Ariel Mayo (ISP. Dr. Joaquín V. González / UNSAM)
Karl Marx falleció el 14 de marzo de 1883. Pocos meses más tarde, se publicó una nueva edición alemana del Manifiesto del Partido Comunista. El prólogo, firmado por Friedrich Engels, está fechado en Londres el 28 de junio de 1883. Se trata, pues, de la primera edición del MC posterior a la muerte de Marx. Con ella, Engels comenzó la tarea de preservar la herencia política y científica de Marx. No se trataba, ni mucho menos, de una labor de carácter meramente científico; en 1883 el marxismo se estaba convirtiendo en la versión dominante del movimiento socialista. Por lo tanto, la función de albacea de Marx implicaba una posición política. No había novedad en esto: desde sus orígenes en la segunda mitad de la década de 1840, la teoría de Marx estuvo asociada al desarrollo del socialismo y, más en general, del movimiento obrero. La tarea de Engels era, a la vez, científica y política. Por todo esto, la lectura de los prólogos del MC firmados por Engels permite dilucidar las continuidades y discontinuidades en la evolución de la teoría marxista con posterioridad al fallecimiento de su fundador. En definitiva, se trata de conocer qué partes de la vasta producción de Marx fueron seleccionadas para permanecer en el centro de la escena y qué temáticas quedaron más o menos olvidadas, a sabiendas de que ello ejerció una influencia relevante en la evolución del socialismo de fines del siglo XIX y principios del siglo XX.
Abreviaturas:
MC= Manifiesto del partido comunista.
Datos para amantes de las bibliotecas:
Engels, F. (2000). Prólogo a la edición alemana de 1883 del Manifiesto del Partido Comunista. En K. Marx y F. Engels, Manifiesto del Partido Comunista (pp. 103-104). Madrid, España: Biblioteca Nueva. Traducción de Jacobo Muñoz.
El prólogo es muy breve. Luego de rendir un homenaje a su amigo [1], se concentra en dos cuestiones, las que abarcan el resto del texto.
En primer lugar, Engels se preocupa por señalar que Marx es el autor de las ideas fundamentales del MC; más claro, de la concepción de la sociedad que aparece allí. En otras palabras, Engels afirma que Marx es el creador de la teoría del materialismo histórico (no es este el lugar para discutir en qué medida esta afirmación es correcta, pero parece evidente que Engels se tira muy abajo).
En segundo lugar, Engels presenta de manera somera el núcleo de la teoría marxiana de la sociedad en el siguiente pasaje:
“El pensamiento fundamental que recorre todo el Manifiesto, a saber, que la producción económica y la estructura social que se deriva necesariamente de ella en cada época de la historia constituyen el fundamento de la historia política e intelectual de esa época; que, en consecuencia (desde la disolución de la antiquísima propiedad común de la tierra), la historia entera ha sido una historia de luchas de clases, de luchas entre clases explotadoras y explotadas, dominadoras y dominadas, en diversos niveles del desarrollo social; pero que esta lucha ha alcanzado ahora una etapa en la cual la clase explotada y oprimida (el proletariado) ya no puede liberarse de la clase que la explota y oprime (la burguesía) sin liberar al mismo tiempo y para siempre a la sociedad entera de la explotación, la opresión y las luchas de clases —este pensamiento fundamental pertenece única y exclusivamente a Marx.” (pp. 103-104)
En otras palabras, el MC se estructura en torno a tres proposiciones principales:
1) La producción económica y la estructura social constituyen el fundamento de la historia política e intelectual. Esta es la tesis central de la teoría marxista de la sociedad y orienta toda la producción teórica de Marx. Aparece en Ideología alemana (1845-1846) [2] y ocupa un lugar primordial en el prólogo a la Contribución a la crítica de la economía política (1859). [3] Sea cual fuere la consideración que se tenga de la teoría de Marx, es innegable que ella postula que la política y las ideas no son incondicionadas, sino que se encuentran condicionadas y limitadas por la forma en que cada sociedad produce todo lo que necesita para satisfacer sus necesidades; la política no gira en el vacío ni es omnipotente. Ello no implica afirmar que el condicionamiento sea unidireccional y ni negar que las ideas políticas, filosóficas, religiosas, etc., condicionan, a su vez, a la producción económica y a la estructura social. Mas allá de estas consideraciones, esta proposición ejerció una influencia significativa en el desarrollo de la sociología y las demás ciencias sociales. Es una de las ideas de Marx que mantiene plena vigencia;
2) La historia es la historia de la lucha de clases. [4] El conflicto es un elemento inherente de toda sociedad dividida en clases sociales y cumple un papel clave en su desarrollo. De ningún modo puede ser considerado un factor exclusivamente negativo. Corresponde formular dos observaciones: a) Engels limita el alcance de la afirmación a las sociedades en las que existen clases sociales (por eso deja afuera a las sociedades más antiguas, donde regía la propiedad común de la tierra y, por ende, no existían las clases sociales). Entonces, hay lucha de clases donde hay clases sociales; b) sin perjuicio de lo anterior, parece correcto extender el terreno de la afirmación anterior a todas las sociedades. Tal como se enunció más arriba, el conflicto es propio de toda sociedad. Esto es importante, porque esto dificulta el avance de las concepciones milenaristas, que sostienen que es posible eliminar el conflicto de la sociedad y, así, llegar a instaurar el paraíso en la Tierra. Como en el caso de la proposición anterior, esta proposición de Marx sigue siendo válida.
