obra de la propia clase obrera” (p. 111). Aquí, como en el caso de la Primera Internacional, Engels presenta la superioridad del marxismo como una consecuencia de su desarrollo de la comprensión científica del capitalismo. Frente a los comunistas “utópicos”, los comunistas “científicos” poseían la ciencia como herramienta distintiva.

Por último, Engels dedica la parte final del prólogo a afirmar que “la idea fundamental” que constituye el núcleo del MC pertenece a Marx y es la siguiente:

“En toda época histórica el modo económico predominante de producción e intercambio, y la estructura social que se deriva necesariamente de él, constituyen el fundamento sobre el cual se basa la historia política e intelectual de esa época, que sólo a partir de él puede ser explicada; que, en consecuencia, toda la historia de la humanidad (desde la abolición del orden gentilicio, con su propiedad común de la tierra) ha sido una historia de luchas de clases, de luchas entre clases explotadoras y explotadas, dominantes y dominadas; que la historia de estas luchas de clases constituye una serie evolutiva que ha alcanzado en la actualidad una etapa en la cual la clase explotada y oprimida —el proletariado— ya no puede lograr su liberación del yugo de la clase explotadora y dominante —la burguesía— sin liberar al mismo tiempo a toda la sociedad, de una vez por todas, de toda explotación y opresión, de todas las diferencias y luchas de clases.” (pp. 111-112)

Estas tres ideas: centralidad de la producción, lucha de clases, el proletariado como sujeto revolucionario, constituyen, a su juicio, las bases de la concepción marxista del socialismo y de su teoría de la sociedad. En este punto, Engels traza una comparación significativa, pues sostiene que la concepción marxista de la sociedad cumplirá para las ciencias históricas el mismo papel que la teoría de Charles Darwin (1809-1882) para las ciencias naturales. Aunque la afirmación de Engels pueda parecer exagerada (y probablemente lo sea), es innegable la tremenda influencia ejercida por la teoría de Marx sobre las ciencias sociales.

Balvanera, domingo 1 de febrero de 2026