3) La clase obrera es el sujeto histórico capaz de derribar la dominación de la burguesía. [5] Esa acción (la revolución socialista) abrirá el camino para la finalización de la lucha de clases, la opresión y la explotación, trayendo así la paz universal. En este punto cabe decir que se trata de una concepción muy discutible, más propia de la escatología cristiana que del análisis científico de la sociedad. La experiencia histórica del siglo XX y de las primeras dos décadas del siglo XXI mostró que la capacidad revolucionaria de la clase trabajadora fue sobreestimada por los autores del Manifiesto, y que el capital mostró gran habilidad para gestionar la fuerza de trabajo y lograr su neutralización como elemento revolucionario. Por último y no menos importante, la creación de una sociedad liberada para siempre de toda opresión es una utopía en el sentido más fuerte de la palabra. Ese utopismo (entendido como falta de realismo) perjudicó los intentos concretos de crear una sociedad sin la explotación y opresión de clase, pues muchos entendieron esos intentos como la manifestación última de la confrontación del Bien (el socialismo) contra el Mal (el capitalismo).
Balvanera, viernes 30 de enero de 2026
Notas:
[1] “Marx, el hombre al que la clase obrera de Europa y América, considerada globalmente, debe más que a cualquier otro” (p. 103).
[2] “Podemos distinguir al ser humano de los animales por la conciencia, por la religión o por lo que se quiera. Pero el ser humano mismo se diferencia de los animales a partir del momento en que comienza a producir sus medios de vida (...) Al producir sus medios de vida, el ser humano produce indirectamente su propia vida material. (...) Tal y como los individuos manifiestan su vida, así son. Lo que son coincide, por consiguiente, con su producción, tanto con lo que producen como con el modo cómo producen. Lo que los individuos son depende, por tanto, de las condiciones materiales de su producción.” Marx, K. y Engels, F. (1985). La ideología alemana: Critica de la novísima filosofía alemana en las personas de sus representantes Feuerbach, B. Bauer y Stirner, y del socialismo alemán en las de sus diferentes profetas. Buenos Aires: Pueblos Unidos y Cartago, pp. 19-20.
[3] En el prólogo a la Contribución se encuentra la formulación clásica de la idea fundante de la teoría de Marx: “En la producción social de su existencia, las personas establecen determinadas relaciones, necesarias e independientes de su voluntad, relaciones de producción que corresponden a un determinado estadio evolutivo de sus fuerzas productivas materiales. La totalidad de esas relaciones de producción constituye la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la cual se alza un edificio jurídico y político, y a la cual corresponden determinadas formas de conciencia social. El modo de producción de la vida material determina el proceso social, político e intelectual de la vida en general. No es la conciencia de las personas lo que determina su ser, sino, por el contrario, es su existencia social lo que determina su conciencia.” Marx, K. (2000). Contribución a la crítica de la economía política. 6° edición. México: Siglo XXI, pp. 4-5.
[4] “La historia de todas las sociedades anteriores a la nuestra es historia de la lucha de clases.” Marx y Engels, MC, op. cit., p. 47. La afirmación tiene que ser corregida: no se trata solo de las sociedades anteriores o de nuestra sociedad, sino que el conflicto es inherente a toda forma de organización social. Pensar lo contrario equivale a caer en el milenarismo.
[5] La tesis de que la clase trabajadora es el sujeto histórico del socialismo aparece por en la Introducción a la Contribución a la crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel (1844): “Las revoluciones necesitan (...) de un elemento pasivo, de una base material. La teoría sólo se realiza en un pueblo en la medida en que es la realización de sus necesidades.” (p. 104) “¿Dónde reside (...) la posibilidad positiva de la emancipación alemana? Respuesta: en la formación de una clase con cadenas radicales (...) una esfera que es, en una palabra, la pérdida total del hombre y que, por tanto, sólo puede ganarse a sí misma por la recuperación total del hombre. Esta disolución de la sociedad como una clase especial es el proletariado.” (p. 108). Marx, K. (2008). Contribución a la crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel: Introducción. En Escritos de Juventud sobre el Derecho: Textos 1837-1847, Barcelona, España: Anthropos.
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